domingo, 18 de abril de 2010

Análisis de Batman (1989)

1. Batman, ¿un héroe?[1]

Batman, representado por Michael Keaton, es un ciudadano corriente, llamado Bruce Wayne, que hace la vida común que cualquier hombre lleva adelante todos los días. Pero durante la noche –nunca durante el día- sale por las calles para atrapar a los delincuentes en ciudad gótica.
Su historia es conflictiva: sus padres fueron asesinados frente a él, desde entonces ha llevado un puñal clavado en su corazón y se desquita contra todo delincuente que se le presente enfrente, sin respetar ninguno de sus derechos, creyendo que puede hacer cualquier cosa, porque a los delincuentes no los detiene nadie. A él tampoco.
Combate él sólo contra el crimen y se excede en sus métodos: los delincuentes, a veces, no pasan de ser unos ladrones, pero sin embargo los mata con bombas, explota el lugar en el que se encuentran y deja su huella en cada hazaña que realiza. Tiene la seguridad de toda la ciudad cargada sobre sus espaldas. Combate la injusticia por medio de más injusticia, entonces cae en el vicio opuesto a la indignación, que es la malicia.
Tiene la herencia de las empresas del padre y una rica fortuna que le hace despreocuparse de su propio bienestar.
Es una persona desesperada que ve en su personalidad de Batman la única solución al problema de la delincuencia en su ciudad. Se cree el salvador de su ciudad, el redentor, el Cristo ciudadano.
Sólo su mayordomo, Alfred (Michael Gough), conoce esta doble vida que lleva adelante, nadie más.
Es muy desconfiado, salvo en su mayordomo, no confía en nadie más. Tiene cámaras de vigilancia en su propia casa y también acceso a la información de último momento. No quiere que le saquen fotos: se apropia el rollo de fotos de la periodista Vicky Vale (Kim Basinger).
No busca justicia, sino una venganza insaciable. Causa más daños él sólo que todos los delincuentes contra los que lucha. Pero en el fondo, no logra avanzar contra el crimen, sigue creciendo la delincuencia y, por lo tanto, el trabajo para Batman. También crecerá en él el pesimismo respecto al hombre y su desesperación por no encontrarle una solución a las injusticias del mundo.
Él quiere arrancar la violencia del mundo por medio de la violencia, si la injusticia es grande, su castigo es peor. No da la cara ni se hace responsable de sus acciones, al igual que los delincuentes que combate.
Se identifica con el murciélago, porque son grandes sobrevivientes, según dice él. Pero también hay que decir que la impunidad da sensación de poder. Es decir, él no es atrapado por las acciones que realiza. Su traje y todo su equipo son negro como la noche, para camuflarse mejor. El signo de murciélago lo describe perfectamente: obra en la oscuridad, durante la noche, nunca durante el día, para no ser visto. Pero se asegura que sus acciones le sean reconocidas. El símbolo del murciélago, al igual que el de todos los superhéroes, representa el poder que tiene y utiliza “para combatir la injusticia”. La figura de un murciélago es símbolo de clandestinidad y de anonimato, que se resumen en una sola palabra: “poder”.
Conoce muchas cosas: arte militar, artes marciales, ingeniería, química, finanzas, pilotear un avión, manejar computadoras de última tecnología.
Tiene los mejores radares en su laboratorio y en sus naves (auto y avión). Nada se les escapa en cuanto a delincuencia se trata. Es meticuloso, ambicioso y trabajador como él solo. Intenta ahogar sus problemas en el exceso de trabajo y en la perfección del mismo.
En cuanto a sus instrumentos de trabajo, he aquí una lista:
1. Un laboratorio con la última tecnología.
2. Un auto con una turbina de avión, que funciona a control remoto, equipado con torpedos, metralletas, escudo de protección, vidrios antibalas.
3. Un avión con forma de murciélago, pequeño, equipado con torpedos, metralletas, mira láser, radar militar, tijeras al frente de la nave.
4. Instrumentos varios: poleas, ganchos, gases de humo, boomerangs.
5. Traje negro, equipado con una coraza antibalas.
6. Instruido en las artes marciales y cuerpo fuertemente trabajado.
No se da cuenta que los problemas sociales se resuelven por medio de asociaciones, la primera de todas ellas es el Estado. Nunca logrará nada, gastará sus fuerzas y riqueza y no logrará más que agravar el problema social. La sociedad lo sufrirá mientras viva. De esto se deduce que su pasión por el poder que ostenta y el deseo de venganza que lo impulsan a combatir la injusticia le han cegado la mente: es impulsivo y no piensa correctamente, sólo utiliza su mente para derrotar al enemigo, por más pequeño que sea. Pero no se da cuenta que si los delincuentes no se convierten de su mala acción, al salir de la cárcel, volverán a delinquir y, probablemente, más gravemente que antes, porque estarán impulsados por un deseo de venganza, igual que el de Batman. Lo paradójico es que todos los males que él intenta combatir, los tiene él mismo.
La relación con las mujeres es promiscua: no trata a la periodista Vicky Vale como se debe, sino que es un instrumento de placer para aliviar la tensión de su trabajo. Porque no la respeta y no busca ordenar sus acciones según los fines del matrimonio, sino sacar provecho. Entiende el amor como la entrega mutua de placer entre varón y mujer, lo cual es erróneo y tiende a constituir una relación poco duradera. Por lo tanto, es intemperante, no modera sus apetitos como se debe a partir del fin de los mismos.
Toda su vida afectiva es conflictiva y dualista. Quien entra en su círculo íntimo debe aceptar su doble personalidad y ser un cómplice silencioso, de lo contrario, no puede formar parte del grupo. La dualidad es propia de la persona que no es sincera consigo misma ni con los otros, es decir, es una persona mentirosa. Está ella en primer lugar y los otros a su servicio. El mentiroso desprecia a los otros, porque no le dice la verdad, no es integro, no se muestra tal como es. No dice ni actúa acorde a la verdad, sino que debe engañar y mentir para ocultar su doble personalidad.
Todo dualismo tiende a unificarse en uno de los extremos y el otro queda como satélite o instrumento de la posición que tomó o desaparece totalmente. En el caso de Batman, su personalidad de ciudadano está al servicio de la figura de héroe que él mismo se creó.
Esta figura de Batman le permite a Bruce Wayne ocultar en el poder que representa todos sus miedos: es fuerte, supuestamente inteligente, rico, poderoso en la ciudad y, además, tiene una mujer que lo admira. Pero en su intimidad está lleno de problemas que niega y no cree necesitar ayuda, son los demás los que necesitan su ayuda. El necesita que los demás lo necesiten para sentirse importante, porque tiene la autoestima muy baja y una ira que no puede controlar y un pasado que no puede negar y que lo persigue a cada momento. No tiene buen humor, no adula a los demás, ni es amable con los otros cuando se viste de Batman.
Esta dualidad de personas lo consume lentamente, no le brinda más que sensaciones en un mar de muchos fracasos, porque acabado un delincuente, aparece otro, a veces, peor. Esta depresión en la que se encuentra, si no se cura, rayará en algún momento con la locura.
Esta dualidad de personalidades muestra que es a la vez cobarde y temerario: cobarde, porque no se atreve a presentarse tal como es; temerario, porque arriesga su vida y la de los otros, porque para él la vida no vale nada, ni la suya ni la de los otros.
Batman no tiene amigos, a lo sumo, tiene cómplices. Todo a su alrededor es utilidad y placer. No puede establecer una relación estable, porque él no es estable. Se enoja con facilidad y, seguramente, en lo oculto, se quiebra con facilidad. No tiene compromisos afectivos serios. No se ríe. Tiene una profunda tristeza en su corazón que se revela en sus obras. Se podría decir que es rústico, no tiene gracia lo que hace.
No siente pena por el dolor y el miedo de sus víctimas, el dolor que lleva adentro le ha hecho impermeable al dolor ajeno, si hace lo que hace, es para sentirse importante, ser alguien. Es decir, es insensible. Tiene miedo de ser un Don Nadie. Esto tiene su razón de ser en el amor que todo hombre necesita para crecer como persona. Busca quien le ame por sus acciones de héroe, pero, probablemente, ocultaría su pasado tortuoso.
Esto se evidencia en lo siguiente: cada vez que se cumple el aniversario del asesinato de la muerte de sus padres, se dirige a la calle donde fueron asesinados y deja dos flores en la acera, como si se tratara de una tumba.
No trabaja con la policía, sino al margen de ella, es un automarginado. Nadie lo juzga ni lo persigue. Él hace lo que quiere y nadie le dice nada. No trabaja con otros, todo lo hace solo. Carga sobre sus espaldas más peso del que puede soportar. Se parece a la figura mítica de Atlante, que carga el mundo sobre sus espaldas. Todos sus esfuerzos son vanos, no tienen sentido, porque siempre piensa desde él sólo, no se deja ayudar por nadie, salvo su mayordomo, Alfred. No tiende a obras grandes, por eso es pusilánime, pero además no puede hacerlo, porque trabaja solo, no en asociación con otros.
Es un mito, una leyenda: todos conocen lo que hace, pero nadie conoce quién es ese que lo hace: no conocen quién está detrás de la máscara de Batman. Quiere que lo conozcan sus obras de Batman, pero no que lo conozcan tal cual es, es decir, niega sus miserias y sus límites, como si no existieran. Se cree un dios.
Tiene buena memoria y recuerda el episodio de sus padres como si fuera ayer: reconoce al Guasón como el autor material del asesinato de sus padres por una frase que dice en el departamento de su novia: el Guasón le pregunta si alguna vez ha bailado con el diablo durante la noche. No necesita más evidencia. El Guasón está condenado a morir, según Batman, lo cual es lo que sucede al final de la película.
No le importa cuanta gente pueda morir para matar al Guasón, su misión se debe cumplir. Esto lo vemos en el ataque al villano desde su avioneta en el festejo por los doscientos años de la fundación de la ciudad.
Es un hombre pródigo, es decir, le gusta gastar mucho: tiene equipamiento técnico y militar que debe haberle costado millones de dólares, dinero que se podría haber utilizado a ayudar a los más necesitados por medio de asociaciones caritativas y mejorar así la situación social de su ciudad. Pero no puede dar amor, porque él no lo tiene para consigo mismo. Pero a la vez es tacaño y mezquino, porque sólo gasta en sí mismo, no en los otros, como si él tuviera la solución a todo con su dinero. Como siempre quiere lo mejor, se expone a ser envidioso de los bienes ajenos.
Es un ciudadano con mentalidad militar, con intención de que toda la ciudad se adecue a sus esquemas. Si así no sucediera, sufrirían el castigo por la noche.
Batman es ateo por rechazar el mal moral, no tiene fe ni cree en Dios: lo demuestra con sus obras. Es pesimista y no cree en el hombre, sólo cree en sus poderes. Compite con Dios, porque se cree un dios.
2. El Guasón, la contracara de Batman.
Hablemos ahora un poco sobre su principal enemigo, el Guasón. Es un hombre transformado por una cirugía estética después de haber caído a una fuente de ácido. Su nombre como ciudadano era Jack Napier (Jack Nicholson). Era un empresario y trabajaba para la mafia. Después de su recuperación, vuelve a la oficina de su jefe, Alexander Knox (Robert Wuhl), para matarlo, por traicionarlo en la misión que le encomendó. Le gustaba jugar con las cartas, porque siempre tenía suerte con ellas.
Ahora, como Guasón, se dedica a matar gente, eso le causa gracia. Tiene una risa maléfica, se ríe del mal ajeno y es profundamente envidioso de los “juguetes” de Bartman, como él los llama. Se hace pasar por bufón para divertir a la gente con cualquier cosa, pero especialmente si puede dañar a los demás, le causa más gracia. Su risa proviene de la maldad que causa, es una risa diabólica que se interrumpe sólo cuando no puede lograr sus injusticias. Es astuto en el modo de matar y siempre busca modos distintos de asesinar, que él llama arte y lo hace sólo por diversión.
Batman se convierte en su principal competidor y opositor. Además, fue Batman quien le causó la caída al pozo de ácido. Por eso, quiere vengarse. Tiene un corazón pervertido por la maldad. No le gusta que a otros le vaya bien. Todo lo quiere poseer, todo lo quiere dominar.
No le gusta que le arruinan su asesinato en masa en el aniversario por los 200 años de ciudad Gótica y mata a su mejor cómplice. No se duele por el mal, sino que intenta provocarlo: es malo por opción propia. No tiene miedo de matar, porque parece como si él ya estuviera muerto. Por eso es que él tampoco teme a la muerte. Esto se evidencia en su famosa pregunta: ¿has bailado con el diablo durante la noche? Es decir, no le teme ni siquiera al diablo, menos a la muerte, con la que juega constantemente. Es temerario. Pero a la vez es cobarde, porque no dice quién es realmente: no tiene domicilio, ni familiares, ni amigos ni nada que lo pueda delatar. Hace las obras injustas, pero esconde la mano detrás del personaje del Guasón. Por todo esto es profundamente insensible.
Es pródigo con el dinero que gasta, pero no lo utiliza para el bien de las personas, sino que lo tira al aire y atrae a la gente para después matarla en público. Le encanta hacerse ver y cometer sus injusticias en público, a diferencia de Batman, porque representa poder, ya que no lo arrestarán, ya que nadie lo conoce ni puede conocerlo, por todo lo ya dicho. Sufre de un vicio conocido como fanfarronería, es decir presume de su poder y astucia.
Es intemperante, tiene una relación con las mujeres que pasa de ser insensible a intemperante, es decir, de no agradarle ninguna mujer a apasionarse por Vicky Vale. Como Alicia tiene la cara deformada por los productos que Guasón vende, la tiró por un balcón.
3. Comparación y conclusiones finales.
Guasón ha perdido la razón, no razona cuerdamente y nada tiene valor para él. Todo puede ser utilizado y descartado.
Por otro lado, tiene mucho dinero y le gusta llamar la atención. Ser el centro de la escena es su cometido en cada acción. Tiene toda una asociación delictiva detrás, porque sabe que no puede hacer todo el mal que quiere si trabaja él solo.
Todo lo que hace el Guasón es público, al contrario de Batman, porque eso le da impunidad y poder. Pero el lugar en el que vive, nadie lo conoce, ni su identidad, ni su asociación delictiva, de él no se conoce nada a nivel personal.
Ambos tienden a la locura, pero, ciertamente, Guasón llega antes a ese estado, porque no teme cometer injusticias. Es ateo por opción propia. Sus injusticias son sacrificios a su imperio del terror.
Es extravagante en su ropa, autos, departamentos, helicóptero, armas, gases, injusticias. Quiere que todo tienda a la ruina. Es la cara opuesta de Batman, pero ambos llevan a la ciudad al caos. Nadie los detiene, pero mantienen entre ellos una guerra privada, en cuyo medio está la ciudad, que los sufre.
El Guasón corrompe a los policías y mata a quien se le opone. Ambos son personajes ficticios, pero pueden representar a personas reales, gobernantes, terroristas o estados enfrentados también.
Ninguno de los dos mejoran a la ciudad, sino que, con sus acciones, la empeoran. No se necesitan héroes o villanos sino santos, es decir, personas preocupadas por el bien de la ciudad y de las personas, que crean en Dios y que trabajen en sociedad, junto a los otros, no a pesar de ellos. Es importante resaltar sus vidas, que son ejemplo de virtud y signos palpables de esperanza, porque ellos nos muestran que es posible obrar de otra manera, es decir, ser virtuoso por amor a Dios.
Además es necesario resolver los problemas sociales según su naturaleza: el problema social es siempre un efecto de la falta de educación, de trabajo, de políticas penitenciarias y sociales serias, del alimento diario, de justicia independiente y de luchas políticas, tanto nacionales como internacionales. Por lo tanto, el problema de la seguridad se combate atendiendo primero a todas estas necesidades y situaciones sociales, pero siempre por medio de asociaciones –la primera es el Estado- nunca solos, porque el problema es social, no privado. Hacer de los problemas sociales un asunto privado es violentar la realidad y no se termina más que agravando la situación inicial en una peor.
Pero, por encima de todas las cosas, el gobernante y los poderosos, que tiene la capacidad para cambiar la situación social, deberían ser ejemplos de virtud, para que otros los imiten en sus buenas acciones y así encaminar la sociedad hacia una convivencia más humana y más justa.
[1] Dirigida por Tim Burton en 1989.

Superhéroes, santos y supervillanos

1. Los superhéroes

Son personas comunes en la realidad social de una ciudad, hacen todo lo que las demás personas hacen: tienen una profesión, un hogar, preocupaciones cotidianas, etc. Generalmente, no tienen padres, porque estos murieron o los asesinaron. Es de allí que nace su misión de cambiar al mundo: tienen deseos de venganza y todo lo miran desde un punto de vista personal. No aceptan su pasado y quieren olvidarlo, reprimirlo, que quede en el inconsciente. Pero a la vez, su pasado doloroso alimenta su odio a los delin-cuentes y enemigos. Es el flagelo de los quebrantadores de la ley.
Son impulsados por el odio al enemigo y darán todo en la lucha contra el crimen, inclusive su vi-da. Quieren que desaparezcan las injusticias y para eso buscan a los perpetradores de la ley y luchan con ellos: a veces los llevan a la cárcel, otras veces, los matan. Si mueren en la lucha, consideran que su mi-sión ha fracasado.
Fruto del odio a sus enemigos es la tristeza y amargura en la que viven. La vida se les vuelve una pesada carga, porque saben que todos los días tienen que levantarse para hacer grandes cosas, según ellos, pero nunca avanzan en la lucha contra el crimen, sino que siempre retroceden, porque los males se multi-plican. Todo en su vida es monótono, todo es costumbre, nada los satisface. Están interiormente hastiados y frustrados. Su corazón es un infierno que va creciendo. Afectivamente son inestables, porque, aunque dicen no necesitar de nadie, tienen una gran necesidad de afecto para soportar la carga que ellos mismos se impusieron y su propia miseria interior que va en aumento. No lloran exteriormente, pero interiormente sufren mucho. Esto terminará en el embotamiento de su sensibilidad frente al dolor o en el abandono de la profesión de héroe, dejando que el mundo se arregle como pueda: el odio extremo o la indiferencia ex-trema.
Siempre actúan solos o en pequeños grupos, nadie conoce nada de sus vidas privadas, viven en la clandestinidad. No tienen muchos amigos.
La vida que todos conocen es una fachada: les cubre la identidad de superhéroes, que es lo que en realidad siempre quieren ser. Se sienten bien y se olvidan de todo. La fama que reciben es para ellos un tranquilizante contra su ansiedad de poder. Son personas muy nerviosas, aunque no lo manifiesten, se enojan con facilidad y, después de derrotar a un enemigo, la ira va en aumento. Son personas dignas de lástima más que de elogio: no hay ninguna clase de honor en sus acciones.
Muestran grandes proezas para atrapar a los delincuentes, pero nadie dice nada de atraparlos a ellos, porque a veces causan peores males que los que el delincuente perpetró. Su lucha es siempre infruc-tífera, porque no buscan seguidores ni intentan que los malos se conviertan y arrepientan de su actitud pecaminosa, sino que buscan que ellos desaparezcan de la faz de la tierra. Por lo tanto el mal continua, a pesar de su lucha. Su acción no es imitable, sino despreciable.
Algunos héroes aprovechan sus poderes para mostrarse delante de todos los demás y salir en la tapa de los diarios, lo cual es pura vanidad; otros no quieren saber nada.
Se exigen más allá de sus fuerzas y quieren cambiarlo todo, pero no logran cambios duraderos y los que logran siempre empeoran la sociedad. Siempre actúan al margen de la sociedad; no pertenecen, como héroes, a ella, sino que la juzgan por sus injusticias, cometiendo ellos peores. Nadie los juzga, los consideran héroes por sus poderes y por la lucha contra el mal.
Están, por voluntad propia, marginados de la comunidad eclesial –no practican ninguna religión- y de la comunidad civil, es decir, no pertenecen a ninguna asociación civil que busque el bien común, no colaboran con ella para combatir el mal, sino que combaten el mal de la sociedad al margen de ella, es decir, no se involucran en asociaciones ni las fundan tampoco. Sólo sus fuerzas bastan, dicen ellos.
Son personas que han perdido toda esperanza y creen ciegamente en sus poderes. No creen en nada ni en nadie. Pero ellos se creen la solución a los problemas de la sociedad, pero no logran ni la mitad de lo que se proponen, porque moralmente no son ejemplos de nada, sino que debería llamárselos antihé-roes.
No son misericordiosos con los demás, porque ellos ni siquiera son capaces de pedir perdón por sus propios pecados. Creen que toda la sociedad es corrupta y quieren cambiarla de raíz. También son profundamente desconfiados, porque no confían ni en ellos mismos. Por eso son profundamente meticu-losos en todo lo que hacen.
Son personas interiormente divididas entre el deseo de que las cosas cambien y su miseria inter-ior, entre lo que quieren ser y lo que son. Esta división se ve reflejada en la contraposición del ciudadano común, que representa ser todos los días y la figura del superhéroe con la que busca combatir las injusti-cias a fuerza de piñas y patadas. Están alienadas, ni siquiera ellos mismos se conocen bien: conocen sus males, pero no la forma de solucionarlos. No piden ayuda a nadie, porque se creen autosuficientes. Ade-más, sería un signo de debilidad, idea que va en contra de su personalidad de héroes: ¿cómo los héroes, que son poderosos, van a pedir ayuda? Es ridículo. Son ellos los que deben ayudar a otros y no los otros a ellos.
Ellos son así: extremistas. O están con ellos o están contra ellos. No hay término medio. No res-peta la libertad del prójimo, sino que se la lleva por delante. Esto mismo hacen los terroristas al querer lograr cambios por medio de la violencia: imponen sus ideas sin medir las consecuencias. También los tiranos obran así.
No siguen a nadie como maestro, sino que siempre innovan un camino, aunque en realidad son bastante simples: se entrenan para pelear. No enseñan lo poco que saben a nadie, ocultan su saber a los ojos curiosos y son materialistas. No saben lo que es el desprendimiento ni el gesto de caridad. Su única preocupación es la justicia. Son ambiciosos de gloria mundana y a algunos les gustan los lujos. A veces se tapan con un manto de piedad, pero no son piadosos.
Si quisieran comenzar una relación de amistad con alguien, ese alguien debería volverse cómpli-ce de él o, de lo contrario, nunca podría ingresar en su círculo íntimo. Además, sus relaciones sociales son inestables, porque intentan no decir nada que haga que los otros los conozcan profundamente. Los otros sólo conocen lo que ellos –los héroes- le permiten saber, es decir, su vida al aire libre, su profesión, dónde viven, etc. Pero de su vida íntima no saben nada. Por eso, no tienen verdaderos amigos, ya que ninguno lo conoce de verdad.
Compiten con Dios en poder –a Quien lo tienen olvidado- porque se creen todopoderosos y no reconocen sus propios límites ni su dependencia del Creador. Quieren ser redentores de la sociedad, pero terminan siendo una plaga mayor. Bien vale aquel adagio para ellos que dice: “Es peor la cura que la enfermedad”. No tienen una visión trascendente, todo se decide aquí: él es el juez de todos los hombres, estamos en presencia del Juicio Final secularizado.
La visión del héroe peca de maniqueísmo: dos fuerzas enfrentadas buscando la subsistencia, una buena, otra mala. Ambas buscan eliminarse entre sí. Es una lucha por el máximo poder, alcanzado el cual domina todo lo demás. Quieren ser como dioses. Además, su visión es tremendamente racionalista, por-que reduce todo a corrupción y maldad, negando todo lo bueno que aún persiste en la sociedad, sin lo cual ésta no subsistiría. Se considera el único bueno que lucha por la sanación de la sociedad.
Realizan acciones prodigiosas para ser recordados por todos, pero ocultan su identidad: porque dejan la firma de lo que hacen. Buscan ser reconocidos.
Con las mujeres tienen relaciones sexuales ocasionales, es decir, no tienen orden en ellas: no res-petan el verdadero orden de las mismas, que debe darse en el marco del matrimonio como expresión de amor de los conyugues y cuya segunda finalidad es la procreación, sino que se presentan como playboys de la nueva era. No saben lo que es la castidad, la virginidad y la continencia.
Tienen dos amores: sus poderes y las mujeres. Es decir, hacen uso de los apetitos irascible y con-cupiscible, igual que los animales, pero peor, en realidad, porque no hacen uso de su razón, sino que se dejan llevar por sus impulsos más bajos. Se convierten en personas peores que las que intentan combatir.
Sus poderes vienen de otro planeta, de la evolución o de un experimento químico fallido, es de-cir, son héroes por accidente. Dicho de otro modo, son extrañezas de la naturaleza. Sus poderes les hacen creer que no necesitan de nadie ni que tienen necesidad de algo, son como un fármaco que les hacen olvi-dar quienes son, sus problemas, sus límites y debilidades. No agradecen lo que reciben, porque creen que todo se lo deben a sí mismos por sus poderes. Sus poderes son físicos o mentales, pero nunca morales. De todos modos, no parecen ser libres, sino personas esclavas de lo que son y enfermas de poder.
Intentan solucionar un problema intrínsecamente moral con medios físicos o mentales, no se dan cuenta de la naturaleza del problema. Son ignorantes en grado sumo, aunque aparezcan como sabelotodos frente a la sociedad. La naturaleza del problema exige una solución semejante a sí mismo. Si el problema es técnico, se necesitan soluciones técnicas, si es moral, soluciones morales. La injusticia es un problema moral; entonces la solución debe ser moral, no técnica. Por más fuerza, patadas y piñas que peguen, nunca solucionaran el problema.
Están asociados también con la última tecnología, especialmente si es militar y de vigilancia, con artes marciales, con armas, etc. Son mesías sangrientos. Luchan con el mal a fuerza de hacer mayor mal. No siembran nada bueno, por lo tanto no cosechan nada mejor. Siembran maldad, cosechan injusticias peores. Son ejemplos de mala conducta y otros intentan imitarlos.
Están físicamente entrenados y hacen acrobacias que no son capaces de hacer ninguno de los ciudadanos mejor entrenados. Son únicos en su especie. Eso los vuelve más soberbios.
Son personajes imaginarios, no existen en la realidad, aunque puede ser que alguna persona goce de ciertas cualidades extrañas, pocas veces o jamás vistas, los héroes no existen en realidad. Es el hombre quien ha puesto una imagen exagerada y equivocada de sí mismo en ellos: en el héroe, todos son deseos de perfección mundana. Pero pueden caracterizar perfectamente a todo aquél que lucha contra las injusti-cias del mismo modo que ellos.
2. Los santos

Ellos han sido personas históricas que, habiéndose convertido al cristianismo, algunos desde su nacimiento, otros de grande, llevaron una conducta intachable y ejemplar, encarnando en sus vidas y sus profesiones las enseñanzas de Cristo.
Son, por lo tanto, discípulos de Cristo, a quien imitan en mayor o menor grado. La virtud que despunta en todos es la caridad con los pobres, los más necesitados, sabiendo que la ayuda que le brindan al pobre, se le dan al mismo Cristo.
Ingresan a la comunidad eclesial por medio del bautismo, que es un don de Dios y perseveran en la vida de fe por la recepción de todos los restantes sacramentos, perseverando especialmente en la recep-ción de los sacramentos de la eucaristía y de la penitencia.
Algunos han fundado órdenes o congregaciones que perduran hasta el día de hoy y ellas tienen distintos carismas, pero todas esas asociaciones colaboran con la sociedad de alguna manera. En ellas, la obra del santo que la fundó lo trasciende históricamente y representa lo que él hizo en su tiempo.
El martirio es la muestra de amor más grande a Dios, porque el santo entrega todo lo que tiene: su propia vida y es un testimonio de amor por el enemigo. Además imita a Jesús misericordioso en la cruz, desde la cual pidió perdón por los pecados de los hombres al Padre celestial. El martirio es una victoria para el santo. Vencen el mal a fuerza de bien.
Los santos son dueños de sí mismos, porque Dios es dueño de sus vidas. Toda su vida está con-sagrada a servir al prójimo y a alabar a Dios de toda forma. Por eso, los santos son grandes orantes, algu-nos pasan horas en oración. En ellos hay multiplicidad de virtudes, fruto del amor y perseverancia en el amor a Cristo, pero las virtudes de los santos son dones del Espíritu Santo, que premia a sus fieles por la respuesta de amor a su llamado a la conversión. Por eso, los santos muestran al mundo con sus vidas el amor de Dios Uno y Trino por la humanidad.
Toda su vida es simple, no tiene nada que ocultar, lo que otros ven de ellos, eso son. Ellos son simples, no tienen doblez: no se muestran de una manera a la gente y después actúan de otra. Gozan de la virtud de la humildad, reconocen la debilidad de sus fuerzas, por eso rezan más a Dios que otros, sin Quien nada consideran que podrían hacer. No se reconocen a sí mismos como santos, ni saben en qué grado de santidad se encuentran, sólo Dios lo sabe, pero caminan con justicia hacia su santificación per-sonal en la comunidad eclesial y civil en la que viven.
Están unidos a otros, no actúan solos, porque son conscientes que deben vivir en comunidad en un triple sentido: ayudar y buscar la solución de los problemas que aquejan a la sociedad, ser modelo de virtud para otros hermanos suyos en la Iglesia y permanecer unido a la comunidad celestial de los santos de Dios. Los santos han ayudado a la sociedad de muchas maneras: por medio de limosnas, de institucio-nes que ellos mismos fundaron, de la enseñanza de la filosofía, la teología, la pastoral o de una profesión a quienes no la poseían.
No todos los santos muestran grandes virtudes, algunos muestran virtudes llevadas hasta el ex-tremo, movidos solamente por el amor a Cristo, pero otros han mostrado virtudes sencillas y la perseve-rancia hasta el final en la fe cristiana.
El número de los santos es desconocido, porque todos los que se encuentran en el Cielo, que ya están contemplando a Dios, son santos, aunque no sean conocidos por nosotros. Igualmente, hay mu-chos mártires cuyo nombre desconocemos, o vida de personas excepcionales que no fueron proclamados santos por lo poco que se conoce de sus vidas o porque no hay dinero para iniciar la causa de canoniza-ción. La santidad no es para unos pocos, sino para todos, pero son pocos los hombres que responden al llamado de Dios a la santidad de forma íntegra, porque exige mucho de sí, exige una entrega total en la vocación a la que Dios le ha llamado: padre de familia, sacerdote, religioso, laico consagrado, etc.
Fueron santos aquellos que en su vida hicieron la voluntad del Padre, revelada en el Hijo: amarse unos a otros como Cristo nos ha amado y esto lo han sabido llevar a la excelencia, pero siempre con la ayuda de la gracia que sostenía sus débiles fuerzas.
Los santos son grandes intercesores de la humanidad ante Dios: muchas gracias y bendiciones consiguen los hombres a través de ellos de Dios Padre, para que cuando la reciban alaben a Dios de quien proviene.
No ponen la confianza en sus fuerzas, sino que sólo la ponen en Dios, que les provee de todo lo que necesitan a su debido tiempo. La esperanza puesta en Dios nunca ha sido defraudada, siempre han recibido con creces. Logran más de lo que se proponen, porque todo lo dejan en manos de Dios, conside-rándose a sí mismos colaboradores de Dios. Ni se imaginan lo que Dios tiene reservados para ellos en su plan de salvación. Guardan la esperanza de la Segunda Venida de Cristo que vendrá en gloria y en poder desde los Cielos, quien dará a cada uno según sus obras. Además, tienen la esperanza que este mundo encontrará la plenitud en el Reino de los Cielos con la Segunda Venida de Cristo.
Los santos son instrumentos de salvación de Dios para la humanidad, pero instrumentos libres que han aceptado que Dios sea quien dirija sus vidas, reconocen que todo Le pertenece. Lo extraordinario que los santos han mostrado en esta vida proviene de Dios: los milagros, sanaciones, intervenciones mila-grosas y toda la gran variedad de prodigios que se ha visto que han hecho. Cuando hacen una obra de caridad, la realizan de tal modo que no la vea el prójimo, siempre movidos por amor a Cristo, no por amor a la fama de virtuoso que podrían recibir de los hombres. Es más, prefieren el desprecio que el elogio, porque ello oculta más sus buenas obras y los hace imitadores de Cristo en la persecución.
En su corazón abunda la paz que viene de Dios, no tienen rencor contra nadie, gozan del don de la alegría y si lloran es por sus propios pecados o por los del prójimo o cuando acompañan a otros en el dolor. El centro de sus vidas es el amor a Jesús Eucaristía. Desde allí se enriquecen y toman fuerzas para continuar la lucha diaria. Nunca se dan por vencidos en la lucha por transformar la realidad y difundir el amor de Cristo, muchos han agravado su estado de salud por llevar sus ministerios a cumplimiento. En esto también se destaca el ayuno que practican, algunos lo han hecho hasta el extremo de las fuerzas hu-manas, imitando a Jesús en el desierto.
Siempre que necesitan algo se lo piden a Dios en oración y a los hombres, a quienes consideran como hermanos en un mismo Cristo. No les gusta llamar la atención y por eso rechazan los lujos, los cuales no sirven muchas veces para hacer caridad con el prójimo, sino que son un obstáculo. Lo que tie-nen ellos mismos les sirve para ayudar a los demás.
El amor de Dios por ellos les permite abrir sus corazones a todos los hombres para transmitirles el amor divino recibido, de tal modo que nadie se siente excluido del amor de Dios manifestado por el santo. Tratan a todos por igual, como el mismo Cristo lo hizo: no hacen acepción de personas por ninguna razón. Se sienten profundamente agradecidos, porque saben que todo proviene de Dios, a quien alaban y agradecen todo lo que tienen. Ese agradecimiento se vuelca en la caridad: mucho ama al prójimo el que mucho se dejó amar por Dios.
No intentar solucionar todos los problemas humanos, porque saben que es imposible y además porque no obligan a los demás a colaborar con ellos, sino que siempre invitan a ser mejores personas de lo que son, pero nunca fuerzan a otros a hacer lo mismo que ellos, como tampoco Jesús, su Maestro, forzó a nadie, sino que siempre invitó a todos. Con su ejemplo y sus obras siembran la Buena Noticia en los ambientes en los que se encuentran: en el trabajo, la familia, la orden religiosa o instituto al que pertene-cen si son religiosos, en el deporte, en vacaciones, cuando están con amigos como cuando están con ex-traños.
Si luchan con las armas, sólo es en defensa de los oprimidos y cuando todo otro camino pacífico no es viable. A medida que avanzan en santidad, es más difícil que ellos cometan un pecado. Van avan-zando en pureza, al punto que algunos han llegado a ver cara a cara a Dios en esta vida. Se los llama mís-ticos.
Con su vida intentan hacer presente el reino de Dios en este mundo, reino que consiste esencial-mente en el mandamiento del amor dado por el mismo Cristo, que consiste en amarse los unos a los otros como él mismo nos ha amado: hasta el extremo de dar la vida si la ocasión que lo exige se presenta, como Cristo en la cruz.
El sufrimiento ofrecido a Dios es un medio de redención por los pecados cometidos, tanto pro-pios como ajenos. Cristo ofreció su sufrimiento a su Padre por el perdón de los pecados de la humanidad. Los santos ofrecen por medio de Cristo, con Cristo y en Cristo sus propios dolores y los de la humanidad por sus enemigos y por los pecados de la humanidad, en los que se incluyen los suyos propios.
Al colaborar con la salvación de las almas, son corredentores con Cristo, en el sentido que ex-tienden la salvación a todos los hombres. Es Cristo quien actúa por intermedio de ellos, quienes, al imitar a Cristo, lo hacen presente ante los hombres. Someten su voluntad a la voluntad de Dios y en nada quie-ren desobedecerle, sino que en todo quieren pertenecerle, agradarle.
En ellos se cumple perfectamente la imagen de Dios, porque imitan en todas sus acciones a Cris-to, que es modelo de hombre a seguir, Quien realiza en plenitud la voluntad del Padre. En los santos se cumple de forma plena la vocación a la semejanza con Dios, porque extienden el amor de Dios a todos los hombres, no esperando de los demás que tengan la misma respuesta de amor para con ellos.
Todo hombre puede imitarlos siempre que tenga en cuenta los medios de que se sirvieron para llegar a ser tales: la oración, la limosna, el ayuno, la vida en la comunidad eclesial y civil, la lectura y reflexión continua de la Palabra de Dios, la eucaristía especialmente celebrada en la misa, la asidua re-cepción de los sacramentos y la entrega total de sí en todo ámbito en el que se encuentran, buscando imi-tar, en todo, lo que Jesús hizo en su vida, que es el Modelo a seguir.

3. Los supervillanos
Son personajes que siempre buscan sacarle provecho a todo, no les importa otra cosa más que su persona, a veces se muestran de una manera frente a los demás, pero después, en lo secreto, son lo opues-to, a veces se muestran despiadados, porque eso muestra lo que a ellos les agrada más: ver sufrir a los demás como ellos mismos sufren interiormente.
Son personas que guardan una profunda envidia con respecto al progreso de los demás y no lo soportan. Es su envidia la que los mueve muchas veces a realizar sus maldades, otras veces, simplemente, hacen el mal porque tienen la mente turbada por sus injusticias.
Son personas extremadamente ambiciosas y viciosas: les gusta el dinero, el sexo desordenado, el alcohol, la violencia, especialmente si incluye armas. Nunca se encuentran satisfechos, siempre quieren más y en mayor grado que el anterior. El extremo de su odio interior podría hacer volar al mundo en mil pedazos y eso les causaría la risa diabólica más grande.
No tienen amigos, sino cómplices: los que están con ellos son tan malos o peores que ellos. Los villanos mantienen a sus sirvientes a raya de puñal y pistola: ellos son los jefes por ser en la práctica más malos y astutos que ellos, porque no dudan eliminar a quien se rebele contra ellos.
Son personas que les gusta los lujos y el buen vestir, en el sentido que son extravagantes: les gus-ta comprar ropa cara y fina, aunque nunca combinen los colores de lo que se compraron. Quieren ser los mejores en la maldad que realizan y se esfuerzan al máximo para ello.
No son personas que gocen de salud mental, son capaces de las peores maldades y se divierten con ello. Nada es serio para ellos, salvo sus propios crímenes, en los que son muy meticulosos. La mayo-ría de las veces no actúan solos, sino que hay un numeroso grupo de gente que los acompaña. Sus asocia-ciones ilícitas disimulan su existencia haciéndose pasar por grupos de ayuda a los más necesitados o por alguna empresa de negocios, de esa manera pueden planear sus crímenes sin ser molestados por la policía o por los héroes. También cuentan con gran tecnología y armas potentes.
Si realizan sus injusticias en público es para mostrar el grado de poder que tienen, debido a que pueden hacer injusticias en público y nadie los detiene. Los hombres son juguetes para ellos: una vez que se cansan de ellos, los desechan.
Algunos villanos están dotados mental y físicamente: tienen poderes como también los super-héroes, pero los utilizan para su propio beneficio. Estos poderes vienen de otros planetas, de la evolución o de un experimento fallido.
Quieren ser siempre el centro de la atención de todas las miradas, por eso realizan grandes de-mostraciones de poder por medio de grandes injusticias. No hacen diferencias entre inocentes e injustos, como lo haría un héroe, sino que todos caen bajo el peso de sus injusticias, porque es más divertido para ellos cometer injusticias a la masa que a personas particulares, con excepción de los héroes que los persi-guen para darles muerte, porque derrotar a un héroe es para ellos más sabroso que castigar a una multitud de gente, dado que es un desafío a su hegemonía en el poder. Para el villano, sólo él puede ser el mejor, no quiere tener competencias, por eso hay que eliminarlas. Y, si es posible, de la manera más cruel. Es un asunto personal y en nadie delegan la muerte del héroe, sino que lo toman como una misión personal.
Viven a la sombra de los héroes, porque siempre son vencidos. Nunca logran la victoria definiti-va. Podrán vencer sobre algunos héroes, pero nunca ganan la batalla definitiva. Su vida es un completo fracaso. Viven a costa de lo que produce la sociedad, no trabajan, sino que roban el fruto del esfuerzo de los ciudadanos: son como sanguijuelas que se alimentan de la sangre de su víctima, es decir, son como los parásitos, no pueden ellos producir nada bueno, a menos que se arrepientan de su vida delictiva y se con-viertan en buenas personas y ciudadanos justos. Están llenos de vicios y cada vez los aumentan más y en mayor medida.
Tienen a toda la sociedad en su contra, sólo a veces logran ganarse la simpatía de algunos por medio del dinero. Pero nadie quiere parecerse a ellos, salvo quienes son como ellos, es decir sus cómpli-ces y los delincuentes.
Les encanta hacer alarde de lo que hicieron, de lo que hacen y de lo que harán. Son extremada-mente infieles en las relaciones de complicidad, cuando se cansan de tener cierta compañía, la cambian. Lo mismo sucede con las mujeres, cuando se cansan de ellas, las cambian.
Les encanta tener siempre lo mejor: las mejores mujeres, los mejores autos, las mejores armas, etc. Pero como nunca se tiene todo ni tampoco lo mejor, siempre están constantemente cambiando y en-vidiando al otro por lo que no tienen. Nunca están ni estarán satisfechos, siempre quieren más. Son como las tuberías de desagüe: todo pasa a través de ellos, pero nada queda en ellos. No son agradecidos, porque las cosas nada valen para ellos: las cambian unas por otras sin que una sea más valiosa que la otra, porque cuando termina con ella, la desecha. Suman vanidad sobre vanidad: todo lo que buscan es vano, por eso lo desechan. Piden a las cosas materiales lo que ellas no les pueden dar, porque ellas sólo pueden servir como instrumentos, no pueden darle la felicidad, que pasa por otro lado.
El lugar de reunión con sus cómplices siempre es secreto. Nadie conoce dónde queda y, a veces, ni siquiera los mismos cómplices hasta que se ganan la confianza de su jefe y de sus compañeros. La obediencia es crucial, porque mantiene unido al grupo. Un acto de desobediencia es considerado como una traición. Además, también es importante el silencio respecto de los integrantes de la banda y de sus actividades delictivas. Preferirían –los cómplices- morir que delatar a sus jefes y esto por varias razones: por temor a la muerte de ellos mismos o la de algún pariente suyo o por simple lealtad en el crimen. Aun-que al jefe no le importe nada la vida de sus cómplices, estos, en general, no lo traicionarían. Al jefe sólo le importan que sean instrumentos para realizar sus injusticias, pero en cuanto se vuelven inservibles, obstáculos o encuentran alguien mejor que ellos, son reemplazados sin dudar un segundo.
Los villanos tienen pésimo sentido del humor: todo lo malo que sucede en la sociedad lo encuen-tran gracioso, porque esa risa es fruto de la gran envidia que le tienen a los demás por su progreso. No lo soportan. En su interior guardan una profunda tristeza que se manifiesta exteriormente en un mucho alar-de, en mucho ruido y en mucha risa, las cuales tapan su profundo vacío interior. La vida para ellos no vale nada. Sólo sirve para sacarle provecho propio, en vistas a olvidar las propias penas y dolores.
Como cree que su maldad no tiene solución, la esparce por donde puede. Quiere que todos sean como él, que todos dejen de existir, que todos sean injustos. O puede mirarse esto desde otro punto de vista: mientras haya personas justas, siempre habrá algo que se pueda destruir, por lo tanto siempre habrá diversión para ellos. Quieren reducir todo a la nada, todo su juego consiste en una inmensa NADA. Su música (= sus injusticias) se acaba cuando todo queda destruido. Entonces, si esto fuera posible, él mismo tendría que enfrentar su propia miseria, gritando de dolor por no haber podido curarse con su propia mal-dad.
El odio siempre va en aumento, porque siempre quiere destruir más, reír más, humillar más, so-meter al prójimo más. Todo se lo lleva por delante, como un tornado, que no deja nada en pie. Pero son profundamente débiles, porque todos están en su contra y especialmente Dios, a quien lo tienen profun-damente olvidado. Quieren ser dioses, pero en la maldad, en eso compiten con Dios, quien todo conoce y a su debido tiempo, da a cada uno según sus obras.
Sus injusticias no quedan sin castigo, porque su vida comienza mal y termina peor: se hacen fa-mosos por sus maldades, pero mueren en su camino a cometer nuevas injusticias o se vuelven pobres por su derroche o son, muy probablemente, traicionados por sus cómplices, quienes, como él, quieren alcan-zar la cima del poder, la fama y gloria mundana. El final de sus vidas está marcado siempre por la trage-dia.
Son personajes ficticios: no existen, como tales, en la realidad. Pero bien pueden representar a otras personas por sus características patológicas y enfermizas. Representan el polo opuesto del héroe, pero tiene con éste muchas semejanzas, entre ellas, la más importante es la de estar lleno de odio y envi-dia hacia los demás y ser desconfiados para con todos. Son peores plagas que los mismos héroes. Pero son medios por los cuales los que buscan la santidad se hagan mejores por la multiplicación de sus virtu-des. Aunque luchan a favor del mal, también ayudan a que los buenos sean mejores.
Conclusión.

Sólo en la medida en que se busque practicar las virtudes morales y las teologales, siguiendo el ejemplo de Cristo, amando a todos sin distinción de raza, religión, pensamiento o cultura ni clase social, la sociedad puede llegar a ser distinta. Allí donde en lugar de la violencia y la agresión verbal, se opte por el diálogo sin imposición de una doctrina, sino que se busque la verdad acerca del hombre, para llegar a un acuerdo, la sociedad puede ser distinta.
El ejemplo de los superhéroes y de los supervillanos muestra una sociedad hecha a la medida de los caprichos de cada uno de estos personajes ficticios; en lugar de ayudar a que la sociedad mejore y corrija sus errores, intentan arrancarlos de raíz por medio de la violencia o usar esos vicios para benefi-ciarse de ellos en algún sentido material o personal.
En cambio, los santos se presentan como los modelos siempre vivos a seguir, que no imponen un esquema a la sociedad, sino que buscan, con su ejemplo y las asociaciones que fundaron, ayudar al hom-bre a promocionarse, a ser mejor persona. Además, el ejemplo de ellos sigue el que ha marcado su Maes-tro, Jesucristo, quien perdonó a todos desde la Cruz en la que lo habían clavado. Ese ejemplo de amor al prójimo es el que deben mostrar día a día los fieles cristianos. Sin embargo, no siempre lo hacen y con justa razón muchas veces son criticados. Pero que eso sirva para corregir su conducta y sean fieles a la vocación de amor a la que han sido llamados desde el bautismo.

Análisis de Pandillas de Nueva York

1. Escenario.

La escena se desarrolla en Nueva York en 1846, con la llegada constante de inmigrantes irlandeses a EEUU.
Un cartel que se encuentra colgado de un lado a otro de la calle afirma que se abolió la esclavitud en los estados rebeldes.
Asimismo, Nueva York estaba lleno de caciques, tribus, ricos y pobres. También los orientales estaban allí. Hay racismo, porque mientras el norte invade el sur, los irlandeses invaden Nueva York, dice un cartel. Los irlandeses llegaron cuando había hambre, dicen algunos.
Para evitar el reclutamiento había que pagar US$ 300, pero los soldados no perseguían a los hombres por miedo a las pandillas. Además, en el ejército pagan mucho, porque mueren muy pronto.
2. Personajes.
Sacerdote Vallon: guía espiritual y dirigente de la pandilla Conejos Muertos, grupo formado por inmigrantes irlandeses, establecidos en Nueva York, que buscan el reconocimiento de igualdad frente a la ley y a los derechos frente a los nacionalistas, representados por los patriotas.
Amsterdam Vallon: hijo del sacerdote, está dispuesto a matar a Bill para tomar venganza de la muerte de su padre.
William Cutting: alias Bill el carnicero, porque es su profesión; es el jefe de los Nativos. Tiene un águila en el ojo de vidrio izquierdo, símbolo de patriotismo. Ese ojo lo perdió en una batalla anterior que mantuvo con el sacerdote Vallon y que casi lo lleva a la muerte.
Walter Mc Ginn: alias, Monk, amigo del sacerdote, de pelo rubio, utiliza una masa para pelear. El sacerdote le ofrece US$ 10 por cada marca nueva que agregue al mango de su masa. Se volvió barbero después de la derrota de los irlandeses y es el que descubre al hijo del sacerdote, Amsterdam.
Jack: amigo del sacerdote, se pasará al bando de los Nativos cuando termine la pelea con los Conejos Muertos. Será alguacil.
Mc Loid: es el guardaespaldas de Bill y pertenecía a los Conejos Muertos antes de la batalla edntre Nativos y Conejos Muertos.
Jeannie: es la ladrona más bella de los cinco puntos, le robó el reloj a Johnny.
Johnny: el amigo de Amsterdam.

3. Consecuencias del descuido del bien común.

a) Guerras entre pandillas.

“La sangre se queda en la navaja”, le dice el sacerdote a su hijo. Es símbolo de la venganza y la victoria.
“San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sé nuestro protector contra las trampas y las artimanias del diablo”, reza el sacerdote. El diablo sería el mismo William Cuttings, alias Bill el carnicero. Es sugestivo que el sacerdote lleve un medallón en el cuello con la figura de San Miguel venciendo al demonio.
La batalla será entre Nativos y Conejos Muertos. Quien venza tendrá el poder absoluto sobre el barrio los cinco puntos.

Los conejos muertos están compuestos por distintas pandillas:
Guardias O`Connell.
Los del sombrero largo.
Los desfajados.
Los Cheschester.
Los 40 ladrones.
La guerra establecerá la supremacía entre alguno de los dos extremos: inmigrantes o nativos.
Una vez que Bill mata al sacerdote, le deja un cuchillo para cruzar el Río de los muertos, donde se debía pagar al que conducía de una orilla a otra del mismo. Los vencedores se llevaban las orejas y narices de los muertos vencidos, pero al sacerdote se lo entierra de cuerpo entero.
b) Dominio despótico de una de las bandas: los Nativos.
Bill prohibirá nombrar al sacerdote o a los Conejos Muertos a partir de ese día; los vencidos serán desterrados o deberán aceptar la autoridad de Bill o acoplarse a su clan, como sucederá con muchos de ellos. Otros se vuelven sanguinarios y viven de la injusticia.
Los cinco puntos están constituidos por las siguientes calles: Mobery, Worth, Cross, Orange, Liou Water. Bill los campara con una mano, cada calle es un dedo que él mismo puede cerrar y dirigir contra el futuro alcalde, quien quiere el progreso para la ciudad.
En la cantina donde juega naipes Bill conserva un cuadro del sacerdote que tiene una inscripción que dice así: “en memoria del Padre Vallon. 1846”. Esto lo hace porque le da fama y prestigio.
Se debe pagar tributo por la compañía de Bill, porque él es dueño de todo por terror y todos le pagan un tributo. También esto se ve en que él maneja la policía, representada en el alguacil “Capi Jack”, quien usa arma de fuego.
c) Corrupción de la autoridad: elige alguno de los bandos más fuertes.
William Twiff es el candidato a alcalde del partido demócrata.
Un incendio provocado hace que los bomberos provenientes de distintas partes de la ciudad se peleen mientras se quema la casa. Vencen los bomberos del candidato a alcalde por tener el apoyo de Bil el carnicero. Pero como no hay ya nada que salvar de la casa quemada, les ordena el mismo candidato que saqueen la que le sigue y al dueño lo golpean.
El alguacil “Capi Jack” se lleva lo recolectado por la banda de Johnny por ser la autoridad.
El alcalde quiere ahorcar a cuatro desconocidos –inocentes- para generar temor entre los delincuentes y se lo propone a Bill, quien acepta y despide a uno de los condenados, Simons, a quien le compra un medallón de su abuela a dólar y medio. Además le dice que lo verá en el infierno.
El alcalde de la ciudad le ofrece una alianza a Amsterdam en contra de Bill el carnicero, pero hay que tener en cuenta que ya le había ofrecido a Bill una alianza para gobernar y hacer progresar la ciudad. Ahora lo traiciona.
Cuando se desata la guerra civil en Nueva York, mientras se entierran a los ciudadanos en una fosa común, el alcalde se lamenta por los votos perdidos en cada ciudadano muerto. Por eso decide darles sopa caliente y pan a los inmigrantes irlandeses que lleguen esa semana.
d) Corrupción de las buenas costumbres: las virtudes cambian por vicios.
Dieciseis años después de la muerte del sacerdote Vallon, Amsterdam, su hijo, sale de un reformatorio, en “Hellgate”, que literalmente quiere decir puerta del infierno. Se encontraba en Blackwel`s Island, ciudad de Nueva York.
Cuando pasa por un puente, tira la Biblia al río y con ello todo lo que aprehendió los últimos 16 años.
Bill estaría dispuesto a asesinar a todos los irlandeses antes de que bajaran al puerto.
Las malas costumbres se multiplican en los cinco puntos: alcohol, secuestro, rotura de vidrios, división en pandillas, prostitución, travestismo, orgías, complicidad, lucha por el poder.
Jeannie es la ladrona más bella de los cinco puntos, le robó el reloj a Johnny, el amigo de Amsterdam.
Amsterdam se une a un grupo pandillero de jóvenes para robar; las ganancias se reparten entre el tributo debido a Bill, jefe de los nativos, y los miembros de la banda. Amsterdam ofende al jefe y empieza una pelea por honor. Además, él se pelea con Jeannie por su medallón de san Miguel Arcángel; ella le paga el tributo a Bill con su cuerpo.
La muerte de los condenados a la horca se toma como un espectáculo y todos aplauden cuando sucede, menos Amsterdam.
Amsterdam es elegido por Jeannie en un baile y después se pelean, porque él descubre que es la novia del carnicero, por el medallón que Bill le compró a Simons antes de morir y Jeannie tenía colgado al cuello. Además descubre que le sacaron el bebé a Jeannie y lo mataron.
Bill le cuenta a Amsterdam cómo sobrevivió durante tantos años: infunde miedo a sus enemigos. Ante el robo, le corta la mano al culpable; ante el insulto, la lengua; ante la oposición, la cabeza y la pone en alto para que la vean y teman que les pase lo mismo si actúan de la misma manera. “Eso mantiene el orden de las cosas”, dice Bill. Pero se da cuenta de la miseria de la ciudad.
e) Se multiplican los engaños y traiciones.
Amsterdam quiere ganarse el respeto y la confianza de Bill y aprovecha cada situación para lograrlo:
¨ Por orden de Bill, Johnny va a vaciar un barco portugués anclado en el muelle por cuarentena. Pero no encuentran nada, entonces Amsterdam toma uno de los cuerpos muerto en el barco y se lo vende a la morgue, para estudios médicos. Así paga el tributo a Bill por su compañía y se hace famoso por su hazaña en una nota policial en el diario llamado Gazeta.
¨ Pero Mc Loid, el gurdaespaldas de Bill, se enoja por cuestiones religiosas: no se debe tratar así a un cuerpo, porque debe resucitar e insulta a Amsterdam, quien lo vence en una pelea.
¨ Amsterdam, en medio del tumulto de la gente alrededor del ring, recomienda a Bill trasladar la pelea a las afueras de la ciudad. Allí se realizan las apuestas y ellos, los seguidores de Bill, reciben las migajas.
¨ Amsterdam le salva la vida a Bill y se gana su confianza definitiva y también la de Jeannie. Pero se queja de la falta de fidelidad de ella. Además Brinda por el carnicero.
¨ La rabia asesina que corre por las venas de Amsterdam le agrada a Bill, porque le hace semejante a él.
¨ Amsterdam se viste de gala.
Johnny empieza a tenerle envidia a Amsterdam por el cariño que le tiene Bill, ya que el hijo del sacerdote es osado e inteligente y se parece a Bill mucho más que Johnny, quien no pasa de ser uno más y es muy ingenuo.
Johnny lo traiciona a Amsterdam por envidia, contándole a Bill que él es el hijo del sacerdote y que busca matarlo. Es por eso que Bill lastima a Jeannie y le rompe el medallón que le regaló, lanzándole cuchillos.
Amsterdam empieza a paracticar para matar a Bill en público, porque de esa manera concretará su venganza y se hará famoso por matar a la bestia. Pero decide hacerlo el día de la conmemoración de la muerte del Padre Vallon. Allí sufre una golpiza de parte de Bill y, como recuerdo, le quema la cara con la punta de un cuchillo.
Amsterdam provoca a Bill después de la pelea, colocando un conejo muerto en la plaza; entonces Bill manda a Capi Jack a buscarlo y muere a manos de Amsterdam.
Johnny termina desterrado de la pandilla de Amsterdam cuando le confiesa su traición; Bill manda clavar a Johnny en la plaza para provocar a Amsterdam, mostrándose más sanguinario que él, quien había colgado un conejo muerto en el mismo lugar. El hijo del sacerdote lo mata para que no sufra.
En la Iglesia se refugian los irlandeses.
El alcalde de la ciudad le ofrece una alianza a Amsterdam en contra de Bill el carnicero, pero hay que tener en cuenta que ya le había ofrecido a Bill una alianza para gobernar y hacer progresar la ciudad. Ahora lo traiciona.
Amsterdam acepta la alianza con el alcalde bajo la condición de proponer a Walter Mc Ginn, alias Monk, como candidato a alguacil, ya que ese puesto estaba vacante desde que Amsterdam mató a “Capi Jack”. Pero al derrotar en las elecciones a Bill, que se proponía también como candidato, éste lo asesina por la espalda y no es castigado por ello.
Respecto de las elecciones, no había control sobre los votos: Bill toma a los chinos para conseguir votos; Amsterdam, a los vagos de la calle. Votan más de una vez (= fraude electoral). Para que no parezca el mismo, van a la peluquería y les cambian el aspecto.
En el conteo de votos, hay 3000 votos más que el total de votantes. Esto es avalado por el alcalde Twiff y afirma que las elecciones se hacen con los números que se obtienen de los contadores, no de las papeletas.
Bill descubre la traición del alcalde y le cita la Biblia, afirmando que él no es ni frío ni caliente, sino tibio y que lo escupirá de su boca, es decir, que el alcalde está con quien le conviene y no se mantiene fijo en ningún bando.
f) Se desata la guerra civil y el caos social.
En el llamado al servicio militar, se llaman nombres al azar y se desata la barbarie, porque el número de muertos en la guerra era altísimo.
Jeannie decide huir y predice que la ciudad arderá en llamas, lo que finalmente sucede.
Se levantó una guerra civil entre ricos y pobres. Amsterdam, Bill y el rico invocan a Dios, pero los tres terminan en desastres por su falta de piedad en la vida diaria: Bill termina muerto; Amsterdam consuma su venganza y el rico termina pobre, saquedo por los pobres.
Las masas atacan los almacenes de armas, las casas de los ricos, las estaciones de policía, a los negros, a los ricos que van por la calle, al museo que finalmente queman igual que otras casas, pero las masas son fusiladas por los soldados del gobierno. La ciudad es bombardeada por los barcos de guerra y la batalla entre Nativos y Conejos Muertos no puede llevarse a cabo.
Amsterdam mata a Bill y a un soldado.
Mc Loid muere fusilado por los soldados.
Finalmente, Amsterdam entierra la navaja al lado de la tumba de su padre, el sacerdote Vallon. William Cutting fue sepultado al lado. Su fecha está datada en 1863, por lo que desde que llegó Amsterdam hasta la consumación de su venganza sólo había pasado un año.
Amsterdam termina la escena con una frase lapidaria: “(...) Pero para los que habíamos muerto y vivido allí, era como si todo lo que teníamos hubiera desaparecido. Y a pesar de lo que hicieran para reconstruir esta ciudad, por toda la eternidad, era como si nadie supiera que habíamos estado aquí”.
Efectivamente, en la Nueva York actual, en ese cementerio ya no existen lápidas y fue descuidado con los años. El descuido del bien común se dirige en contra de los bienes privados de los ciudadanos. Sólo la búsqueda del bien común conserva los bienes privados de los ciudadanos.

Análisis de The Truman Show

I. Personajes.

· Truman Burbank: personaje principal de la película. Su nombre es una combinación de dos palabras: Bur, como abreviación de Bureau, que significa agencia, departamento en inglés y bank, que es el banco o bancario/a, por lo tanto su nombre significa agencia bancaria, porque su imagen produce millones de dólares al día. Fue legalmente adoptado por una corporación.
· Christof: creador del programa The Truman Show. Su nombre es la abreviatura de Christofer, el que lleva a Cristo, porque él viene con su programa a redimir al mundo del aburrimiento y de los actores falsos. Dirige el programa desde la sala lunar del piso 221 de la Ecosfera Omnicam.
· Hannah Gill: realiza el papel de Meryl, la esposa de Truman.
· Kirk Burbank: padre de Truman; sacado del escenario cuando era joven, se infiltró en el Show como un vagabundo. La producción debió incluirlo de nuevo en el show para calmar a Truman. Después de 22 años de ausencia se apareció de nuevo en el show aduciendo amnesia.
· Louis Coltrane: hace el papel de Marlon, el amigo de Truman que lo invita constantemente tomar una cerveza, sin meditar los problemas de Truman.
· Pluto: el perro Dalmata del vecino, Spencer, que siempre lo saluda por las mañanas. Extrañamente tiene el nombre de la riqueza, de donde viene plutocracia, el gobierno de los ricos.
· Spencer: vecino de Truman.
· Sylvia: actúa como Lauren Garland. Es la promotora de la libertad de Truman. Tiene su cuarto empapelado de su deseo de libertad, pero por ser minoría, es acallada. Supuestamente estudiaba japonés cuando habló por primera vez con Truman. Cuenta con material de todo tipo para liberar a Truman (fotos, documentos, etc.). Su apellido, Garland, significa guirnalda, que es una corona de flores. Ella vive en Hollywood, California. Tiene un cartel en el cuarto que dice Liberen a Truman y otros carteles de protesta que se quejan por la falta de límites del programa. Dice uno de ellos: ¿Qué sigue? ¿Reclutar chicos?
· Lawrence: es el compañero de trabajo de Truman y quien le aconseja que tome el trabajo de ir a firmar un contrato de seguro en Wells Park, en Harbor Island, y para ello tendría que ir en barco. Le advierte que despedirán gente al final de mes por una racionalización de los recursos.
· Mike Michaelson: director del programa True Talk, quien le hace la entrevista a Christof, el creador del programa.
· Simeón: programador de los efectos especiales del programa, desde la Luna artificial.
· Vivian: compañera de trabajo de Truman.
II. Filosofía del productor.

Christoff dice: “Estamos hartos de actores con emocione falsas. Hartos de ver pirotecnia y efectos especiales. Mientras el mundo que le rodea es, en cierto sentido, falso, no hay nada de falso en Truman. Sin guiones. Sin tarjetas indicadoras. No siempre es Shakespeare, pero es genuino. Es una vida”. “Muchos siguen viéndolo toda la noche para consolarse”. Además dice e Truman, al responder a Mike Michaelson, el director del programa True Talk, que “aceptamos la realidad del mundo que nos presentan. Es así de simple”. Dice sobre Truman, respondiendo los ataques de Sylvia Garland: “Le dí a Truman la oportunidad de vivir una vida normal. El mundo, el lugar en el que Usted vive, es un lugar enfermizo. Seahaven es como debería ser el mundo. [Truman] Puede irse cuando quiera. Si tuviera algo más que una vaga ambición, si estuviera decidido a saber la verdad, no podríamos impedírselo de ningún modo. Creo que lo que la angustia, realmente a Usted, es que, en última instancia, Truman prefiere su celda, como lo llama Usted”. Y anuncia los siguientes cambios: “(…) Meryl abandonara a Truman en uno de los próximos episodios y aparecerá una nueva figura romántica. Estoy decidido a tener el primer nacimiento en televisión”. Dice de sí mismo: “soy el creador del programa que le da esperanza e inspiración a millones de personas. (…) No hay más verdad allá afuera que en el mundo que yo cree para ti. Las mismas mentiras, el mismo engaño. Pero en mi mundo no tienes nada que temer. Te conozco mejor que tú a ti mismo. Tienes miedo, por eso no puedes irte. No te preocupes, Truman. Lo entiendo. Te he observado toda la vida. Te observé cuando naciste. Te observé cuando diste tu primer paso. Te observé durante tu primer día de escuela. Cuando perdiste tu primer diente. No puedes irte Truman. Tu perteneces aquí. Conmigo. Háblame. Dí algo. ¡Dí algo, maldita sea! ¡Estás en televisión! ¡Todo el mundo te está viendo en directo!”. Truman le responde: “Nunca colocaste una cámara en m cabeza”. Es decir, nunca hiciste público lo que yo quería, ni te importó. Y finalmente dice: “Si no llegara a verlos, buenos días, buenas tardes y buenos días”.
Mirándose al espejo, dice Truman: “No puedo hacerlo. Tendrán que hacerlo sin mí. De ninguna manera, señor. Usted subirá a la cima de la montaña, aunque tenga la pierna rota”. Y sigue diciendo: “Estás loco, ¿sabes?”. Y continúa frente al espejo diciendo: “Dime algo que no sepa ya. Está bien, prométeme una cosa. Si muero antes de alcanza la cima me utilizarán como fuente alternativa de comida. Qué desagradable eres”. “Cómeme, maldita sea. Es una orden”. “Quizá simplemente te gusten los rollitos”. “¿Si me gustan los rollitos? Sí, los chiquitos”.
Hanna Hill dice: Para mí no hay diferencia entre la vida privada y la pública. Mi vida es el Show de Truman. El how de Truman es una forma de vida, una vida noble, es una vida verdaderamente bendita”.
Louis Coltrane dice: “Es todo cierto. Todo es real. Nada es falso. Nada de lo que aparece en este show es falso. Sólo está controlado.
III. Características de Truman.
Truman es un hombre que nació de un embarazo no deseado y fue adoptado por una compañía de entretenimiento televisivo. El objetivo fue mostrar el crecimiento de un hombre desde su concepción hasta la vida adulta. Se proponen hacer una novela dramática de su vida.
La paradoja se encuentra en que él trabaja en una agencia de seguros y no puede evitar que le mientan, que siempre le estén ocultando la verdad: acerca de sí mismo, de lo que hacen los personajes que le rodean, de donde vive, de quién es él.
Han pasado 10.909 días desde el nacimiento de Truman y éste no se ha dado cuenta aún. Ha perdido a su padre cuando era joven aún, mientras estaba navegando, una tormenta generada por la producción hizo que el padre de Truman se cayera al agua y, supuestamente perdiera la vida. Le causó un trauma psicológico al agua y no quiere acercarse al mar, porque le teme. A pesar de este temor, se escapa en barco al final de la historia.
Siempre saluda a sus vecinos con el mismo saludo: “En caso de que no los vea, buenos días, buenas tardes y buenas noches”, que ha pasado a ser la frase de Truman. Vive en la casa de la Isla New Heaven, número 36.
Quiere explorar el mundo a pesar del trauma que tiene de viajar, pero todos se le oponen, porque no debe salirse del lugar, porque es la estrella principal del programa y debe seguir produciendo plata. Quiere viajar a Fiji, porque quiere conocer las islas que no se han explorado y porque, supuestamente, Sylvia se mudó allí con su padre.
Trabaja en el edificio de Seguros Sea Heaven. Se recibió en el Sea Heaven College.
En el día 10.910 recuerda cuando conoció a Silvia Garland, quien le intentó de advertir el engaño en el que se encontraba envuelto él. Conoce a Meryl cuando ella, siendo porrista de ese colegio, se le cae encma por una supuesta torcedura de pie.
En el día 10.913 escapa durante la madrugada, sin ser notado por las cámaras de seguridad, haciendo un hoyo en el techo del armario. Va al puerto y se va de a isla en bote.
IV. Características del lugar.
Encuentro ciertas características en común en quienes dirigen el programa televisivo: los dirigentes de la compañía deciden lo que va a ser y quien entra y sale de la vida de Truman. Hay algunas excepciones, como la entrada de los intrusos en la vida de Truman, que son inmediatamente sacados del aire. También su “amiga” es sacada de escena por entrometerse en la vida de Truman.
Ellos lo vigilan constantemente: saben todo lo que hace desde que se levanta hasta que se acuesta, tienen cámaras –cerca de 5000 en todo el pueblo- por todos lados, es la paranoia de querer tener todo bajo control. Le tienen miedo a la libertad de Truman, todo está regulado.
Asimismo, todos los personajes son ficticios, menos él. El es el hombre sincero, sin doblez, no oculta nada, se muestra como es: parece que es eso lo que vende.
Pero ¿qué propósitos tenían sobre Truman? Se puede pensar en muchos: raiting (el programa más visto y hace más de 10.000 días que estaba al aire los 365 días del año, las 24 horas del día), producir una obra artística ( manejan los sentimientos de Truman para crear una novela dramática), tener la posibilidad de presenciar cómo actúa un hombre sincero (¿tan corrompida estaba la sociedad que ya no habían hombres sinceros?), las marcas de los distintos productos se muestran durante la televisación de la vida de Truman; del mismo modo, los personajes buscan ser famosos –tanto los actores como los intrusos- a costa de Truman; también había un gusto y una aprobación de la audiencia que lo escuchaba, ya que en casi 30 años nadie reclamó por los derechos de Truman; asimismo, el merchandising que generaba el programa vendía productos de todo tipo era una motivación más para seguir al aire, pero especialmente el programa produce una ganancia monetaria comparable a un país pequeño.
Todos los que le rodeaban intentaban sacarle provecho a la situación de Truman, le quitaron casi 30 años, lo manipularon y lo usaron. La audiencia es cómplice de esto por no detener esta demencia. Además, conocen tan poco a Truman que le niegan la capacidad de navegar a una persona que ve la esperanza de obtener su tan ansiada libertad por el mar, aún cuando en la infancia haya sufrido un trauma con su padre. Permanecer en la isla hubiera representado para él una renuncia a su libertad.
Hay claramente dos modos de conocer a las personas: una, propia del conductor del programa, Christof, que busca conocer y manejar la vida de Truman para provecho propio; otra, propia de su amiga, Sylvia, que busca ayudar y mejorar a Truman y se alegra tanto de que él haya podido salir del escenario que lo tenía prisionero que sale corriendo a buscarle.
Venden con Truman todo lo que se ve: una podadora de césped Elk Rotary, el Mococoa que toma Truman, la cerveza Penn Park que bebe su amigo Marlon, como dice Meryl: “un utensilio de cocina. Corta, ralla, pela. Todo en uno. No requiere afilado y puede lavarse en el lavaplatos”. También se venden almohadones y remeras con la cara de Truman.
Todo está controlado y manipulado. Hay cámaras en el basurero de Spencer, en las columnas de entrada de la casa de Truman, en la radio del auto de Truman, en la biblioteca, entre los libros, encima de los faros de luz de las calles, en el colgante de su mujer Meryl, en el palo de golf de su amigo Marlon, en el barco que tripula, en el palo mayor, en la brújula del barco, en las boyas, en su anillo, en el sacapuntas de su escritorio, en el barco hundido del puerto, en la cabina del barco, en su gorra.
En todo momento lo siguen y vigilan: sus compañeros, amigos, familiares, hasta tiene un espía que controla sus movimientos, incluso en su entrada al trabajo, cuando compra el diario, cuando se sienta en una mesa para observar a su alrededor. Las cámaras siguen en todo momento sus jugadas y solamente lo pierden cuando es espontáneo y no sigue un patrón de conducta. Tienen restricciones pegadas en todas las paredes de la biblioteca, e el reloj despertador de su cuarto. Tienen un satélite propio con la marca Truman show.
Los discursos de sus amigos y familiares son dictados por el mismo Christof. Los cuentos de “yo amo a Lucy”, buscan lavarle el cerebro con sus ideas, como también el cuento de “Muéstrame el camino a casa”, busca convencerlo de que se quede en Sea Heaven y se olvide de viajar por el mundo.
No hay aeropuerto, pero sí agencia de viajes por avión; los policías solamente aparecen cuando Truman se mete en líos por seguir su deseo de libertad espontáneamente. Son los empleados de la planta nuclear los que detienen a Truman. Le ponen música de Klyne para despejar su mente.
Genera el Producto Nacional Bruto de un país pequeño. Pero Christof dice que: “olvidan que todo el país debe contribuir al espectáculo.
V. Características de la audiencia.
El relator del programa dice: “1,7 millones lo vieron cuando nació. Ha nacido una estrella. 220 Países sintonizaron con sus primeros pasos. El mundo quedo silencioso ante aquel beso robado. Y creció junto con la tecnología. Toda una vida humana grabada en una intrincada red de cámaras ocultas y difundida en vivo sin correcciones, 24 horas diarias, 7 días de la semana, a un público de todo el mundo. Desde Seahaven Island, en el estudio más grande que se haya construido jamás y junto con la muralla China, las dos únicas estructuras visibles desde el espacio. Ahora en su trigésimo año, ¡el Show de Truman!”.
Pero retomemos la postura de la audiencia: ellos aceptan lo que les pasa a Truman, se identifican con él, se quedan prendidos a la televisión durante horas, hacen apuestas, compran las mercaderías con su imagen, descuidan su trabajo y el cuidado de sus hijos o pasan todo el día en la bañera, mirando el programa y pareciera que buscan en Truman lo que ellos ya no tienen: sinceridad de corazón. Pareciera que Truman es el modelo de museo de un hombre sincero, porque parece como si ya no existiera la sinceridad en la humanidad, por eso le quita la libertad a un niño para criarlo desde la infancia en un mundo aparente para ver cómo se comporta. Lo que hacen con Truman es una tiranía peor que la que pueden ellos mismos vivir fuera del mundo creado para Truman.
Todo lo que se ve en la televisación del programa está a la venta, sólo hay que fijarse en el Catálogo Truman.
V. Irregularidades del programa.
Pero, ¿qué es lo que le lleva a sospechar una conspiración en su contra? ¿Cómo es que se da cuenta que todo está armado para él y que todo el mundo gira en torno a él?
Hay ciertas irregularidades que le llevan a pensar de ese modo. Entre ellas encontramos:
a) El farol que se cae del cielo, que después le explican que es de un avión averiado;
b) Spencer saca la basura todos los días y siempre tiene el basurero en alto, porque allí tiene una cámara que lo filma a Truman. ¿Cómo es posible que saque la basura todos los días? ¿Tanta basura produce cada día? Parece muy sospechosa su actitud.
c) La aparición de un vago, que resulta ser su padre, a quien secuestran dos extraños, lo suben a un colectivo y se van. Pero lo raro es que no hay pobres en la ciudad –¿de dónde apareció este vagabundo?- ni tampoco policías –sólo aparecen cuando deben arrestar a Truman- entonces: ¿quiénes eran esos dos desconocidos que se llevaron al vago?
d) La confusión producida en la radio: en un momento hay una interferencia en la radio de su auto que le permite escuchar cómo lo vigilaban y seguían todos sus pasos.
e) La aparición de la foto del vago en el diario es indicio que lo estaban vigilando, además aparecen policías subiendo al vago al colectivo, cuando el nunca vio a un policía en la escena, sino a dos desconocidos. El vago luce distinto a como realmente él lo vio.
f) También la pared faltante detrás del ascensor en un edificio le muestra a los obreros descansando.
g) Lauren Garland, que se encuentra en la biblioteca y que es raptada por su supuesto padre, cuando ella le intentaba advertir que todo a su alrededor es falso.
h) La falta de libertad para viajar por el mundo y el anuncio de películas que intentan disuadirlo de su decisión: el colectivo se rompe, no hay pasajes en avión, le impiden viajar en auto a donde él quiera, le teme al mar porque allí, supuestamente, se ahogó su padre, cuando él era chico, ponían perros en los embarcaderos para evitar que navegara cuando él era chico, la maestra lo disuade de viajar por el mundo, porque todo ya ha sido descubierto y le muestra un mapa, el tránsito pesado que le impide, en cierto momento, avanzar en la ruta, pero después de dar unas vueltas desaparece, el fuego que aparece en la ruta y finalmente su aprehensión no por policías sino por químicos de una supuesta fábrica.
i) Los dedos cruzados en la foto de casamiento de su “mujer”.
j) El policía que le llama “Truman” cuando lo detiene en la autopista frente a una supuesta fábrica en incendio y una pérdida radiactiva.
k) La vigilancia en torno a su casa: constantemente pasan un señor con flores, una señora en bicicleta y un volkswagen amarillo.
l) Las propagandas que su mujer hace durante un pozo depresivo de Truman y el grito de auxilio de la mujer: “Hagan algo”, después afirma que no es profesional trabajar en estas condiciones.
m) La foto del monte Rushmore es un escenario armado, con estatuas de presidentes demasiado pequeñas para ser representadas como montañas.
n) La falsa operación de una mujer que, supuestamente, sufrió un accidente al desplomarse un ascensor, pero no le administraron anestesia. El accidente sucedió en el edificio de al lado de la oficina e Truman, quien había entrado el día anterior y visto que a un ascensor le faltaba la tapa de atrás.

Conclusión.
Con respecto a las actitudes de los personajes frente a Truman, todos mienten, no le permiten saber quien és, sino que siempre le ocultan la verdad, no se comprometen –la mujer- ni son sinceros –el diálogo del amigo era dictado por el director del programa- ni son lo que dicen ser: el médico en la sala de urgencia del hospital no era realmente médico, ni el navegante del yate, ni ninguno de todos los personajes. Todos son vigilantes de la vida de Truman, pero no se preocupan de la vida de Truman ni de lo que le interesa o preocupa, sólo les interesa aquello que puede vender y atraer más audiencia, mantener alto el raiting, vender más... El mismo Truman afirma al final: “No pusieron una cámara en mi cabeza”, es decir, nunca le preguntaron lo que él quería ni le hicieron nunca caso a sus “caprichos”. También se muestra esta falta de interés en la tristeza del conductor, Christof, cuando Truman abandona el escenario en el que vivió durante casi 30 años y la propuesta que le hace antes de salir: “¡Dí algo, estás en televisión!”. Esto también se evidencia en las últimas actitudes del conductor del programa, que, movido por la ambición y al ver que Truman lo desafiaba, intenta matarlo, en un acto de locura, al punto que sus mismos compañeros y subordinados le critican esta acción demente.
Miente Christof y exagera los hechos cuando desprecia el mundo y presenta a SeaHaven como una especie de paraíso terrenal, porque ninguno de los personajes se preocupa de lo que Truman quiere, sino de lo que necesita simplemente para que el programa siga corriendo y ganando dinero. No les interesa de qué mujer se enamora, ni aquello de lo que querría trabajar, a dónde quiere ir, ni lo que pasó en su vida y le resultó interesante, porque nada de eso vende, por lo tanto es descartado. Por conocer lo que el programa necesita para seguir funcionando creen que saben lo que Truman necesita, cuando en realidad las necesidades del programa y las de Truman no siempre concuerdan; de hecho al final de la película se vuelven incompatibles.
Truman no estuvo nunca dispuesto a vender su libertad por la buena fama y el dinero, el cual nunca vio en toda su vida, porque los millones de dólares que ganaron con su imagen nunca los recibió. Pero lo peor es que cuando desea escapar Christof intenta matarlo con una ola gigante y después, hipócritamente, le dice que se preocupa por él.
Sin afecto de los amigos y parientes, no tiene sentido el sufrimiento; por eso Truman decide huir ante la falta de afecto de todo su entorno en general, que lo único que buscaba era manipularlo. En este sentido prefiere morir buscando la libertad que seguir la vida como preso.
A los productores siempre les importó la imagen de Truman, no lo que él podía llegar a querer, por eso le dijo a Christof que nunca pusieron una cámara en su cabeza. La libertad triunfa sobre la tiranía y la verdad sobre la mentira. Para encubrir una mentira de treinta años necesitaron todo un escenario que costó millones; para decir la verdad a Truman, sólo unos cuantos minutos aire y unas pocas palabras. La mentira tiene siempre una intencionalidad torcida y no le importa lo que las cosas son, sino lo que puede obtener de ellas; la verdad siempre mira a la cosas tal y como son sin buscar un provecho de ellas, más allá de las propias necesidades.
Es de rescatar también el valioso comportamiento de Sylvia que luchó por sus derechos humanos cuando todos los televidentes y productores del programa se le oponían. Ella es, en definitiva, la que le dio un empujón a Truman para que descubriera la verdad. Es el modelo de defensa de la libertad que se presenta en la película.

Análisis de Dr. Jeckill y Mr. Hyde

I. Personajes

Mr. Gabriel John Utterson: abogado y amigo del Dr. Jekill y el Dr. Lanyon. Su nombre significa hijo (= son) completo (= utter). Es el modelo de persona que presenta la obra.
Mr. Guest: asistente de Mr. Utterson. Su nombre significa invitado. Descubre el parecido de las cartas.
Mr. Enfield: pariente lejano de Mr. Uterson. Es más joven que él. Es el primo del abogado. Field: si está precedido de to lead the ~, significa llevar la delantera; también es el campo científico de un estudio determinado. Él es el primero que descubre públicamente a Mr. Hyde y parece un experto al describirlo.
Dr. Harry Jekill: doctor en medicina, abogado, doctor en letras, miembro de la Real Sociedad. Heredero de un cuarto de millón de libras esterlinas. Tiene cincuenta años. Su nombre es compuesto: Je, en francés es Yo; Kill, en inglés es matar, porque es el que ha matado una parte de su personalidad, la que se refería a la vida pública y conocida por todos.
Mr. Edward Hyde: experimento de Dr. Jekill. Su nombre significa “escondido”, porque no se revela a todos y huye de la mirada de la vida pública.
Dr. Lanyon: amigo de Dr. Jekill y colega en la ciencia médica. También amigo, compañero de colegio y de universidad de Mr. Utterson. Lane: significa camino angosto. Es el que sigue el camino tradicional en la medicina y descubre las barbaridades de su colega, el Dr. Jekill.
Mr. Poole: sirviente de avanzada edad de Dr. Jekill. Sirvió a su amo por veinte años.
Sir Danvers Carew: hombre asesinado por Mr. Hyde, siendo la sirvienta testigo de ello.
Mr. Newcomen: inspector de Scotland Yard. Newcomer significa recién llegado.

II. Características de Dr. Jekill y Mr. Hyde.

La primera vez que Mr. Hyde fue visto en escena fue cuando atacó a una niña durante una noche y fue detenido por Mr. Enfield, quien impidió que le hiciera daño a su víctima. Mucha gente lo rodeó con ganas de matarlo, pero no lo hicieron. Debió pagar 100 libras a los parientes de la niña que atacó para reparar su falta. El dinero se lo entregó en 10 monedas de oro y un cheque del banco Coutts, con la firma del Dr. Jekill, quien tenía buen renombre en la sociedad londinense y en los periódicos. Desde entonces su casa es nombrada por Mr. Enfield como “Casa del Chantaje”, porque repara una falta moral con dinero, en vez de ir a la cárcel.
Además, la casa en la que vive Dr. Jekill muestra su encierro, su aislamiento de la sociedad en la que vive: tres ventanas en el patio, cerradas la mayor parte de las veces, una puerta de la que solamente sale Mr. Hyde; no hay otra; una chimenea generalmente encendida. Busca con ello seguridad y privacidad. Nadie sabe lo que hace adentro, pero él sabe lo que sucede afuera. Parece más una fortaleza que una casa. Pasa la mayor parte del tiempo en su casa.
Igualmente, el aspecto de Mr. Hyde es deforme e indescriptible, desagradable, según Mr. Enfield. Tiene una llave de la casa del Dr. Jekill que usó una semana antes de que Mr. Enfield le contara lo sucedido a Mr. Utterson. A primera vista es el caso de dos personas que hacen uso de los mismos bienes de distinta manera.
Asimismo, el Dr. Jekill había destinado todos sus bienes a la persona de Mr. Hyde en caso de muerte o desaparición superior a la de tres meses, según el testamento que Dr. Jekill había dejado en poder de Mr. Utterson, quien, al leerlo, la figura de Mr. Hyde le pareció totalmente desagradable, que podía llevar a la ruina a Dr. Jekill o incluso matarlo. Dr. Lanyon no veía a su amigo Dr. Jekill desde hacía mucho tiempo, debido a los delirios pseudocientíficos y extravagancias de éste último. Entonces Mr. Utterson decide buscarlo.
Cuando lo vió a Mr. Hyde con intención de entrar en la casa de Dr. Jekill, lo detuvo para verle la cara. Mr. Hyde le dio una direccióin en Soho y le preguntó cómo lo había reconocido, pero cuando Mr. Utterson le dijo que tenía como amigo al Dr. Jekill, se enojó, entró a la casa y antes le dijo que él nada le había dicho de él. Porque supuestamente el experimento de Dr. Jekill era secreto, nadie sabía nada de lo que hacía. Además, Mr. Hyde se caracteriza por tener un aspecto desagradable y una personalidad agresiva. Por eso respondió así al abogado.
Parece que el comportamiento de Mr. Hyde no muestra tener dominio sobre sí mismo: lo delata la actitud de “(...) timidez y la grosería (...)”, la “(...) voz ronca, susurrante” y “(...) quebradiza (...)”[1], que, ante cualquier acusación o gesto que le parezca que no vaya con su parecer, reacciona mal. El rostro de Mr Hyde le parecía a Mr. Enfield como el de Satanás. Le producía náuseas recordar su rostro y percibía que la vida no tenía sentido en Hyde.
Respecto a lo que sucede, Mr. Utterson cree que Dr. Jekill oculta algo y en definitiva “(...) el castigo llega (...) años más tarde, cuando la memoria ha olvidado y el amor propio ha perdonado la falta”[2]. Las consecuencias de las acciones permanecen en la memoria o en las personas que fueron ofendidas y dañadas. Por eso, el pago de las ofensas retorna de alguna manera.
Asimismo, el Dr. Jekill no reconoce la necesidad de ayuda ni la pide ni la acepta; al contrario, frente a las críticas y consejos de Lanyon de restablecerse por ir por mal camino, las devuelve con más fiereza. Esto se videncia cuando Mr. Utterson le pregunta acerca de su testamento y él responde: “Nunca he visto a un hombre tan preocupado como tú a propósito de mi testamento, a no ser ese pedante irreductible de Lanyon, preocupado por lo que llama mis herejías científicas. Oh, ya sé que es un buen tipo, no pongas esa cara, un tipo excelente, y quisiera verlo más a menudo. Pero no por eso deja de ser un pedante irreductible, ignorante y hablador. Nunca me decepcionó un hombre tanto como Lanyon”[3]. Considera que su colega no está abierto a los avances científicos, pero decide, de todos modos, mostrarle sus logros por intermedio de Mr. Hyde: se transforma en el Dr. Jekill en su presencia. El fin de sus experimentos es la fama y el poder. Se considera superior a su colega por haber podido transformarse en Mr. Hyde.
Por un lado, el mismo Dr. Jekill reconoce que vive una doble vida: una pública que todos conocen y una privada, en la que está involucrado Mr. Hyde, que nadie sabe qué relación tiene con él, porque el Dr. Jekill afirma que su “(...) situación es muy extraña. Es una de esas cosas que no pueden remediarse hablando”[4]. No confía ni siquiera en su propio abogado, su amigo íntimo Mr. Utterson. Cree que puede dominar a Mr. Hyde y entonces no necesita de la ayuda de su amigo, en quien confiaría más que en sí mismo de encontrarse en otra situación. Es un mito que puede dominar a Mr. Hyde, con la fuerza descomunal que desarrolla cada vez que se presenta. Una vez que Hyde domine totalmente la personalidad del Dr. Jekill, éste no querrá dejar de contar con la amistad de Mr. Utterson para Mr. Hyde. Parece que Dr. Jekill ve aproximarse su final.
Por el otro, Mr. Hyde presenta una personalidad malvada, contenida con igual fuerza ante las personas, pero que a veces se desata con violencia, como es el caso del asesinato de Sir Danvers Carew, quien llevaba consigo un monedero, un reloj de oro y un sobre para Mr. Utterson, quien reconoció que el bastón con el que se había asesinado a Sir Danvers Carew era el mismo que él le había regalado hacía años al Dr. Jekill.
Después del asesinato, no pudieron dar con él, porque se ausentaba muy seguido de la casa de Dr. Jekill y llegaba muy tarde a ella, de tal modo que ni siquiera su sirvienta lo había visto los últimos dos meses. Vivía escondiéndose de todo el mundo, incluso de las personas más cercanas a él.
Las habitaciones en las que se alojaba Hyde se encontraban llenas de lujo: cubiertos de plata, alfombras elegantes, cuadros, un armario con vino. Pero mostraba ser desprolijo con la ropa... y con la evidencia del asesinato. Porque había quemado unos papeles, dejado ropa tirada, un talonario del banco donde estaba depositada una fuerte suma de dinero a nombre de Mr. Hyde y, para colmo, la parte faltante del bastón con el que mató a Sir Danvers Carew estaba detrás de una puerta. Por lo que el inspector Newcomen decide publicar una orden de arresto para Mr. Hyde.
Por otro lado, el Dr. Jekill jura por Dios que no volverá a ver a Mr. Hyde ni que tendrá nada que ver con él en adelante. También asegura que está a salvo y que nadie sabrá más nada de él. Ciertamente, el doctor decidió cerrar definitivamente sus experimentos sobre Mr. Hyde, que le habían perjudicado su propia salud mental y psíquica, al igual que su propia fama. Por eso, lo único que le preocupaba de allí en más es su buen nombre.
Pero cuando le presenta la carta, supuestamente escrita por Mr. Hyde, que había sido entregada en mano, su mayordomo Poole lo desmiente. Además, Mr. Guest averigua que, al comparar una nota de invitación a cenar del Dr. Jekill y la nota de Mr. Hyde, se da cuenta que ambas caligrafías son idénticas, excepto por la inclinación, lo que hace sospechar de la complicidad del Dr. Jekill con el asesino Mr. Hyde.
Del mismo modo, con cada nueva transformación, el Dr. Jekill se volvió más agresivo, se aisló cada vez más y su salud empezó a resquebrajarse, al mismo tiempo que la personalidad de Mr. Hyde empezó a dominarle y tener mayor poder sobre él. Lo que comenzó como un ensayo científico terminó como un castigo hacia su persona por abuso de drogas. Se evidencia esto en la agresividad de su asesinato, en la forma que trató a la niña y el modo en que habló con el Dr. Lanyon, apretándole del brazo y exigiéndole la devolución de la caja con los químicos que sacó de la oficina del Dr. Jekill por pedido de éste.
Asimismo, la enfermedad del Dr. Jekill asustó de muerte a su colega, el Dr. Lanyon, a tal punto que rompió las relaciones de amistad que tenía desde joven con él, trayéndole una profunda tristeza. No quiso ni ver ni oír nada acerca de él. Pero Mr. Utterson alivió su pena con la conversación.
En el mismo sentido, el Dr. Jekill decidió aislarse totalmente de la sociedad, de sus amigos, de sus colegas y consideró que lo que le sucedía era causado por las malas acciones que había realizado (con la medicina, como veremos más adelante). Desde entonces permaneció encerrado en su laboratorio -probablemente buscando la cura a su enfermedad- donde dormía y comía.
También se agrega a estos hechos lo que el mismo Dr. Lanyon afirmó después de haber presenciado la transformación de Mr. Hyde en Dr. Jekill: “Mi vida se ha sacudido de raíz; el sueño me ha abandonado; me acompaña durante todas las horas del día y de la noche el más mortal de los terrores. Siento que mis días están contados y que debo morir, y así y todo moriré incrédulo. Pues la degradación moral que este hombre reveló ante mis ojos, aunque fuera con lágrimas de penitencia, no puedo sentirla ni siquiera en la memoria, sin un movimiento de horror”[5]. ¡Cómo habrá sido el susto que le causó presenciar la transformación de Mr. Hyde en Dr. Jekill que le provocó la muerte dos semanas más tarde! Este doctor, a diferencia del Dr. Jekill, sabía y respetaba la diferencia entre lo que es honesto y lo que es injusto e indecoroso.
Además, con sus experimentos el Dr. Jekill causó terror en sus sirvientes, porque le temían a la fuerza descomunal y agresividad de Mr. Hyde. Durante ocho días, el Dr. Jekill sufrió una transformación que no le permitió vivir tranquilamente ni ser como es. Al verse acorralado en su laboratorio y por el miedo a que lo descubran cuando Utterson quería entrar para ayudarlo, el Dr. Jekill tomó su última poción y murió de sobredosis.

III. Dualismo moral y psicológico.

Desde joven, Dr. Jekill quiso ser reconocido por sus colegas, ser alguien importante; no se conformaba con ser igual que los demás. La duplicidad de su vida –con su encarnación del personaje de Mr. Hyde- comenzó ya desde joven, con el juego de los placeres desenfrenados, que ocultaba celosamente de la vida pública y del conocimiento de las personas. Sus aspiraciones fueron las que marcaron lo que estaba bien o mal para él y para los demás.
Desde esta situación, justificaba su duplicidad de vida sosteniendo que era parte de la naturaleza humana el llevar una doble vida. Él consideraba que era ambas cosas: control de sus apetitos en la vida pública y desorden en la vida privada. El pensar que se podían separar era solamente una fantasía, una utopía irrealizable, aunque alcanzaría la paz si pudiera tender radicalmente hacia alguno de los extremos y despreocuparse por el otro. Creyó que el hombre tiene una lucha interior de dos fuerzas que se oponen con igual resistencia, no permitiéndole alcanzar la paz en su vida, la cual era constantemente tironeada por sus deseos.
Igualmente, afirmaba que no podía librarse de esta carga de deseos que lo tironeaban y que cuando hacía el intento, estos deseos le volvían a venir con mayor fuerza, como si estuviera destinado para ello. Las drogas no ayudarían a cambiar esto, sino que podrían llevarlo a la muerte, como él mismo afirmaba. Pero sus experimentos se encontraban incompletos y no había dado con la respuesta de si era posible reducir esa “duplicidad natural” a una “unidad artificial”.
De todos modos, cuando bebió la poción y se transformó en Mr. Hyde, sintió el poder correr en sus venas; una sensación de placer y de perversidad le reccorrió todo el cuerpo. Se deleitó con el poder adquirido y con esa unidad alcanzada en el desorden de sus apetitos, porque ya no sentía la presión de controlarlos. Decidió abandonar la práctica de virtud –que entiendía como control de las pasiones para que no se hagan públicas- y entregarse al desenfreno de los fármacos, para seguir sintiendo esa sensación de poder. Todos los hombres llevan el bien y el mal dentro, según el Dr. Jekill, pero Mr. Hyde representaba el mal en su pureza.
Con otra poción distinta, volvió a su estado habitual, como el Dr. Jekill. Con esta doble personalidad, él gozaba de la impunidad, porque podía cometer crímenes y no sería arrestado, manteniendo la libertad de ser el Dr. Jekill y Mr. Hyde sin que ello afecte su buena reputación. Si surgía algún problema, él podría dejar de transformarse en Mr. Hyde por algunos meses y hacer que se enfríen las noticias. Si Mr. Hyde cometía algún crimen, era éste personaje quien recibiría las críticas y no el Dr. Jekill que no asumiría las responsabilidades surgidas de los problemas que causara Mr. Hyde. Él niega toda responsabilidad por lo que haga cuando se transforma, porque acusa a Mr. Hyde como si fuera una persona distinta y ajena a él.
Por otro lado, los cambios de personalidad empiezan pronto a sucederse sin su consentimiento y con mayor rapidez. Empezó a ver que Mr. Hyde estaba tomando dominio de su propia personalidad y a ser la que más predominaba. Por eso, para mantenerse como el Dr. Jekill duplicó y, a veces, triplicó las dosis. Pero como después de dos meses de no transformarse, se sintió débil por los continuos embates del deseo de la droga que lo transformaba en Mr. Hyde, volvió a sus vicios. Esta personalidad perversa lo llevaba a la insensiblidad moral, porque lo hacía insensible al dolor al adquirir fuerzas superiores a las que tenía. Dr. Jekill rogaba para que no le domine y rechazaba las imágenes de su cabeza que lo tentaban a tomar de nuevo la dosis.
Pero, finalmente, los cambios de personalidad se vuelven incontrolables y, cuando duerme o cuando está despierto, sin que él lo quiera o busque, se transformaba en Mr. Hyde. Una de esas veces sucedió que debió servirse de su amigo el Dr. Lanyon y de su sirviente, Mr. Poole, para volver a transformarse en el Dr. Jekill. Los efectos de las drogas se iban acortando en tiempo y en eficacia, porque cada vez necesitaba las mismas dosis, pero en más cortos plazos. Finalmente, los efectos de las drogas ya no dieron resultados, porque eran impuras, según el Dr. Jekill, pero creo yo que el cuerpo ya no resistiría nuevos intentos de aplacar las iras de Mr. Hyde y por eso no hacían efecto. Sus órganos ya estarían seriamente dañados. Su tristeza por el dominio que adquirió Mr. Hyde sobre Harry Jekill no le sirvió para evitar lo que debería haber impedido desde su juventud: el desorden de sus apetitos y la desobediencia a la moral.
IV. Personalidad virtuosa de Mr. Utterson.

El abogado era una persona controlada con el alcohol, le gustaba ayudar más que realizar juicios condenatorios sobre las personas; amable de carácter, decidido y también le gustaba reservarse sus sentimientos.
También le agradaba cultivar las buenas amistades y relaciones sociales. Se preocupaba por el Dr. Jekill al leer su primer testamento, porque hacía heredero a Mr. Hyde y sospechaba que éste querría matarlo para recibir la herencia de parte de su mentor. Cultivaba también la buena amistad con el Dr. Lanyon, colega del Dr. Jekill. No parecía haber cambiado durante los años, porque seguía conservando la amistad de ambos a pesar del tiempo. Guardaba los buenos modales y llamaba la atención a quien no lo hacía.
Igualmente, se preocupaba por su amigo, el Dr. Jekill, en todo momento, cuando estaba sano y cuando estaba enfermo. Lo visitaba frecuentemente, aunque no siempre era bienvenido, debido a los problemas del Dr. Jekill con las drogas. No le interesaba el dinero en primer lugar, aunque también el Dr. Jekill era cliente suyo.
Incluso, era una persona de confianza que estaba dispuesto a ayudar a su querido amigo con la situación en la que se encontraba. Todo lo que él hacía era conocido -especialmente en sus intimidades- por su asistente, Mr. Guest. Era sincero y no mentía. Le pidió la misma franqueza al Dr. Jekill, pero no dejó de ser amigo suyo por esa falta de apertura.
De igual forma, Mr. Utterson recibió a Poole en su casa y no dudó en partir hacia la casa del Dr. Jekill para saber lo que le sucedía. Decidió salvar a su amigo, el Dr. Jekill, rompiendo la puerta del laboratorio. ¡Cómo será la amistad que tenían entre ellos que Mr. Utterson recibió como herencia los bienes del Dr. Jekill a la muerte de éste.
Solamente a Mr. Utterson le confiaron el secreto de la doble personalidad del Dr. Jekill, que tanto éste como su colega, el Dr. Lanyon, guardaban celosamente. Se entristeció mucho con la muerte de ambos amigos suyos: el Dr. Jekill y el Dr. Lanyon.
En el mismo sentido, rechazó la injusticia y no la justificó bajo ningún aspecto. No se entrometía en asuntos ajenos, a menos que estuviera en juego la vida de algún amigo o familiar suyo. No divulgaba lo que era sospechoso de injusticia acerca de una persona, como era el caso de la preocupación que le producía la semejanza de la letra de ambas cartas escritas por el Dr. Jekill y, supuestamente, Mr. Hyde.
Era una persona persistente y no se daba por vencido hasta que descubría la verdad del asunto. Tenía verdadera conciencia de lo que era injusto y no miraba al costado cuando debía identificar las malas acciones, como las que realizaba Mr. Hyde. Lamentó la muerte de Sir Danvers Carew y decidió investigar el caso, aunque viera que su amigo, el Dr. Jekill, pudiera estar involucrado.
De igual forma, creía él mismo que su vida no tenía muchas cosas de qué arrepentirse, pero reconocía y lamentaba las injusticias que cometió. También agradecía las injusticias que podría haber cometido y que, finalmente, evitó.
Finalmente rechazaba la fealdad de Mr. Hyde como deformación de los experimentos sufridos por el Dr. Jekill en su transformación. Se asustó seriamente cuando vió a Mr. Hyde en la ventana donde se encontraba el Dr. Jekill hablando con él y Mr. Enfield, al punto que pidió la ayuda de Dios para él y su amigo, porque temía por su destino.
BIBLIOGRAFÍA.
[1] STEVENSON, Robert Louis; El extraño caso de Dr. Jekill y Mr. Hyde, Cántaro, Buenos Aires, 1999, p. 36.
[2] Ibid., p. 38.
[3] Ibid., p. 39.
[4] Ibid., p. 40.
[5] Ibid., p. 78.