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domingo, 18 de abril de 2010

Análisis de Animal Farm

1. Personajes.

Mr. Jones: dueño de la granja, sólo se preocupa de que la granja produzca lo necesario para subsistir. Varias veces se lo encuentra borracho y se olvida de sus tareas.ç
Viejo Mayor: el chancho macho medio Blanco (Middle White boar) que por su sueño provoca la rebelión de los animales contra la administración de Mr. Jones. Tenía doce años cuando pronunció su discurso. Tres semanas después murió.
Bluebell: perro guardián. Su nombre significa campana azul. Murió de viejo.
Jessie: perra guardián. Murió de vieja.
Pincher: perro guardián. Su nombre significa el que roba o pellizca (pinch = robar; pellizcar). Murió de viejo.
Clover: es una yegua que es usada para tirar de carretas. Su nombre significa trébol. Llegó a los 14 sin retiro.
Boxer: es el caballo luchador, que es lo que significa su nombre. Lo usan para arar y tirar de carretas, por su tremenda fuerza. Siempre se encuentra listo para trabajar y más de la cuenta y que los demás. No es muy inteligente. Murió en el matadero.
Muriel: era una cabra blanca. Murió de vija
Benjamin: era un burro muy inteligente, pero vago para el trabajo. Es el más viejo de los animales de la granja y el de peor carácter. Tiene admiración por Boxer, con quien pasaba los Domingos pastando en el pequeño prado, que quedaba más allá del huerto de árboles frutales. Nunca se reía ni pensaba que ubiera alguna razón para ello.
Mollie: era una yegua blanca, con largo crin, no muy inteligente, hizo caer a Mr. Jones en la trampa. Mollycoddle significa mimar. Su nombre vendría a significar la mimada.
Patitos (ducklings): perdieron a su madre y se mueven en grupos, solos.
Moses: es el cuervo, cumplía funciones de espionaje respecto a las restantes granjes y su avance en la revolución. Contaba cuentos de una ciudad llamada Caramelo dulce (Sugar canddy), como si fuera un paraíso.
La gata: es vaga, nunca aparece cuando hay que trabajar, pero siempre se la ve venir cuando es hora de la comida. Desapareció cuando Napoleón decidió reunir a todos los animales, tal vez previendo la maldad de la administración.
Snowball: cerdo que se hace cargo de la granja hasta que es echado por Napoleón y sus secuaces. Se le acusa de traición a la revolución y de muchos otros crímenes.
Napoleón: cerdo que se hace cargo de la granja tras echar a Snowball de la granja y asumir el control total sobre ella. Ejerce un gobierno tiránico llendo en contra de todos los principios establecidos por el Mayor.
Squiller: es cerdo que cumple la función de vocero de las decisiones de la clase gobernante, los cerdos, y el encargado de transformar los principios y adaptarlos para conveniencia de estos.

2. Situación de la Granja solariega (Manor Farm) antes de la Revelión.
2.1. Discurso del Mayor.
Según el Mayor, la grnaja era capaz de mantener a unos doce caballos, a lo que se sumaban veinte vacas y una centena de ovejas, pero todo lo producido se lo llevaba el hombre que administraba esta granja: Mr. Jones, y la situación se volvía miserable para ellos, porque debían pasar su vida trabajando, sin disfrutar de lo que hacían. Por eso, a los hombres los llamaban ladrones.
El discurso del Mayor se centraba en la libertad y la igualdad entre los animales. Libertad respecto a la administración “esclavizante” del hombre; igualdad en el reparto de los bienes producidos por la granja y en el trato entre los animales. El discurso debía ser transmitido a las generaciones posteriores para que ellos también lucharan por la libertad y la igualdad, hasta que finalmente se alcanzase.
El Mayor incitaba en su discurso a la rebelión y a tomar el control de la granja por distintas razones, a saber:
a) La causa de la hambruna y del trabajo excesivo era el hombre, según la visión del Mayor, quitado el cual, esos males desaparecerían.
b) A esto se agregaba un argumento de superioridad respecto al hombre, porque no producía, sino que consumía lo que los animales trabajaban con su esfuerzo; pero también era superado por las capacidades de los distintos animales.
c) Ninguno de los animales pudo ver a sus crias crecer: las vacas, a sus robustos terneros; las gallinas, a sus polluelos; los cerdos, a sus crías (el Mayor tuvo más de 400 en 12 años); Clover, a sus cuatro potrillos.
d) Ninguno ha llegado a desarrollarse y alcanzar su natural envergadura. Todos tienen como destino la muerte por degollamiento. Nadie se escapa.
Por eso, establece que todos los hombres son enemigos y todos los animales, amigos y camaradas. Lo que niega este principio es mentira. No tienen, según el Mayor, intereses en común, sino contradictorios. No debe haber discusión en esto ni se deben escuchar argumentos contrarios a este principio. También rechaza todo lo que tenga que ver con el hombre y así plantea ciertos principios de acción:
1) Todo lo que camina en dos patas es enemigo; todo el que lo hace en cuatro –se cuentan las alas como parte del animal- es amigo y camarada.
2) No debe tener ninguno de los vicios de los hombres: ni alcohol, ni cigarros, ni vestimenta, ni vivir en la casa, ni usar dinero, ni involucrarse en el comercio. Todos sus vicios son considerados malos.
3) Los animales no deben parecerse a los hombres.
4) Ningún animal debe esclavizar a otro.
5) Todos los animales son hermanos: iguales.
6) Ningún animal puede matar a otro.
Compusieron un himno -Animales de Inglaterra (Beasts of England)- y una bandera para representar sus ideales de libertad e igualdad. Las honrarán hasta que asuman los cerdos el poder, encabezados por Napoleón.
2.2. Análisis del discurso.
Niega con el primer principio, a mi parecer, todo lo bueno que puede haber en los hombres y separa en bandos enfrentados la lucha por la libertad y la igualdad. Polariza el problema en el hombre y no propone un plan de administración y búsqueda de la igualdad, ni mira la totalidad de los problemas, ni lo central, ni cómo solucionarlos, dejando eso para sus seguidores, con el riesgo de que cometan los mismos errores que quisieron erradicar.
Porque el problema de fondo es la ambición del hombre por producir mucho a bajo costo suyo y sin importar el esfuerzo que le cueste a quienes tienen que hacer la tarea, que es el error que repetirán los cerdos en la dirección de la granja con respecto a los restantes animales.
Tampoco permite la discusión democrática, separando en bandos y generando sospechas siempre de si uno sigue fiel al partido o ha tomado una postura diferente (no necesariamente contraria), siendo considerado traidor. Es decir, no se permitiría disentir con las autoridades.
Al menos, debería haber nombrado a las autoridades que debían regir, pero los cerdos, siendo los más inteligentes de la granja, se autoproclamaron autoridades sin consultar al resto y así empezaron los privilegios contrarios a la igualdad propia de una democracia.
3. El gobierno de los cerdos.
3.1. La administración de Snowball.
Los cerdos habían aprendido a leer y escribir en los últimos meses anteriores a la revolución por medio de un libro que habían encontrado en la basura, tirado por Mr. Jones. La ideología que representarían se denominaría Animalismo y la granja, Granja de animales (Animal Farm), en lugar de Granja solariega (Mane Farm). A partir de ese estudio, los cerdos compusieron una lista de siete mandamientos que consideraban inalterables y por los cuales todos los restantes animales se regirían. Estos mandamientos eran los siguientes:
a) Todo lo que va en dos patas es enemigo.
b) Todo lo que va en cuatro patas –las alas también cuentan- es amigo.
c) Ningún animal usará ropas.
d) Nigún animal dormirá en una cama.
e) Ningún animal tomará alcohol.
f) Ningún animal matará a cualquier otro animal.
g) Todos los animales son iguales.
Aquí no se presentan, a mi parecer, la prohibición de comerciar o de usar dinero que había advertido el Mayor, ni tampoco la denegación de parecerse a un ser humano en sus hábitos, como se supone que también es leer, ni vivir en la casa, no digamos en las camas. Las leyes daban lugar a distintas interpretaciones según los cerdos, que las alteraron en su favor, cuando debían ser entendidas en forma literal.
La casa de Mr. Jones pasó a ser considerado un museo, según los cerdos, pero ¿quién lo visitaría si estaba prohibido entrar en ella, según el Mayor? La casa pasará a ser la habitación de los cerdos más adelante. Los cerdos eran los que decidían lo que se hacía con lo producido y no consultaban al resto: así sucedió con la leche, que desapareció apenas fue obtenida de las vacas, cuando los cerdos se quedaron en el granero y el resto de los animales fue a trabajar al campo. También toman las manzanas y no consultan.
Mollie escapó un día de la granja rumbo a Willington tras haber recibido cintas de varios colores de regalo y terrones de azúcar en cantidad, porque extrañaba la época de Jones, cuando era mimada. Fue usada como animal de arrastre de un carro para perros. Pero recibía a cambio azucar y listones de colores alrededor de su cuello.
Por otro lado, Snowball se propuso hacer un molino de viento para que mantuviera el granero caliente en invierno y generara electricidad. Pero Napoleón estaba en contra, porque creía que esos esfuerzos iban a llevar a todos el extremo del hambre. Por eso, creía que se debía aumentar la producción de comida. El desacuerdo entre estos dos comandantes continuó en otros ámbitos: en la defensa y conquista de las restantes granjas. Napoleón afirmaba que había que conseguir armas y arpender a usarlas para defender la granja de cualquier ataque; Snowball creía, al contrario, que debían mandar más palomas para establecer la rebelión en las restantes granjas y así no iban a tener que preocuparse de defender la Granja Animal. Todo lo que ofrecía Snowball parecía más tentador que las negaciones de Napoleón, pero el problema era su distribución, porque ya había sucedido lo mismo con la leche y las manzanas.
Finalmente, Snowball fue echado de la granja por una jauría de perros entrenados por Napoleón y con los cuales se apoderó definitivamente del control de la administración.
3.2. La administración de Napoleón.
Lo primero que hizo fue suprimir las reuniones de los domingos, en las que se debatían las acciones a seguir para el dia siguiente; los cerdos les darían las órdenes sin más discusión. Incluso se prohibió bajo amenaza de castigo, como sucedió a cuatro cerdos jóvenes que quisieron discutir la decisión de Napoleón.
Asimismo, lo que se buscaba en esta administración era lealtad, obediencia y disciplina, sin cuestionar la autoridad en nada. Boxer era el ejemplo de seguidor con sus dos frases favoritas: “Napoleón siempre tiene razón” y “Trabajaré más duro”.
Pero Napoleón cambió de parecer y mandó construir el molino de viento, pero se les reduciría la ración de comida. La construcción completa duraría dos años. Obligó, bajo la pena de reducción de comida a la mitad, a trabajar a todos los animales durante toda la semana, incluso el domingo por la tarde, agregándose este esfuerzo extra a las 60 horas semanales que realizaban como esclavos.
Entretanto, Boxer seguía agregando minutos de trabajo a sus días, porque se levantaba más temprano que el resto para trabajar más duro: primero quince, después media hora, más tarde tres cuartos de hora y al final una hora antes que el resto. También agregó después una hora más a la noche al trabajo de diez horas diarias.
Por otro lado, Napoleón prohibió el himno de Animales de Inglaterra y pidió a cambio dos versos sobre fidelidad a las autoridades de la granja. Pero lo que recibieron a cambio fue hambre, trabajo duro, la reconstrucción del molino durante todos los días de la semana y guerras con los seres humanas que provocaron la muerte de muchos animales y heridas en otros tantos.
Una vez terminado el molino, los animales fueron forzados a construir otro y así no pudieron disfrutar del trabajo logrado, siendo forzados a trabajo diario y esclavizante. Porque el espíritu del animalismo era trabajo duro –para la mayoría de los animales de la granja- y vivir frugalmente, para los chanchos. El tema era que la granja había crecido en riqueza y no había alimentado a sus habitantes, salvo a los chanchos y a los perros: así, se cumple la ley del comunismo que es mantener al pueblo pobre y al gobierno, rico. De esta manera se mantiene la vida de placer y gozo de los dirigentes de la granja.
El mayor problema de todos era que ninguno de los animales podía recordar cómo era el estado de las cosas en tiempos de la administración de Jones, lo cual llevaba a que no supieran si estaban mejor o peor. Pero Squealer les mostraba siempre una lista de cambios que mostraban a la granja en mejor estado que el anterior y que las cosas iban para mejor. Solamente Benjamin decía que las cosas no habían cambiado, porque recordaba que lo que sufrían era lo mismo que en el pasado.
4. Características de la administración.
4.1. Mentiras y manejo constante de la verdad.
Los cerdos cubrieron sus privilegios mediante intimidaciones de pérdida de la libertad, como cuando se les dijo que los cerdos necesitaban la leche y las manzanas para estar saludables y evitar así que Jones volviera para tomar la granja.
También afirmaban que, por ciencia, la leche y las manzanas eran necesarias para los cerdos que eran trabajadores mentales (brainworkers). También afirmaban que este beneficio que se tomaban era para el bien de la comunidad animale entera.
Asimismo, entraron en contacto con las granjas vecinas, como Foxwood, perteneciente a Pilkington y Pinchfield, perteneciente a Frederick, por cuestiones comerciales y pecuniarias, violando lo dicho por el Mayor en su discurso.
Napoleón decía que tomaba todas las decisiones porque no quería que el resto de los animales se equivocaran. Pero en realidad la unificación de las decisiones evita que se divida el poder y quita obstáculos para su realización, incluso en aquello que pueda afectar a la mayoría y beneficiar a la clase dirigente.
También se lo acusa a Snowball de traidor y criminal a la causa del Animalismo –cuando en realidad fue un claro defensor suyo- para que no se concentren en los privilegios de los cerdos y miren al enemigo a evitar.
Igualmente, se acusó a Snowball de ladrón y se atribuyó a Napoleón la idea de la construcción del Molino de Viento, idea que Snowball quiso hacer suya. Squealer aseguró que Napoleón se había opuesto al principio por una cuestión de táctica –para deshacerse de Snowball, que era un mal ejemplo para el resto- y su argumentación fue apoyada por el gruñido de tres perros amenazantes.
A esto se agrega la acusación de Squealer en contra de Snowball de haber prohibido el comercio y el uso de dinero, pero en realidad esas prohibiciones fueron establecidas por el Mayor en su discurso revolucionario. Lo cual implica una traición a la idiología y una acusación sin fundamento de parte de Squealer. Además, se le acusa a Snowball de haber volado el molino de viento la primera vez.
Todas estas acusaciones y amenazas apuntaban a infundir terror en la población de la granja, de modo que vean más benevolentemente a los cerdos y se olviden de sus crueldades, para pensar en las que podrían llegar a sufrir si ellos no estuvieran a cargo de la administración de la granja.
También asesinaron a Boxer enviándolo al matadero cuando ya no servía y dijeron que lo habían enviado al hospital. Benjamin, el burro, se dio cuenta de la mentira cuando leyó en el carro que se lo llevaría que pertenecía a una carnicería; después afirmaría Squealer que el hospital había comprado ese carro y que no tuvo tiempo de cambiar su inscripción externa.
4.2. Violación de las reglas acordadas para todos:
No todos tenían la misma capacidad de trabajo ni ponían el mismo esfuerzo para llevar adelante la granja. Así, por ejemplo, Boxer era el que más trabajaba y ante cualquier problema se proponía trabajar más duro, llegándose a levantar media hora más temprano que el resto. Pero no todos seguían su ejemplo: la gata sólo aparecía en las comidas y siempre convencía a todos con sus excusas; Benjamín, el burro, no hacía mayor esfuerzo que el que dedicaba en tiempos de la administración de Jones y ponía como excusa que nadie había visto a un burro morir, porque vivían mucho tiempo; Mollie dejaba el trabajo a medio hacer y temprano alegando que tenía una piedra en uno de sus cascos. Los cerdos no trabajaban, pero lo dirigían por su conocimiento supremo de la realidad, lo cual los convertía en líderes. No había igualdad en el trabajo ni en el trato.
También en el aprendizaje del alfabeto había diferencias notables: los cerdos, los perros y Benjamín, el burro, leían perfectamente bien, pero sólo los cerdos hacían uso de la lectura. Muriel, la cabra, leía mejor que los perros y a veces leía a todos algunas noticias de un periódico viejo; Boxer no pasaba de la letra D, Mollie solamente se aprendió las letras de su nombre; Clover memorizó todo el abecedario, pero no podía leer correctamente; pero los animales menos inteligentes no podían aprenderse los siete mandamientos de memoria (como era el caso de los patos, las ovejas y las gallinas) y, además, el resto de los animales no pasaba de la letra A.
Las decisiones que tomaban los cerdos eran ratificadas por el gruñido de los perros, por lo que todos los animales se veían sometidos a los caprichos de la clase gobernante. Esto va en contra de la igualdad, del mismo modo que todos los privilegios que se tomaban y las privaciones a las que sometían al resto: sin discusión de las decisiones, con menos comida que la clase dirigente y trabajando hasta el cansancio, sin posibilidad de retiro, más que por la muerte.
De igual forma, estaba prohibido comerciar o usar dinero, según el discurso del Mayor, e incluso tratar con seres humanos, pero Napoleón violó este compromiso al entrar en contacto con Mr Whymper, que vivía en Willinton, para conseguir materiales necesarios para la construcción del molino. A esto se agrega el comercio establecido con Mr. Frederick
En el mismo sentido, usaron la casa de la granja como domicilio particular, aunque fue prohibido por el Mayor, también durmieron en camas y comían en la cocina de la casa, lo cual era adquirir un hábito humano, que también había sido prohibido por el Mayor.
Asimismo, Napoleón se hacía llamar lider, que iba en contra de la igualdad de todos los animales de la granja. Las excusas que ponían iban en contra de la igualdad y libertad de los miembros de la granja: por la dignidad del líder, por ser trabajadores mentales, por depender de ellos la defensa de la granja y su administración. Después se iba a llamar a Napoleón con distintos títulos: Padre de todos los animales, protector de las ovejas y de los patitos, Terror del género humano... todos títulos inventados por los cerdos. También hizo llamar al Molino con su nombre.
Además, a cada orden le agregaron unas palabras para que la prohibición se diluya y así poder tomar privilegios sin ninguna dificultad: a la proibición de usar camas, se le agregó “...con sábanas”, si esto era así, ¿por qué todos los animales no podían dormir en camas salvo los cerdos? También miente Squealer al afirmar que una cama es todo aquello en lo que uno se acuesta, como una pila de paja (straw) en un compartimento (stall), por que de ser así, ¿por qué no duermen los cerdos en ellos? Pero Squealer dijo que era más digno para el lider dormir en la casa que en un chiquero (sty). También alteraron el mandato de que un animal no debe matar a otro animal, al agregar “sin una causa”. Así, sus actos de deshacerse de los traidores a la causa estaba justificada. A esto se agregó que los cerdos tomaron alcohol y agregaron a la prohibición de esta bebida “en exceso”, lo cual los habilitaba para hacerlo. Pero prohibieron a todos los animales beber alcohol, bajo pena de muerte, aunque los cerdos tenían el plan de fabricarla en exceso. Hasta llegaron a comprar nuevas cajas de whisky. En la misma línea, empezaron a usar ropa: Napoleón se puso un sombrero de Jones. Squealer era el que alteraba los mandamientos, porque se lo encontró una vez desmayado con un tarro de pintura volcado en el piso, una brocha y una escalera rota cerca suyo en dirección al lugar donde se encontraban puestos los mandamientos.
Igualmente, los animales sufrían frío y hambre bajo la administración de Napoléon y no podían quejarse. La ración de maíz se redujo y la hambruna se extendió por toda la granja. Sólo los alimentaban con remolacha; las papas se congelaron y no fueron más comestibles.
Incluso, para someter a las gallinas a que dieran 400 huevos por semana, las dejaron sin ración alguna hasta que ellas dejaron la huelga de lado y se sometieron voluntariamente. Pero nueve gallinas muerieron de hambre por ello. Napoleón era culpable de sus muertes y así violaba otro de los mandamientos: ningún animal mataría a otro. Pero también amenazó de muerte a quien ayudara a las gallinas en su huelga de protesta.
En el mismo sentido, Napoleón forzó a cuatro cerdos jóvenes que se le oponían desde el principio a jurar una declaración -falsa- de traición y ayuda a Snowball, lo que les costó la vida. También otros animales fueron asesinados: tres gallinas que soñaron que Snowball les mandaba desobedecer a Napoleón en la rebelión de los huevos fueron masacradas; le siguieron tres ovejas y un ganso y otros animales no nombrados, que formaron un montículo de cadáveres muertos.
Más tarde se prohíbe, en la administración de Napoleón, cantar el himno Animales de Inglaterra, que era el que los había unido en primer lugar desde la revolución. Lo que se cantó fueron dos verso que proclamaban la fidelidad a Napoleón antes que la libertad e igualdad entre los miembros.
Asimismo, la riqueza de la granja era aprovechada por los dirigentes de la granja y el resto de los animales vivían en extrema pobreza y sometidos a trabajos forzados, cuyo rédito era gozado por los chanchos y los perros. Tenían, además, archivos secretos de todo lo que sucedía en la granja y que quemaban una vez que el problema se acababa. Pero ninguno de los chanchos producía algo en la granja, pero todos ellos tenían muy buen apetito.
Igualmente, se viola otra ley cuando los cerdos empiezan a caminar en dos patas, imitando el proceder de los seres humanos, como es el caso de Squealer que, visto por Clover, camina a través del prado en posición recta. A esto se agrega que él les inculca a las ovejas el siguiente fragmento: “Cuatro piernas es bueno, dos piernas es mejor”, en lugar de malo, que era la distinción entre animales y seres humanos. Un verdadero lavado de cerebro, si es que tienen alguno.
Otras violaciones que siguieron fueron las siguientes: reemplazaron los siete mandamientos por la máxima “todos los animales osn iguales, pero algunos son más iguales que otros”, en la distinción entre siervos y amos; empezaron a usar ropa, pipa (Napoleón), se suscribieron a diarios, instalaron un teléfono, invitaron a otros granjeros a visitar el trabajo que se hacía allí, los seres humanos felicitaron a los cerdos por tener a toda la granja con bajas raciones de comida y sometidos bajo el peso de mucho trabajo. También todas las tradiciones que llevaron los animales como recordatorias de la rebelión serían suprimidas para acercar sus posiciones con los otros granjeros: la veneración del cráneo del Mayor, la bandera con el cuerno y el casco sería suprimida por una totalmente verde, se cambiaría el nombre de Granja animal (Animal Farm) por el de Granja solariega (Manor Farm).
Pero la buena amistad se rompió por una pavada: jugando cartas, Napoleón y Mr. Pilkington jugaron ambos un as de picas y se enfrentaron en duelo. Porque hace falta muy poco para que dos adversarios que se odian profundamente y desconfían uno del otro se enfrenten en duelos a muerte. Sólo se unen por conveniencia, pero la ambición y la pasión por eliminar la competencia anula la poca inteligencia que puedan tener en el manejo de la granja.
4.3. Privilegios de los cerdos.
a) En la dirección del mando: No consultan a nadie sobre sus decisiones personales para privilegiarse como clase dirigente. A veces, en la administración de Snowball había lugar para debate, pero la decisión final recaía en los cerdos. Los cerdos decidieron levantarse una hora más tarde y nadie podía quejarse de ello.
b) En la administración y distribución de lo producido: respecto a la leche y a las manzanas que tomaron en primer lugar. Tomaban todo y no sólo lo que necesitaban. También, sin consultar, mandaron que todas las frutas caídas de los árboles fueran llevadas a la caballeriza donde se alojaban los cerdos. La reducción de la comida a todos los animales, excepto a los cerdos, fue parte de la planificación en la construcción del molino de viento. También tomaron la cosecha de trigo y el heno para comerciar con otras granjas y obtener materiales de construcción para el molino. A esto se agregaría, si fuera necesario, el comercio de huevos.
c) En el uso de los elementos de la granja: al principio, se tomaron una caballeriza para los cerdos como clase dirigente. En medio de las tratativas de comercio por los materiales para el molino, los cerdos tomaron posesión de la casa de la granja como lugar de hospedaje permanente. También dormían en camas, que estaba prohibido. El arma sustraida a Jones iba a ser disparada en el aniversario de la rebelión y en su defensa, pero se agregaba también en el cumpleaños de Napoleón. Éste recibió protección extra al ser avisado de un posible complot de asesinato por cuatro gallinas, que al momento fueron ejecutadas. También hizo probar a un cerdo llamado Pinkeye todas sus comidas antes que las suyas.
d) En la decisión sobre los miembros de la granja: Napoleón, uno de los cerdos, decide tomar a los nueve cachorros dados a luz por Jessie y Bluebell y educarlos él mismo, quitándoles a sus progenitores esa posibilidad. Después se verá que serán sus guardias y su fuerza de ataque para proteger sus privilegios por medio de la violencia respecto al resto de los miembros de la granja. Todos los animales eran dispensables, excepto los cerdos, por eso debían estar dispuestos a morir en defensa de la Granja Animal. Los cerditos eran educados por Napoleón y se les aconsejaba no mezclarse con el resto de los animales (¿pero no eran todos iguales?). Ellos, los cerditos, empezaron a asistir a la escuela y no se les permitió a otra clase de animal asistir a clase. A esto se agregaba que enviaron a Boxer al matadero cuando ya no servía para el trabajo y seguro que lo vendieron a buen precio a Mr. Simmonds de Willington.

Análisis de Dr. Jeckill y Mr. Hyde

I. Personajes

Mr. Gabriel John Utterson: abogado y amigo del Dr. Jekill y el Dr. Lanyon. Su nombre significa hijo (= son) completo (= utter). Es el modelo de persona que presenta la obra.
Mr. Guest: asistente de Mr. Utterson. Su nombre significa invitado. Descubre el parecido de las cartas.
Mr. Enfield: pariente lejano de Mr. Uterson. Es más joven que él. Es el primo del abogado. Field: si está precedido de to lead the ~, significa llevar la delantera; también es el campo científico de un estudio determinado. Él es el primero que descubre públicamente a Mr. Hyde y parece un experto al describirlo.
Dr. Harry Jekill: doctor en medicina, abogado, doctor en letras, miembro de la Real Sociedad. Heredero de un cuarto de millón de libras esterlinas. Tiene cincuenta años. Su nombre es compuesto: Je, en francés es Yo; Kill, en inglés es matar, porque es el que ha matado una parte de su personalidad, la que se refería a la vida pública y conocida por todos.
Mr. Edward Hyde: experimento de Dr. Jekill. Su nombre significa “escondido”, porque no se revela a todos y huye de la mirada de la vida pública.
Dr. Lanyon: amigo de Dr. Jekill y colega en la ciencia médica. También amigo, compañero de colegio y de universidad de Mr. Utterson. Lane: significa camino angosto. Es el que sigue el camino tradicional en la medicina y descubre las barbaridades de su colega, el Dr. Jekill.
Mr. Poole: sirviente de avanzada edad de Dr. Jekill. Sirvió a su amo por veinte años.
Sir Danvers Carew: hombre asesinado por Mr. Hyde, siendo la sirvienta testigo de ello.
Mr. Newcomen: inspector de Scotland Yard. Newcomer significa recién llegado.

II. Características de Dr. Jekill y Mr. Hyde.

La primera vez que Mr. Hyde fue visto en escena fue cuando atacó a una niña durante una noche y fue detenido por Mr. Enfield, quien impidió que le hiciera daño a su víctima. Mucha gente lo rodeó con ganas de matarlo, pero no lo hicieron. Debió pagar 100 libras a los parientes de la niña que atacó para reparar su falta. El dinero se lo entregó en 10 monedas de oro y un cheque del banco Coutts, con la firma del Dr. Jekill, quien tenía buen renombre en la sociedad londinense y en los periódicos. Desde entonces su casa es nombrada por Mr. Enfield como “Casa del Chantaje”, porque repara una falta moral con dinero, en vez de ir a la cárcel.
Además, la casa en la que vive Dr. Jekill muestra su encierro, su aislamiento de la sociedad en la que vive: tres ventanas en el patio, cerradas la mayor parte de las veces, una puerta de la que solamente sale Mr. Hyde; no hay otra; una chimenea generalmente encendida. Busca con ello seguridad y privacidad. Nadie sabe lo que hace adentro, pero él sabe lo que sucede afuera. Parece más una fortaleza que una casa. Pasa la mayor parte del tiempo en su casa.
Igualmente, el aspecto de Mr. Hyde es deforme e indescriptible, desagradable, según Mr. Enfield. Tiene una llave de la casa del Dr. Jekill que usó una semana antes de que Mr. Enfield le contara lo sucedido a Mr. Utterson. A primera vista es el caso de dos personas que hacen uso de los mismos bienes de distinta manera.
Asimismo, el Dr. Jekill había destinado todos sus bienes a la persona de Mr. Hyde en caso de muerte o desaparición superior a la de tres meses, según el testamento que Dr. Jekill había dejado en poder de Mr. Utterson, quien, al leerlo, la figura de Mr. Hyde le pareció totalmente desagradable, que podía llevar a la ruina a Dr. Jekill o incluso matarlo. Dr. Lanyon no veía a su amigo Dr. Jekill desde hacía mucho tiempo, debido a los delirios pseudocientíficos y extravagancias de éste último. Entonces Mr. Utterson decide buscarlo.
Cuando lo vió a Mr. Hyde con intención de entrar en la casa de Dr. Jekill, lo detuvo para verle la cara. Mr. Hyde le dio una direccióin en Soho y le preguntó cómo lo había reconocido, pero cuando Mr. Utterson le dijo que tenía como amigo al Dr. Jekill, se enojó, entró a la casa y antes le dijo que él nada le había dicho de él. Porque supuestamente el experimento de Dr. Jekill era secreto, nadie sabía nada de lo que hacía. Además, Mr. Hyde se caracteriza por tener un aspecto desagradable y una personalidad agresiva. Por eso respondió así al abogado.
Parece que el comportamiento de Mr. Hyde no muestra tener dominio sobre sí mismo: lo delata la actitud de “(...) timidez y la grosería (...)”, la “(...) voz ronca, susurrante” y “(...) quebradiza (...)”[1], que, ante cualquier acusación o gesto que le parezca que no vaya con su parecer, reacciona mal. El rostro de Mr Hyde le parecía a Mr. Enfield como el de Satanás. Le producía náuseas recordar su rostro y percibía que la vida no tenía sentido en Hyde.
Respecto a lo que sucede, Mr. Utterson cree que Dr. Jekill oculta algo y en definitiva “(...) el castigo llega (...) años más tarde, cuando la memoria ha olvidado y el amor propio ha perdonado la falta”[2]. Las consecuencias de las acciones permanecen en la memoria o en las personas que fueron ofendidas y dañadas. Por eso, el pago de las ofensas retorna de alguna manera.
Asimismo, el Dr. Jekill no reconoce la necesidad de ayuda ni la pide ni la acepta; al contrario, frente a las críticas y consejos de Lanyon de restablecerse por ir por mal camino, las devuelve con más fiereza. Esto se videncia cuando Mr. Utterson le pregunta acerca de su testamento y él responde: “Nunca he visto a un hombre tan preocupado como tú a propósito de mi testamento, a no ser ese pedante irreductible de Lanyon, preocupado por lo que llama mis herejías científicas. Oh, ya sé que es un buen tipo, no pongas esa cara, un tipo excelente, y quisiera verlo más a menudo. Pero no por eso deja de ser un pedante irreductible, ignorante y hablador. Nunca me decepcionó un hombre tanto como Lanyon”[3]. Considera que su colega no está abierto a los avances científicos, pero decide, de todos modos, mostrarle sus logros por intermedio de Mr. Hyde: se transforma en el Dr. Jekill en su presencia. El fin de sus experimentos es la fama y el poder. Se considera superior a su colega por haber podido transformarse en Mr. Hyde.
Por un lado, el mismo Dr. Jekill reconoce que vive una doble vida: una pública que todos conocen y una privada, en la que está involucrado Mr. Hyde, que nadie sabe qué relación tiene con él, porque el Dr. Jekill afirma que su “(...) situación es muy extraña. Es una de esas cosas que no pueden remediarse hablando”[4]. No confía ni siquiera en su propio abogado, su amigo íntimo Mr. Utterson. Cree que puede dominar a Mr. Hyde y entonces no necesita de la ayuda de su amigo, en quien confiaría más que en sí mismo de encontrarse en otra situación. Es un mito que puede dominar a Mr. Hyde, con la fuerza descomunal que desarrolla cada vez que se presenta. Una vez que Hyde domine totalmente la personalidad del Dr. Jekill, éste no querrá dejar de contar con la amistad de Mr. Utterson para Mr. Hyde. Parece que Dr. Jekill ve aproximarse su final.
Por el otro, Mr. Hyde presenta una personalidad malvada, contenida con igual fuerza ante las personas, pero que a veces se desata con violencia, como es el caso del asesinato de Sir Danvers Carew, quien llevaba consigo un monedero, un reloj de oro y un sobre para Mr. Utterson, quien reconoció que el bastón con el que se había asesinado a Sir Danvers Carew era el mismo que él le había regalado hacía años al Dr. Jekill.
Después del asesinato, no pudieron dar con él, porque se ausentaba muy seguido de la casa de Dr. Jekill y llegaba muy tarde a ella, de tal modo que ni siquiera su sirvienta lo había visto los últimos dos meses. Vivía escondiéndose de todo el mundo, incluso de las personas más cercanas a él.
Las habitaciones en las que se alojaba Hyde se encontraban llenas de lujo: cubiertos de plata, alfombras elegantes, cuadros, un armario con vino. Pero mostraba ser desprolijo con la ropa... y con la evidencia del asesinato. Porque había quemado unos papeles, dejado ropa tirada, un talonario del banco donde estaba depositada una fuerte suma de dinero a nombre de Mr. Hyde y, para colmo, la parte faltante del bastón con el que mató a Sir Danvers Carew estaba detrás de una puerta. Por lo que el inspector Newcomen decide publicar una orden de arresto para Mr. Hyde.
Por otro lado, el Dr. Jekill jura por Dios que no volverá a ver a Mr. Hyde ni que tendrá nada que ver con él en adelante. También asegura que está a salvo y que nadie sabrá más nada de él. Ciertamente, el doctor decidió cerrar definitivamente sus experimentos sobre Mr. Hyde, que le habían perjudicado su propia salud mental y psíquica, al igual que su propia fama. Por eso, lo único que le preocupaba de allí en más es su buen nombre.
Pero cuando le presenta la carta, supuestamente escrita por Mr. Hyde, que había sido entregada en mano, su mayordomo Poole lo desmiente. Además, Mr. Guest averigua que, al comparar una nota de invitación a cenar del Dr. Jekill y la nota de Mr. Hyde, se da cuenta que ambas caligrafías son idénticas, excepto por la inclinación, lo que hace sospechar de la complicidad del Dr. Jekill con el asesino Mr. Hyde.
Del mismo modo, con cada nueva transformación, el Dr. Jekill se volvió más agresivo, se aisló cada vez más y su salud empezó a resquebrajarse, al mismo tiempo que la personalidad de Mr. Hyde empezó a dominarle y tener mayor poder sobre él. Lo que comenzó como un ensayo científico terminó como un castigo hacia su persona por abuso de drogas. Se evidencia esto en la agresividad de su asesinato, en la forma que trató a la niña y el modo en que habló con el Dr. Lanyon, apretándole del brazo y exigiéndole la devolución de la caja con los químicos que sacó de la oficina del Dr. Jekill por pedido de éste.
Asimismo, la enfermedad del Dr. Jekill asustó de muerte a su colega, el Dr. Lanyon, a tal punto que rompió las relaciones de amistad que tenía desde joven con él, trayéndole una profunda tristeza. No quiso ni ver ni oír nada acerca de él. Pero Mr. Utterson alivió su pena con la conversación.
En el mismo sentido, el Dr. Jekill decidió aislarse totalmente de la sociedad, de sus amigos, de sus colegas y consideró que lo que le sucedía era causado por las malas acciones que había realizado (con la medicina, como veremos más adelante). Desde entonces permaneció encerrado en su laboratorio -probablemente buscando la cura a su enfermedad- donde dormía y comía.
También se agrega a estos hechos lo que el mismo Dr. Lanyon afirmó después de haber presenciado la transformación de Mr. Hyde en Dr. Jekill: “Mi vida se ha sacudido de raíz; el sueño me ha abandonado; me acompaña durante todas las horas del día y de la noche el más mortal de los terrores. Siento que mis días están contados y que debo morir, y así y todo moriré incrédulo. Pues la degradación moral que este hombre reveló ante mis ojos, aunque fuera con lágrimas de penitencia, no puedo sentirla ni siquiera en la memoria, sin un movimiento de horror”[5]. ¡Cómo habrá sido el susto que le causó presenciar la transformación de Mr. Hyde en Dr. Jekill que le provocó la muerte dos semanas más tarde! Este doctor, a diferencia del Dr. Jekill, sabía y respetaba la diferencia entre lo que es honesto y lo que es injusto e indecoroso.
Además, con sus experimentos el Dr. Jekill causó terror en sus sirvientes, porque le temían a la fuerza descomunal y agresividad de Mr. Hyde. Durante ocho días, el Dr. Jekill sufrió una transformación que no le permitió vivir tranquilamente ni ser como es. Al verse acorralado en su laboratorio y por el miedo a que lo descubran cuando Utterson quería entrar para ayudarlo, el Dr. Jekill tomó su última poción y murió de sobredosis.

III. Dualismo moral y psicológico.

Desde joven, Dr. Jekill quiso ser reconocido por sus colegas, ser alguien importante; no se conformaba con ser igual que los demás. La duplicidad de su vida –con su encarnación del personaje de Mr. Hyde- comenzó ya desde joven, con el juego de los placeres desenfrenados, que ocultaba celosamente de la vida pública y del conocimiento de las personas. Sus aspiraciones fueron las que marcaron lo que estaba bien o mal para él y para los demás.
Desde esta situación, justificaba su duplicidad de vida sosteniendo que era parte de la naturaleza humana el llevar una doble vida. Él consideraba que era ambas cosas: control de sus apetitos en la vida pública y desorden en la vida privada. El pensar que se podían separar era solamente una fantasía, una utopía irrealizable, aunque alcanzaría la paz si pudiera tender radicalmente hacia alguno de los extremos y despreocuparse por el otro. Creyó que el hombre tiene una lucha interior de dos fuerzas que se oponen con igual resistencia, no permitiéndole alcanzar la paz en su vida, la cual era constantemente tironeada por sus deseos.
Igualmente, afirmaba que no podía librarse de esta carga de deseos que lo tironeaban y que cuando hacía el intento, estos deseos le volvían a venir con mayor fuerza, como si estuviera destinado para ello. Las drogas no ayudarían a cambiar esto, sino que podrían llevarlo a la muerte, como él mismo afirmaba. Pero sus experimentos se encontraban incompletos y no había dado con la respuesta de si era posible reducir esa “duplicidad natural” a una “unidad artificial”.
De todos modos, cuando bebió la poción y se transformó en Mr. Hyde, sintió el poder correr en sus venas; una sensación de placer y de perversidad le reccorrió todo el cuerpo. Se deleitó con el poder adquirido y con esa unidad alcanzada en el desorden de sus apetitos, porque ya no sentía la presión de controlarlos. Decidió abandonar la práctica de virtud –que entiendía como control de las pasiones para que no se hagan públicas- y entregarse al desenfreno de los fármacos, para seguir sintiendo esa sensación de poder. Todos los hombres llevan el bien y el mal dentro, según el Dr. Jekill, pero Mr. Hyde representaba el mal en su pureza.
Con otra poción distinta, volvió a su estado habitual, como el Dr. Jekill. Con esta doble personalidad, él gozaba de la impunidad, porque podía cometer crímenes y no sería arrestado, manteniendo la libertad de ser el Dr. Jekill y Mr. Hyde sin que ello afecte su buena reputación. Si surgía algún problema, él podría dejar de transformarse en Mr. Hyde por algunos meses y hacer que se enfríen las noticias. Si Mr. Hyde cometía algún crimen, era éste personaje quien recibiría las críticas y no el Dr. Jekill que no asumiría las responsabilidades surgidas de los problemas que causara Mr. Hyde. Él niega toda responsabilidad por lo que haga cuando se transforma, porque acusa a Mr. Hyde como si fuera una persona distinta y ajena a él.
Por otro lado, los cambios de personalidad empiezan pronto a sucederse sin su consentimiento y con mayor rapidez. Empezó a ver que Mr. Hyde estaba tomando dominio de su propia personalidad y a ser la que más predominaba. Por eso, para mantenerse como el Dr. Jekill duplicó y, a veces, triplicó las dosis. Pero como después de dos meses de no transformarse, se sintió débil por los continuos embates del deseo de la droga que lo transformaba en Mr. Hyde, volvió a sus vicios. Esta personalidad perversa lo llevaba a la insensiblidad moral, porque lo hacía insensible al dolor al adquirir fuerzas superiores a las que tenía. Dr. Jekill rogaba para que no le domine y rechazaba las imágenes de su cabeza que lo tentaban a tomar de nuevo la dosis.
Pero, finalmente, los cambios de personalidad se vuelven incontrolables y, cuando duerme o cuando está despierto, sin que él lo quiera o busque, se transformaba en Mr. Hyde. Una de esas veces sucedió que debió servirse de su amigo el Dr. Lanyon y de su sirviente, Mr. Poole, para volver a transformarse en el Dr. Jekill. Los efectos de las drogas se iban acortando en tiempo y en eficacia, porque cada vez necesitaba las mismas dosis, pero en más cortos plazos. Finalmente, los efectos de las drogas ya no dieron resultados, porque eran impuras, según el Dr. Jekill, pero creo yo que el cuerpo ya no resistiría nuevos intentos de aplacar las iras de Mr. Hyde y por eso no hacían efecto. Sus órganos ya estarían seriamente dañados. Su tristeza por el dominio que adquirió Mr. Hyde sobre Harry Jekill no le sirvió para evitar lo que debería haber impedido desde su juventud: el desorden de sus apetitos y la desobediencia a la moral.
IV. Personalidad virtuosa de Mr. Utterson.

El abogado era una persona controlada con el alcohol, le gustaba ayudar más que realizar juicios condenatorios sobre las personas; amable de carácter, decidido y también le gustaba reservarse sus sentimientos.
También le agradaba cultivar las buenas amistades y relaciones sociales. Se preocupaba por el Dr. Jekill al leer su primer testamento, porque hacía heredero a Mr. Hyde y sospechaba que éste querría matarlo para recibir la herencia de parte de su mentor. Cultivaba también la buena amistad con el Dr. Lanyon, colega del Dr. Jekill. No parecía haber cambiado durante los años, porque seguía conservando la amistad de ambos a pesar del tiempo. Guardaba los buenos modales y llamaba la atención a quien no lo hacía.
Igualmente, se preocupaba por su amigo, el Dr. Jekill, en todo momento, cuando estaba sano y cuando estaba enfermo. Lo visitaba frecuentemente, aunque no siempre era bienvenido, debido a los problemas del Dr. Jekill con las drogas. No le interesaba el dinero en primer lugar, aunque también el Dr. Jekill era cliente suyo.
Incluso, era una persona de confianza que estaba dispuesto a ayudar a su querido amigo con la situación en la que se encontraba. Todo lo que él hacía era conocido -especialmente en sus intimidades- por su asistente, Mr. Guest. Era sincero y no mentía. Le pidió la misma franqueza al Dr. Jekill, pero no dejó de ser amigo suyo por esa falta de apertura.
De igual forma, Mr. Utterson recibió a Poole en su casa y no dudó en partir hacia la casa del Dr. Jekill para saber lo que le sucedía. Decidió salvar a su amigo, el Dr. Jekill, rompiendo la puerta del laboratorio. ¡Cómo será la amistad que tenían entre ellos que Mr. Utterson recibió como herencia los bienes del Dr. Jekill a la muerte de éste.
Solamente a Mr. Utterson le confiaron el secreto de la doble personalidad del Dr. Jekill, que tanto éste como su colega, el Dr. Lanyon, guardaban celosamente. Se entristeció mucho con la muerte de ambos amigos suyos: el Dr. Jekill y el Dr. Lanyon.
En el mismo sentido, rechazó la injusticia y no la justificó bajo ningún aspecto. No se entrometía en asuntos ajenos, a menos que estuviera en juego la vida de algún amigo o familiar suyo. No divulgaba lo que era sospechoso de injusticia acerca de una persona, como era el caso de la preocupación que le producía la semejanza de la letra de ambas cartas escritas por el Dr. Jekill y, supuestamente, Mr. Hyde.
Era una persona persistente y no se daba por vencido hasta que descubría la verdad del asunto. Tenía verdadera conciencia de lo que era injusto y no miraba al costado cuando debía identificar las malas acciones, como las que realizaba Mr. Hyde. Lamentó la muerte de Sir Danvers Carew y decidió investigar el caso, aunque viera que su amigo, el Dr. Jekill, pudiera estar involucrado.
De igual forma, creía él mismo que su vida no tenía muchas cosas de qué arrepentirse, pero reconocía y lamentaba las injusticias que cometió. También agradecía las injusticias que podría haber cometido y que, finalmente, evitó.
Finalmente rechazaba la fealdad de Mr. Hyde como deformación de los experimentos sufridos por el Dr. Jekill en su transformación. Se asustó seriamente cuando vió a Mr. Hyde en la ventana donde se encontraba el Dr. Jekill hablando con él y Mr. Enfield, al punto que pidió la ayuda de Dios para él y su amigo, porque temía por su destino.
BIBLIOGRAFÍA.
[1] STEVENSON, Robert Louis; El extraño caso de Dr. Jekill y Mr. Hyde, Cántaro, Buenos Aires, 1999, p. 36.
[2] Ibid., p. 38.
[3] Ibid., p. 39.
[4] Ibid., p. 40.
[5] Ibid., p. 78.

Análisis de Peter Pan y Wendy

1. Personajes:


· Jorge Gentil: casado con la Señora Gentil, se hace pasar por un conocedor de las cotizaciones y acciones frente a su familia, cuando en realidad no tiene semejante conocimiento. Es una persona fría y calculadora respecto a los gastos de la familia. Ponía todo el peso de la responsabilidad de su familia sobre sus hombros. Tenía conocimiento de los clásicos. Persona muy vanidosa y mentirosa: escondió la medicina que debía tomar y hace bromas de mal gusto a Nana con su medicina.
· Sra. Gentil: casada con Jorge Gentil, tiene tres hijos.
· Wendy María Ángela Gentil: hija mayor del matrimonio Gentil.
· Juan Gentil: segundo hijo del matrimonio Gentil. Fue el segundo piloto en el navío pirata conquistado. Casado y sin imaginación para narrar cuentos a sus hijos.
· Miguel Gentil: hijo menor del matrimonio Gentil. Terminó como maquinista.
· Liza: criada de la familia Gentil.
· Peter Pan: personaje principal de la obra. Habla el lenguaje de las hadas y el de las personas civilizadas.
· Campanilla de Cobre: hada que acompaña a Peter Pan a sus viajes. Su luz se esparcía por donde iba. Tenía bella figura, se desplazaba volando. Su lenguaje se expresa por el tintineo. Ella “(...) compone los pucheros y las cacerolas”[1]. Es celosa de Wendy, a quien siempre intenta de tratar mal, porque no quiere que le quite el afecto de Peter. Contra ella utiliza vocabulario grosero. Su luz resplandeciente deja de lucirse cuando dormitan. Pero le salvó la vida a Peter Pan bebiendo ella el veneno que el capitán Garfio había preparado para él. Salvada por la creencia de los niños y sus aplausos. Muere después de haber tenido una larga vida.
· Simplón: miembro del grupo de los niños perdidos. Se muerde los nudillos cuando Peter no está. Es fácil que sea engañado, especialmente por Campanilla de Cobre, quien le dice que Peter Pan le ordenaba matar un ave llamada Wendy y así lo hace, pero, para suerte de Wendy, la flecha pega en el botón que le regaló Peter Pan y que tenía colgado del cuello. Al final fue adoptado por la familia Gentil y ejerció como juez durante el resto de su vida.
· Agudo: miembro del grupo de los niños perdidos. Siempre está alegre. Fue primer piloto del navío de piratas conquistado. Adoptado por la familia Gentil. Siguió un trabajo de oficina.
· Ligerín: miembro del grupo de los niños perdidos. Corta ramas de los árboles y forma con ellas flautas con las que toca una dulce melodía. Cree tener muy buena memoria y es el más ingenioso de todos. Casado con una mujer de la aristocracia, terminó como “Lord”.
· Encrespado: miembro del grupo de los niños perdidos. Siempre envuelto en travesuras, pero siempre asume la responsabilidad de sus actos. Adoptado por la familia Gentil. Siguió un trabajo de oficina.
· Los Gemelos: miembros del grupo de los niños perdidos. Adoptados por la familia Gentil. Siguieron un trabajo de oficina.
· Juana: hija de Wendy. Viajó al País de Nunca-Jamás.
· Margarita: Hija de Juana. Viajó al País de Nunca-Jamás.
· Tigridia: miembro de la tribu de los Pieles Rojas. Está enamorada de Peter Pan, quien le salvó la vida al liberarla de sus ataduras cuando estaba sentada en un arrecife, condenada por los piratas a morir.
· Gran Tigre: Jefe de la tribu de los Pieles Rojas. Salvó a su tribu de una masacre de parte de los piratas.
· Jaime Garfio: capitán del barco pirata –Alegre Rogelio- que merodea la isla del País de Nunca-Jamás. Perdió la mano derecha en una lucha contra Peter Pan. Fue contramaestre de la embarcación del capitán Barbarroja. Sus tripulantes era semejante a perros obedientes. Tenía cabello negro con rulos, cara con aspecto cadavérico y mirada melancólica. Pero se alegraba cuando mataba con su garfio. Quiere vengarse de Peter Pan -matándolo- por la mano que perdió. Le teme al cocodrilo que devoró la mano que Peter le arrancó al capitán Garfio, quien puede huir del cocodrilo, porque éste se comió un reloj a cuerda. Muere comido por el cocodrilo, después de ser empujado por Peter Pan fuera de la borda.
· Claraboya: tripulante del navío del capitán Garfio. Fue capitán en otro navío. Muere a manos de Garfio, quien le incrusta su garfio en el estómago por haberle rasgado torpemente sus ropas en un momento de distracción.
· Cecco: italiano, tripulante del navío del capitán Garfio. Tiene monedas de oro en las orejas. Mató al gobernador de Gao y le escribió su nombre en la espalda. Muerto a manos de Peter Pan.
· Bill Jukes: tripulante del navío del capitán Garfio. Tiene el cuerpo tatuado de pies a cabeza. Se ligó 72 azotes por robar una bolsa de monedas en la nave del capitán Flint. Muerto a manos de Peter Pan.
· Cookson: tripulante del navío del capitán Garfio. Hermano de Murphy. Muerto a manos de los niños perdidos en la batalla final.
· Murphy: tripulante del navío del capitán Garfio. De tez negra, le apodaban Coco. Muerto a manos de los niños perdidos en la batalla final.
· Starskey: tripulante del navío del capitán Garfio. “(...) fue portero de una escuela pública y era todavía delicado en sus modos de matar (...)”[2]. Huyó del navío del capitán Garfio para no ser asesinado por él o por Peter Pan. Fue hecho prisionero de los Pieles Rojas, quienes le encargaron que fuera la niñera de sus hijos.
· Smee: contramaestre del capitán Garfio. Es irlandés. Se jactaba de que el capitán Garfio le temía. Vagó por el País de Nunca-Jamás por el resto de su vida.
· Noodler: tripulante del navío del capitán Garfio. Muerto a manos de los niños perdidos en la batalla final
· Roberto Mullins: tripulante del navío del capitán Garfio. Muerto a manos de los niños perdidos en la batalla final.
· Lean Wolf: tripulante del navío del capitán Garfio. Muerto en la batalla contra los Pieles Rojas.
· Alf Mason: tripulante del navío del capitán Garfio. Muerto en la batalla contra los Pieles Rojas.
· Geo Scourie: tripulante del navío del capitán Garfio. Muerto en la batalla contra los Pieles Rojas.
· Chas Turley: tripulante del navío del capitán Garfio. Muerto en la batalla contra los Pieles Rojas.
· Fogerty: De Alzacia, Francia. tripulante del navío del capitán Garfio. Muerto en la batalla contra los Pieles Rojas.
· Ed Teynte: tripulante del navío del capitán Garfio. Muerto a manos de Peter Pan.


2. El País de Nunca Jamás y su comparación con la ciudad de Londres.

Los niños empiezan a tomar conciencia de que empiezan a crecer a partir de los dos años de edad, que es cuando también comienzan a perder el sentido de la imaginación, que es la puerta para entrar al país de Nunca Jamás.
La señora Gentil fue feliz en su matrimonio hasta los primeros años de convivencia, notándose su tristeza en la falta de concentración en las cuentas de la casa, dibujando figuras en la parte donde debía hacer la suma total de los gastos.
Sin embargo, su alegría retornó a su rostro cuando el matrimonio Gentil tuvo sus tres hijos. A ella “(...) le gustaba tener de todo y papá Gentil tenía una verdadera pasión por ser lo mismo que sus convecinos. Por ello, naturalmente, tenían una niñera. Como eran pobres, debido al gran consumo de leche que hacían los niños, su niñera era una relamida perra de Terranova, llamada Nana, que no había servido particularmente a nadie hasta que los Gentil la contrataron”[3]. Entonces, vivían bajo constantes presiones y preocupaciones, buscando constantemente la buena opinión de sus vecinos. El mismo Jorge Gentil “(...) tenía que tener en mucha consideración su posición social”[4]. Por ello es que no le gustaba tener como niñera a una perra.
Aún así, la niñera Nana era casi humana: cuidaba a los niños durante la noche si se quejaban, los llevaba a bañarse, conocía la diferencia entre una tos enfermiza y una provocada por falta de paciencia, creía en los remedios clásicos y se los daba a los niños cuando lo necesitaban; también los acompañaba a la escuela y los llevaba en fila hacia la misma con estricta observancia de su conducta; cuando llegaban visitas de la Señora Gentil, Nana se encargaba de preparar a los niños en su vestimenta y en su apariencia física. Hasta Jorr Gentil le atribuye la capacidad de imbuir a los niños historias fantásticas de Peter Pan, como si ella pudiera hablar y tener imaginación humana. Aulla cuando olfatea que se acerca un peligro.
En cambio, el País de Nunca Jamás surge a partir de la imaginación de los niños, que se escapan de la vida cotidiana y su mente escapa a los exámenes más rigurosamente científicos, porque “los médicos dibujan a veces mapas de otras partes de vuestro ser, lo que puede resultar algo interesante, pero les desafiaría a que tratasen de dibujar la imaginación de un niño, que no sólo es confusa, sino que no deja un momento de dar vueltas. Hay sobre ella líneas en zigzag como las de la tarjeta en que se anota vuestra temperatura cuando estáis enfermos, y estos zigzags son probablemente los caminos de la isla maravillosa, pues el País de Nunca-Jamás es siempre una isla con asombrosas pinceladas de colores aquí y allí, arrecifes de coral y cierto aspecto de buque en alta mar, y cuevas salvajes y solitarias, y enanillos que son sastres en su mayoría, y cavernas a través de las cuales corre un río, y príncipes con seis hermanos mayores, y una cabaña a punto de desmoronarse y una dama viejecita con la nariz ganchuda”[5].
Veamos las características del famoso País de Nunca-Jamás. La puerta de entrada es la imaginación de los niños y los grandes, por las preocupaciones de la vida y por la falta de creencias en lo fantástico, no entran en él. La imaginación de los niños está exenta de estructuras, de control, de cientificismo y por ello no está limitada por nada y es confusa para los mayores. Así es también el País de Nunca Jamás: no tiene reglas, ni civilización, ni comunidad familiar, ni amigos, sino que es un lugar salvaje, inhóspito, donde sobrevive el mejor preparado –física y mentalmente- para las circunstancias inoportunas de todos los días. Durante la noche rondan las fieras, los Pieles Rojas afilan sus cuchillos y se preparan para la guerra.
El lugar está lleno de colores, porque no hay nada construido, como sucede en la ciudad, que está llena edificios grises y sin colores. Las cavernas pueden ser el refugio de las personas y animales que viven allí. Un príncipe con seis hermanos mayores allí debería ser poderoso, para mantenerse en el poder y que sus hermanos no se lo reclamen. No hay relaciones sociales y, por lo tanto, se vive al día, sin pasado ni futuro, sólo preocupado por sobrevivir hoy. La cabaña descuidada representa la despreocupación de las responsabilidades y la viejecita, la falta de cuidado de uno mismo respecto a la buena apariencia frente a los demás. Todo apunta a buscar el placer y evitar el dolor, como sucede en el utilitarismo. No hay que rendir cuentas ante nadie por las acciones realizadas. Simplemente se las olvida. Todo está siempre en movimiento, como sucede con la imaginación de los niños. Pero en cada niño existe un País de Nunca-Jamás totalmente distinto al de los demás. El País de Nunca-Jamás es una isla: signo de soledad y separación de la vida civilizada.
Incluso se debe decir que el País de Nunca-Jamás no sólo surge de la imaginación de los niños, sino que depende de ella para seguir existiendo, porque “como los niños de ahora quieren ser tan sabios, dejan en seguida de creer en las hadas y cada vez que un niño dice ``yo no creo en las hadas´´, cae muerta una de ellas”[6]. Esta es la razón por la que no hay un hada por cada niño, que tendría un sentido de “ángel guardián” de los niños.
Las hadas, por otra parte, necesitan de la creencia de los niños para seguir viviendo y curarse de sus males, “casi nunca pueden estarse quietas (...)”[7]; a veces, faltan a los buenos modales como Campanilla de Cobre, que llama asno a Peter Pan por su ignorancia y a Wendy le dice que es grande y fea; hablan por medio de tintineos; viven poco tiempo.
Uno de los efectos manifestados en Peter Pan, además de poder volar, es el mantenerse joven por mucho tiempo. En la ciudad envejecen y mueren; en el País de Nunca-Jamás son inmortales y se mantienen jóvenes durante todo el tiempo que permanezcan allí: no sufren la muerte natural, aunque puedan ser asesinados.
Las estrellas conspiraron contra la familia Gentil para el rapto de los niños por parte de Peter Pan. Las estrellas sólo contemplan la escena, porque esto “es un castigo que les fue impuesto por alguna culpa que cometieron hace ya mucho tiempo, tanto tiempo, que ninguna estrella sabe lo que fue. Así, las más viejas han llegado a estar vidriosas y rara vez hablan (el centelleo es el lenguaje de las estrellas), pero las más jóvenes todavía desean saber. No son precisamente amigas de Peter Pan, quien de modo travieso gusta de subir a hurtadillas por detrás de ellas para tratar de apagarlas, pero les gustan tanto las bromas, que aquella noche estaban de su parte y ansiaban que las personas mayores se quitaran de en medio. Así, en cuanto la puerta del número 27 se cerró detrás del señor y de la señora Gentil, hubo una conmoción en el firmamento y la más pequeña de todas las estrellas de la Vía Láctea gritó: -¡Ahora, Peter Pan!”[8].
Otras características del País de Nunca-Jamás es que tiene cierto dominio sobre el mundo civilizado, porque las estrellas dicen a Peter cuando atacar. Además, ese país provoca en sus habitantes que busquen la diversión en el mal del otro, es decir, la envidia, porque no puede darles la felicidad que andan buscando y los deja insatisfechos, por eso no tienen reparos para buscar en el mal moral el entretenimiento que no encuentran en el bien. Esto evidencia el hastío de la vida respecto a los placeres en aquella isla “paradisíaca”. El juego se convierte en una obsesión para olvidar las penas más que como forma de dispersión de los trabajos necesarios de todos los días. También se ve penosamente la alegría de los otros y por eso los habitantes del País de Nunca-Jamás se ven inclinados a robar algo de esa felicidad a los que viven en la ciudad. También fueron las estrellas las que advirtieron a Peter Pan de la venida de los padres de Wendy y sus hermanos.
En el mismo sentido, las estrellas recibieron un castigo de Alguien Anónimo, que no conocen ni recuerdan la pena por la que merecieron su castigo. Un País sin creencias religiosas, es decir, agnóstico.
Entre los habitantes del País de Nunca-Jamás se encuentran los niños perdidos, que son “los que se caen de sus cochecillos cuando las niñeras están mirando para otro lado. Si a los siete días no son reclamados, se les envía al País de Nunca-Jamás para aprovechar los gastos hechos” [9]. Una fuerza anónima controla el pasaje de un mundo al otro y nadie tiene poder sobre lo que las hadas hacen con los niños en ese País. No hay mujeres allí.
El polvo de las alas los hacía volar a Wendy, Miguel y Juan. De este modo, se deduce que quien vivía mucho tiempo en el País de Nunca-Jamás tomaba los hábitos de las hadas, que eran animales salvajes. Ese era el modelo de educación de Peter Pan. Éste conocía el lenguaje de la selva y se lo enseñó a los niños; lo había prendido de Tigridia y Campanilla de Cobre.
Igualmente, en el País de Nunca-Jamás habitaban los Pieles Rojas, que eran asesinos de niños y de piratas; llevaban sus cabelleras colgadas a la cintura, se ponían aceite y se dibujaban el cuerpo para la guerra. Perseguían a los piratas para dominarlos. Había otra tribu más pacífica, por cierto, que se llamaba Delawares o Hurones, pero de ella no se habla en toda la obra, sólo se la menciona al pasar. A esto se agregaba que los Pieles Rojas eran perseguidos por animalitos de toda clase; “era una larga y abigarrada procesión en la que iban hienas, tigres, osos, lobos leones, panteras y todos los innumerables animalitos pequeños que en nuestros países huyen de ellos, pues toda clase de animales, y en particular los aficionados a comer carne humana, vivían juntos en la isla maravillosa”[10]. Me pregunto yo qué tendría de maravilloso vivir en una isla salvaje; la respuesta que se me ocurre es que allí hay una excitación alocada por la acechanza de la muerte.
Del mismo modo, las hadas sólo respetan a Peter Pan por su fiereza, pero a los restantes, con desdén y violencia. ¡Cómo sería de peligrosa la isla durante la noche que Peter Pan se quedaba de guardia delante de la puerta de la casita de Wendy con la espada desenvainada! A esto se agrega que tiene una escopeta que cuelga de la pared del cuarto. Campanilla de Cobre tenía envidia de Wendy e intentaba por todos los medio de deshacerse de ella, hasta el punto de pedir ayuda a otras hadas para llevarla al mundo civilizado. Las hadas nacen de la sonrisa de los niños y mueren después de un corto período de tiempo. Las hadas varones son de color malba; las mujeres, de color blanco y azules las indefinidas.
Asimismo, con el paso del tiempo, los habitantes de la isla del País de Nunca-Jamás iban perdiendo la memoria de sus parientes, en especial de sus padres, como le sucedió a Peter Pan, aunque no por ello dejaban de tener la necesidad de tener una madre y por eso tomaron a Wendy por “madrecita”.
También en el País de Nunca-Jamás existían sirenas con un carácter agresivo y figura encantadora. No se asociaban a otras personas, sino que las rechazaban con furia. Peter Pan le gustaba luchar con ellas y vestirse de sus escamas una vez que las mataba, como parte de la diversión. Hasta llegó a regalarle a Wendy un peine de una sirena a Wendy. Ellas solían sentarse en la Roca de los Abandonados y peinarse suavemente por largo tiempo, pero no les gustaba ser observadas ni molestadas. La misma Wendy era espantada por los golpes de las colas de las sirenas cuando están tomaban conciencia de su presencia. Pero a Peter Pan le tenían respeto y con él hablaban y él se sentaba en sus colas cuando se enojaban o se ponían molestas. También imitaron el juego de Juan con un pelota al empezar a pegarle con la cabeza.
Igualmente, la Roca de los Abandonados era llamada sí porque allí se dejaban a las personas que se quería que murieran ahogadas, porque la marea, al subir, la tapaba completamente.
Asimismo, los piratas querían dominar el País de Nunca-Jamás y para ello se proponían matar a los Pieles Rojas –casi lo logran si no fuera por el Gran Tigre, jefe de la tribu- y a los niños perdidos, cosa que no lograron a causa de Peter Pan. Pero sí le dieron de puntapiés a Ligerín por no dejarse atar y revolearon al resto como bolsas de papas. Pero cuando Peter Pan fue matando uno a uno en el barco pirata, se rebelaron todos contra el capitán Garfio, porque no querían morir y, además, la injusticia predispone para la traición. Al final, muchos de ellos murieron en el combate con los niños perdidos a bordo del barco pirata.

3. La inmadurez de Peter Pan.

Peter Pan es un niño que debe contar con aproximadamente menos de diez años y dejó su familia cuando contaba con menos de dos años de edad, por ser esa edad el momento de la pérdida de la imaginación –según Barrie- y la entrada lenta en el mundo de los adultos: se toma conciencia de que se ha de crecer y se seguirá creciendo.
Peter Pan era un niño que “(...) vivía entre las hadas”[11], es decir, en el País de Nunca-Jamás. En este lugar, él no ha crecido y se mantiene siempre joven y para mantenerse como tal no quiere asumir la responsabilidad de ser papaíto de verdad, sino sólo en juego, porque eso, según él, lo “(...) haría parecer muy viejo”[12].
Pero en aquella isla, Peter se sentía solo y esto lo movía a ir al cuarto de Wendy por las noches, sentarse en la punta de la cama y tocar su caramillo para ella, mientras ésta dormía. Llegaba volando a aquel lugar y entraba por la ventana. Desde ésta a la vereda había unos treinta pies y no se podía trepar por la pared, porque no había tubería alguna para sujetarse. Cuando se sintió abandonado por los niños perdidos en el País de Nunca-Jamás, tocó su caramillo para ahogar su dolor y olvidar sus penas, como una forma de “paliativo”. ¡Cómo sería el dolor de Peter Pan que hasta en el sueño sufría sus tormentos interiores, por la falta de una madre y de una familia! Wendy era quien lo consolaba en tales momentos.
Estaba vestido con hojas secas, sacadas del País de Nunca Jamás; la misma señora Gentil sabía que esas hojas “(...) no procedían de ningún árbol que se criara en Inglaterra”[13]. También era parte de su vestimenta el “(...) jugo que segregaban los árboles, pero lo más arrebatador de él era que conservaba todos sus primeros dientes. Cuando vio que la que cosía era una persona mayor, rechinó aquellas diminutas perlas, mostrándoselas”[14]. Porque cuando entró en el cuarto de Wendy se encontró con la señora Gentil.
Esto nos muestra parte de la personalidad de Peter Pan: detesta a los mayores, como enemigos del País de Nunca-Jamás, porque no tienen imaginación y les transmiten este problema a sus hijos a medida que crecen; es una persona salvaje, que gruñe como animal frente al enemigo, en vez de hablar; impulsado por instinto y no por la razón, porque “(...) Peter Pan era un aturdido y decía las cosas tal como le pasaban por la cabeza”[15] y también el mismo J. M. Barrie dice: “(...) yo creo que jamás pensaba nada (...)”[16]; despreocupado por la vestimenta, sólo se cubre contra el frío; no tiene que responder ante nadie por sus acciones. Tiene aspecto juvenil y hermosos dientes: no sufre el paso del tiempo. Rechaza todo lo que es propio de la civilización, menos la compañía de los niños, que la busca incesantemente.
Perdió su sombra en uno de sus viajes al cuarto de Wendy: su sombra se parecía a una prenda de vestir recién lavada. Es que en el País de Nunca-Jamás la sombra es un acompañante más, que no necesariamente surge bajo la luz de una vela, del sol o de otra cosa semejante, porque, de hecho, Peter Pan la perdió de noche. Pero quiso pegársela con jabón y no pudo, por lo que se largó a llorar. Wendy se la cosió a los pies.
Es tremendamente ignorante del mundo de las personas civilizadas. Su educación la recibió de las fiestas organizadas por las hadas. No sabe lo que es un beso ni un dedal y Wendy le da un dedal –diciéndole que es un beso- y un beso, diciéndole que es un dedal, para burlarse de su falta de conocimiento. También cree Peter que las cigüeñas hacen sus nidos en los aleros de las casas para escuchar cuentos. A esto se suma su desconocimiento por las letras, empezado por las vocales, que Miguel ya conocía y Peter Pan no. No distinguía entre fantasía y realidad, porque para él era todo lo mismo, es decir, “la ficción para él era tan real que, después de una comida de mentirijillas, parecía como si engordase”[17]. Peter Pan era tan ignorante que no sabía leer ni escribir, cosa que sí podían hacer sus compañeros. Pero él despreciaba este conocimiento con soberbia. Ni siquiera sabe lo que debía hacer un padre si no fuera por Juan, quien tiene conciencia de que Peter sólo puede jugar a ser su “papaíto”, pero no puede serlo de veras.
Peter Pan, por otro lado, ataca por la noche para no ser visto y, por lo tanto, no ser impedido u atrapado por sus acciones; también es durante la noche que se despierta la imaginación de los niños que duermen.
Asimismo, Peter Pan “no sólo no tenía mamá, sino que no sentía el menor deseo de tenerla. Peter Pan pensaba que las mamás eran unas personas pasadas de moda. En cambio, a Wendy, al oírle hablar así, le pareció en seguida que estaba en presencia de una tragedia”[18]. Niega su origen y detesta los lazos afectivos fuertes: todos a su alrededor son instrumentos con los cuales juega y los olvida cuando se cansa de ellos. Según el mismo Peter, él se escapó apenas nacido, porque oyó a sus padres hablar sobre su futuro, de lo que iba a ser cuando fuera grande y después dijo: “¡Y yo no quiero ser nunca hombre! (...), yo quiero ser siempre un niño y jugar y divertirme, y por ello me escapé a los jardines de Kensington y viví largo tiempo entre las hadas”[19]. No asume la responsabilidad de sus acciones y le hecha la culpa de sus males a los otros. Él mismo explicaba que “durante largo tiempo –dijo,- yo como vosotros, que mi madre conservaría abierta siempre la ventana para mí; por ello permanecí fuera de casa durante lunas y lunas y lunas, y volví al cabo de ellas, pero la ventana estaba cerrada y echada la falleba y mi madre se había olvidado por completo de mí y otro niñito dormía en mi cuna”[20].
Igualmente, como se deja llevar por los primeros impulsos y sentimientos, se atribuye a sí mismo lo que otro hizo por él, negando sus propios límites y necesidades: su deseo y necesidad de conocimiento, de compañía, de amor materno, de amigos, de educación social. Es soberbio, mentiroso y orgulloso. También es envidioso, porque viene al cuarto de Wendy a buscar todo lo que no encuentra en el País de Nunca-Jamás. También quiso conservar por siempre a Wendy y para ello fue a la ciudad y cerró la ventana del cuarto de Wendy, para que ella creyera que su madre no la quería y de ese modo se quedaría con Peter para siempre. Todo por envidia: bailaba por su travesura, pero después al oír a la madre de Wendy llorar desconsoladamente, cambió de parecer y abrió las ventanas que había cerrado.
También el juego se vuelve muchas veces fastidioso y no tiene en sí límites, por eso a veces reprendía a las hadas que querían jugar con él, porque ese juego ya no le divertía. Por eso, cambia constantemente de actividad y no se permite recordar ni pensar. Vive en actividad constante, como un animal salvaje. Tenía Peter Pan muchas capacidades que los otros niños no contaban, pero no tenía el amor de una madre que tanto deseaba.
Se divierte con el mal ajeno: cuando los hermanos de Wendy se quedan dormidos en pleno vuelo y caen como piedras al vacío, él lo toma a risa y los salvaba -por mandato de Wendy- a último momento, buscando la espectacularidad, de tal modo que “(...) parecía como si le interesara más demostrar su habilidad que salvar una vida humana. También era Peter Pan muy aficionado a la variación, y el juego que le entusiasmaba en un momento, dejaba súbitamente de entretenerle, por lo que había siempre la posibilidad de que, gustándole ahora salvar al niño, al momento siguiente le gustaba dejarle caer”[21]. Ve un bien, una diversión en el mal ajeno, fruto de su hastío por los placeres y por el juego como centros de su vida. El mismo Peter Pan no quería encontrar a su madre por cuestiones de placer, porque él mismo decía que “aunque la encontrara, acaso ella querría que yo fuera mayor y yo quiero ser siempre niño y pasar la vida divertida”[22]. También Peter Pan cree que él mató con la espada que él porta en la cintura al pirata Barba Azul. Peter Pan hizo azotar a Ligerín doce veces por no entender lo que significaba sondear en el barco pirata.
Hasta llegaba a poner en riesgo su propia vida y la de los demás, siendo él muy mal ejemplo, porque, “cuando, en su juego, Peter Pan volaba muy cerca del agua, tocaba al pasar las colas de los tiburones (...). Los demás no podían hacerlo con buen éxito y acaso por esto se mostraba él tan presumido y volvía atrás la cabeza para ver cuantas colas de tiburones dejaban ellos de tocar”[23]. También asesina por diversión, porque al encontrar un pirata dormido, le pregunta a Wendy si lo mata y cuenta que siempre los despierta primero y después los asesina. A esto se agrega que se enorgullece de haberle cortado la mano derecha al capitán Garfio. Hasta llega a pensar, después de ser herido por Garfio que “¡La muerte debe ser una gran aventura!”[24], esto es una locura y lo muestra totalmente alejado de la realidad.
Incluso, cuando le parecía aburrido matar, Peter Pan imitaba la vida común e inocente de Juan y Miguel, hasta que le pareciera aburrida. Tal era el desprecio por la vida civilizada que le dirigía Peter Pan.
Vive con los niños perdidos, que son “los que se caen de sus cochecillos cuando las niñeras están mirando para otro lado. Si a los siete días no son reclamados, se les envía al País de Nunca-Jamás para aprovechar los gastos hechos. Yo soy el capitán de esos niños”[25]. Entonces, Peter Pan es, como sus compañeros, una persona rechazada, dolida, resentida contra la sociedad civilizada. El mismo autor afirma que “si Peter Pan había tenido madre alguna vez, no la echaba de menos; podía pasarse muy bien sin ella. Lo había pensado largamente y recordaba sólo todas sus malas cualidades”[26]. Pero la responsabilidad era suya por haber abandonado su hogar.
Su relación con sus compañeros era de poder y de mutuo cuidado para sobrevivir en un País inhóspito para ellos. No tenían, los niños perdidos, ninguna compañera femenina. Pero Peter Pan era vengativo contra quien hablaba mal de ellas, como sucedió cuando Wendy le contó que su hermano Juan hablaba mal de ella y él lo levantó a puntapiés de la cama. También, al no aceptar la responsabilidad de su huida y del comportamiento de los mayores, una vez se puso a suspirar muchas veces en forma rápida y seguidas una detrás de otra. “Lo hacía así porque en el País de Nunca-Jamás dicen que cada vez que se suspira se muere una persona mayor, y Peter, vengativo, las mataba lo más de prisa que podía”[27].
La falta de memoria de Peter Pan tiene distintas razones: la falta de una educación formal, de amigos, de familiares, de relaciones sociales, de lectura, de responsabilidades propias respecto a sí mismo como respecto a otros, de reflexión sobre el sentido de las cosas y la resolución de problemas más elevados que los cotidianos, de pasado y futuro y, finalmente, de una identidad propia forjada a base de esfuerzo. Por ello, se olvida de enseñarles a Wendy y sus hermanos el modo de detenerse en vuelo sin caer, de las aventuras recientes que ha tenido, de las personas conocidas que han pasado por su corta vida, de los asesinatos que cometió –mató a piratas, entre los cuales se encontraba el capitán Garfio- y de las hazañas que realizó, como el rescate de los niños perdidos de las manos de los piratas. A veces no recordaba las aventuras que había tenido y, a veces, las inventaba. Tenía problemas de memoria de y de sinceridad. Pero a veces decía la verdad, porque sus mismos compañeros confirmaban su relato o porque Wendy lo había presenciado. Se olvidaba fácilmente de las tragedias vividas por otros.
A Peter Pan le gusta sentirse importante frente a los demás y por eso es que se autoproclamó capitán de los niños perdidos. Esto se lo remarca a todos de distintas maneras: dando órdenes, reservándose los actos heroicos y más espectaculares en las batallas, como sería luchar y matar al capitán Garfio. El mismo Juan se cansa de ese autoritarismo y le dice a Wendy que le transmita a Peter Pan que “(...) no quiera ser siempre el capitán”[28]. Pero cuando se hablaba de cosas que Peter Pan no conocía, sentía envidia, como cuando se “(...) fastidiaba un poco que supieran tantas cosas de la isla, pero si quería dominarlos tenía en la mano el triunfo”[29]. Nadie puede discutirle nada –porque “(...) era preciso hacer lo que él mandaba (...)”[30]- y toma lo que no le pertenece, como el sombrero de Juan para hacer la chimenea de la casita de Wendy.
Peter Pan ha establecido en la isla la tiranía ludocrática. Esa relación de autoridad era de dominio, él ponía las reglas y nadie podía discutirle. Le exige a Juan que le conteste “sí, señor” a sus órdenes. Les prohíbe crecer a sus compañeros y si desobedecen, son echados de la isla. Cuando está presente, todo en la isla se transforma, porque todos los seres vivientes son impulsados por él a la actividad y a la caza; en su ausencia, todo se queda en tranquilidad y silencio. También les prohíbe a los demás niños perdidos vestirse como él y por eso es que estos últimos utilizan pieles de osos, cazados por ellos. A esto se suma la prohibición de Peter Pan dirigida a los niños perdidos de recordar a sus madres o hablar de ellas, pero ellos desobedecen esa orden cuando él no se encuentra con ellos. Peter Pan les pegaba en los nudillos si alguno de los niños olvidaba su papel en el juego: Ligerín es víctima de ello. Hasta sus compañeros reciben nombres de cualidades, pero ninguno tiene nombre propio. Además, respecto a las entradas de los árboles que conducían a la casa subterránea, “(...) Peter Pan hace al niño las modificaciones necesarias hasta conseguir que encaje bien”[31].
Para colmo de males, “lo que nunca se sabía exactamente era si se trataba de una comida real o de mentirijillas, porque esto dependía del capricho de Peter Pan. Peter Pan podía comer de veras si esto formaba parte del juego, pero lo único que no podía hacer era hartarse por el sólo placer de sentirse harto, que es lo que a muchos niños les gustaba sobre todas las cosas. La ficción para él era tan real que, después de una comida de mentirijillas, parecía como si engordase. Claro está que esto era muy aburrido para los otros niños, mas era preciso hacer lo que él mandaba, y sólo cuando uno de ellos podía probar que adelgazaba demasiado para encajar en el hueco del árbol, le permitía hartarse de verdad”[32]. Aquí se ve la tiranía ludocrática y su autoritarismo cruel.
Asimismo, su propia soberbia le jugó en contra, porque cuando luchaba con el capitán Garfio y estaba a punto de matarle, le ayudó a subir a la roca y el pirata aprovechó la ocasión para clavarle profundamente su gancho en el estómago. Además, también su compañero simplón fue herido por Smee en la cuarta costilla, pero Encrespado hirió a Smee en represalia. Peter Pan los convirtió en asesinos.
Sin embargo, realizó algunas acciones heroicas, como salvar a los niños perdidos de las manos de Grafio y sus secuaces, también a Tigridia de una muerte segura, a Juan y Miguel cuando caían en vuelo por quedarse dormidos, les enseñó a conseguir comida. Peter Pan se salvó por la ayuda de un ave que le prestó el nido en el que tenía a sus huevos, a los cuales colocó en un sobrero. También se ganó la amistad de Tigridia y de toda su tribu por salvarle la vida a aquella. Fue llamado el Gran Padre Blanco por los Pieles Rojas y cada vez que estaban delante de él, se arrodillaban, lo cual alimentaba más su ego. Hasta el trato para con él era diferente del que dirigían a los restantes niños, porque su palabra era respetada, no así la de los restantes niños, que los mandaban a callar cuando terminaba de hablar Peter Pan. Llegaba al punto del despreció incluso de la misma Wendy, a la que consideraban la esclava de Peter Pan.

Cuando no se recuerda, tenemos, entonces, las siguientes consecuencias:

a) Se tiene que empezar todo de nuevo.
b) No recuerda ni lo bueno ni lo malo hecho.
c) No tiene identidad, ni cultura, ni familia, ni amigos, ni padres, ni sociedad.
d) Todo es puro presente, ni pasado, ni futuro, ni proyecto ni historia.
e) El tiempo se cíclico: retorna siempre a los mismos juegos que hizo hace unos momentos.
f) Se cometen siempre los mismos errores, no se madura.
g) Encerrado en el juego y la actividad para olvidar: ludocracia.
h) La vida no tiene valor ni sentido: totalmente vacía.
i) Búsqueda de emociones intensas que llevan a lo peor del hombre, confundiendo placer sincero con cruel maldad.

Así se pasó toda la vida Peter Pan: yendo y viniendo desde el País de nunca-Jamás a la ciudad y vuelta para invitar a la hija de Wendy, Juanita y, después, a la hija de ésta, Margarita, para que les hiciera compañía. Y el ciclo no termina más, porque él no cede a su enfermedad de no querer crecer.

4. La madurez de Wendy Gentil.


Wendy supo que iba a crecer a partir de los dos años y no renunció a crecer y asumir sus responsabilidades en toda su vida. Hasta llega a inculcarles el deseo de crecer y asumir sus responsabilidades a los niños perdidos, en especial a Juan y Miguel, sus hermanos, por medio de un cuento, que recrea su pasado.
De todos modos, ella era la que hacía madrecita en el País de Nunca-Jamás y cuidaba de la vestimenta de los niños, también de que se acostaran temprano –a las 7 de la tarde- y de curarles las heridas después de las batallas, porque ella “(...) les vendaba las heridas y otras cosas por el estilo (...), los vendó uno por uno y les permitió jugar hasta la hora en que, cojeando y con los brazos en cabrestillo, se fueron a dormir”[33]. Ella consolaba a Peter Pan en sus momentos de angustia, especialmente mientras él dormía, porque, como dije antes, él no tenía sueños tranquilos y profundos.
Asimismo, ella es quien le manda a Peter salvar a sus hermanos que caían como piedras al vacío cuando se quedaban dormidos en pleno vuelo. También salvó a los niños perdidos de una muerte segura al apartarlos del pastel envenenado, hecho por los piratas. Ella se condolía con el sufrimiento del otro, como la próxima muerte de Tigridia en la Roca de los Abandonados, donde lloró por su destino.
Del mismo modo, ella hizo de madrecita en aquella isla salvaje: les lavó la ropa, se las colgó en cuerdas improvisadas con las fibras obtenidas de los árboles; le preparó una cuna a Miguel, que era el más pequeño de todos y la colgó del techo. En su momento de descanso, “(...) se ocupaba en hacerles ropita nueva y en ponerles remiendos a las rodillas de los calzones, que era lo que más se rompían”[34].
De la misma forma, intentaba que los niños recordaran a sus familias, en especial a sus padres, de modo que no la tomaran a ella como madre más que en el juego, pero no en la realidad. Así lo hizo especialmente con Juan y Miguel, sus hermanos, que de a poco iban perdiendo la memoria. Para ello, hizo de maestra: les hizo preguntas acerca de su pasado y casi todos fallaron en contestarlas, excepto Ligerín, que inventaba las respuestas de todas las preguntas. A esto se agrega que, por medio de un cuento, Wendy intenta describirles el dolor de los padres que perdieron a sus hijos. Describía el amor de una madre como el abrazo que reciben los hijos con cariño de parte de ella y de su padre, porque “(...) todos tenemos una época en que somos ególatras, y cuando necesitamos atención y cariño volvemos hacia quien pueda dárnoslo, confiando en que se nos abrazará en lugar de rechazársenos”[35]. Ella fue la que invitó a todos los niños perdidos a su casa para ser adoptados por sus padres, el Sr. y la Sra. Gentil y así sucedió.
Igualmente, Wendy organizó a los niños para que si tenían una queja contra alguien, recurrieran a ella, levantando la mano y expresándola cortésmente. Fue defendida por Simplón cuando los niños querían encadenarla para que no huyera del País de Nunca-Jamás hacia la civilización.
Sin embargo, tenía ciertos prejuicios contra los Pieles Rojas, porque la consideraban esclava de Peter Pan y porque Tigridia le disputaba el amor de aquél. También Campanilla se disputaba con Wendy el amor de Peter Pan.

[1] BARRIE, J.M.; Peter Pan y Wendy, Juventud, 2ª ed., trad. por María Luz Morales, Barcelona, 1954, c. III, p. 35.
[2] Ibid., c. V, p. 55.
[3] Ibid., c I, p. 9.
[4] Ibid., p. 10.
[5] Ibid., p. 11.
[6] Ibid., c. III, p. 34.
[7] Ibid., p. 35.
[8] Ibid., c. II, p. 26.
[9] Ibid., c. III, p. 35.
[10] Ibid., c. V, p. 57
[11] Ibid., c. I, p. 13.
[12] Ibid., c. X, p. 104.
[13] Ibid., c. I, p. 14.
[14] Ibid., p. 16.
[15] Ibid., c. IV, p. 43.
[16] Ibid., c. III, p. 29.
[17] Ibid., c. VII, p. 77.
[18] Ibid., c. III, p. 30.
[19] Ibid., p. 33.
[20] Ibid., c. XI, p. 110.
[21] Ibid., c. IV, p. 44.
[22] Ibid., c. XI, p. 113.
[23] Ibid., c. IV, p. 44.
[24] Ibid., c. VIII, p. 95.
[25] Ibid., c. III, p. 35.
[26] Ibid., c. XI, p. 113.
[27] Ibid., p. 111.
[28] Ibid., c. IV, p. 44.
[29] Ibid., p. 47.
[30] Ibid., c. VII, p. 77.
[31] Ibid., p. 75.
[32] Ibid., p. 77.
[33] Ibid., c. IX, p. 99.
[34] Ibid., c. VII, p. 77.
[35] Ibid., c. XI, p. 109.

Análisis de Alicia en el País de las Maravillas

1. Personajes

Alicia: personaje principal de la obra, es la niña que cuenta la maravillosa aventura que pasó en sueños.
Dinah: es la gata de Alicia.
Conejo Blanco: es el primero de los personajes que se presenta a Alicia y el que la introduce en el mundo maravilloso.
Pato.
Dodo.
Loro.
Aguilucho.
Ratón: introduce a Alicia en relación a los restantes animales.
Paloma.
Oruga: es la que aconseja a Alicia morder partes distintas del hongo para cambiar de forma y tamaño.
La Reina: hace ostentación de poder a cada momento. Tiene tres hijos. Mantiene dominado su reino bajo el imperio del terror.
Falsa Tortuga: tenía cabeza, patas traseras y cola de ternero y el resto de Tortuga. Pasaba sus días llorando sin causa.
Grifo: animal que tiene patas traseras y cola de león y pecho, alas y cabeza de un ave de rapiña, probablemente de águila.

2. Nada es lo que parece.

Alicia se encuentra en un prado junto a su hermana y ve pasar a un conejo vestido con chaleco y mirando un reloj, preocupado de llegar temprano a algún lugar, mezclándose así la realidad con el sueño. También, al entrar en la conejera para seguir el paso del conejo, Alicia cayó lentamente en el pozo, sin poder entender por qué tardaba tanto en llegar al fondo. En las paredes del pozo habían armarios y estantes repletos de libros, a lo que se sumaban mapas y cuadros estampados en las paredes.
También Alicia, al encontrarse en la primera habitación después de caer, estaba rodeada de puertas grandes y una sola puerta pequeña... pero ¿quién usaba las puertas grandes si todos los personajes de la historia tienen el tamaño de la puerta pequeña?
Asimismo, al lado de la llave de la puerta pequeña que se encontraba en una mesa pequeña, Alicia encuentra una botellita pequeña que tiene una etiqueta que dice “bébeme”, que la ayuda a hacerse pequeña, de unos veinticinco centímetros de altura, justo para pasar por la puerta pequeña.
El cauce normal de los acontecimientos le había parecido aburrido y lo extraordinario, normal. Por eso, cuando comió del pequeño pastel para retomar su altura convencional le pareció de lo más normal. Así, recuperó su altura como si alguien cambiara de color de pelo y después quisiera retornar a su color natural.
Igualmente, el abanico del Conejo Blanco la ayuda a cambiar de altura nuevamente, dejándola en sesenta centímetros. Pero, más tarde, ella empezó a nadar en el charco de lágrimas que ella misma produjo al llorar.
Otro cambio de estatura lo obtuvo cuando bebió una botellita en la casa del Conejo Blanco: quedó atrapada en una habitación por el tamaño que había adquirido. Pero retomó su antigua estatura al comer unos pequeños bizcochos, pero estos eran pequeñas piedras que los animales le habían tirado a ella y se habían convertido en tales al tocar el piso.
Los cambios de estatura, por lo tanto, están asociados a la adaptación de Alicia al País de las maravillas y no al crecimiento, es decir, para poder relacionarse con los habitantes del lugar y no causarles una mala impresión, porque la apariencia lo es todo en esta clase de país, en cambio, el ser es nada. Por eso, no les resulta extraño a los habitantes del lugar el que Alicia cambie, como se lo expresa la Oruga a Alicia. Así lo anormal se vuelve normal. También esto se ve confirmado por la defensa que la Oruga hace de su propia altura (8 cm) y que Alicia considera miserable.
Por otro lado, Alicia, al comer de un hongo, se transforma en serpiente, pero sigue teniendo la conciencia de ser una niña, evidenciándose esto en la defensa que ella misma hace de sí misma frente a una Paloma, quien la veía como peligrosa para sus crías.
De igual forma, el niño que la Duquesa acunaba violentamente en sus brazos se convirtió en cerdo. Y el Gato se hacía invisible por partes o todo entero a la vez.
También el Tiempo pasa de ser un accidente a un sujeto con sus propias características: no le gusta que lo marquen y adelanta los acontecimientos a favor de aquellos con los que se lleva bien. También puede mantener los acontecimientos sin que estos se desarrollen, como sería que todo el día se detuviera en el mediodía. Él habla con distintos personajes y, últimamente, según el testimonio del Sombrerero, había mantenido una conversación con la Reina.
En el campo de croquet, el palo consistía en un flamenco; la pelota, en un erizo y los arcos, en cartas arqueadas sobre sí y con sus manos y pies en el suelo.
Pero la apariencia es más importante que el ser, según las palabras de la Duquesa: “<>... O, si quieres que lo diga más simplemente: <>”[1]. La apariencia es la regla y hasta se podría decir que aquella pretende reemplazar al ser, constituyéndose en la identidad misma de los personajes del País de las Maravillas. Por eso, todos los personajes de este país se encuentran allí: intentan parecer lo que no son pero se desmienten unos a otros en distintas circunstancias. En este contexto se entiende la frase que la Duquesa le dirige a Alicia cuando afirma que “<>”[2].
En el juicio que se celebra al final de la obra no se presentan evidencias suficientes, quieren encontrar a algún culpable y llaman a distintos personajes para averiguar quién se ha comido unas tartas destinadas a la Reina. Los testigos no aportaron nada en concreto, pero a alguien tenían que acusar. La Sota era culpable y se quería primero dictar la sentencia y después el veredicto (= la política maneja la justicia). Se realizan acusaciones libres sin un verdadero conocimiento de la realidad (no hay interés en ella).

3. Todos actúan irracionalmente y sobrepasan sus propios límites.

Con el cambio de tamaño, a Alicia le fue imposible pasar por la puerta pequeña del primer cuarto en el que se encontraba y empezó a llorar, pero sus lágrimas llenaron la habitación de agua, cuyo nivel llegó a tener en un principio, diez centímetros.
Cuando Alicia quiere recitar las tablas de multiplicar, se expresa irracionalmente y lo mismo le sucede cuando quiere recordar las capitales de los distintos países. También cuando quiere recitar poemas de memoria, la letra se encuentra tergiversada y su sentido es despiadado, porque el título era “Cómo la pequeña abeja acendosa...”:

“¡Cómo el pequeño cocodrilo
Aprovecha su cola brillante
Y se esparce las aguas del Nilo
Sobre cada escama dorada!
¡Qué alegremente parece sonreir,
Qué elegantemente extiende sus zarpas,
Y da la bienvenida a los pecesitos
Con mandíbulas que sonríen dúlcemente!”[3]

Los cuentos que se relatan nada tienen que ver con la realidad en la que se encuentran, como es la historia que relata el Ratón –acerca de Guillermo el Conquistador- cuando todos los animales están mojados y sufriendo frío.
A esto se agrega que Dodo propone una Carrera de Comité para secarse, es decir, correr en círculos, pero lo hicieron sin orden y por eso, no se sabía cuando terminaba y cuando había empezado, ni tampoco quién había ganado. Por eso, Dodo decidió que todos eran ganadores y que todos debían recibir premio. Pero los premios los repartió Alicia (que no había organizado la carrera) y consistía en confites.
Además, lo natural –contado por Alicia- causa horror en todos los habitantes del País de las Maravillas, como cuando le cuenta que Dinah es muy buena cazadora de aves y ratones, noticia que no fue muy bien digerida por las aves y ratones que la escuchaban y la dejaron sola.
El Conejo Blanco, cuando ve a Alicia, le manda a ir a buscar sus guantes y su abanico a su casa, para evitar que la Duquesa, cuando lo vea, no quiera matarlo por faltar al protocolo. Se invierten los papeles: un animal da órdenes a un ser humano.
Es interesante, por otro lado, analizar el poema que Alicia le recita a la Oruga y que se llama “Eres viejo padre William” y comienza así:

“<Y tu cabello se ha vuelto muy blanco.
Sin embargo, siempre estás cabeza abajo...
¿Te parece que a tu edad eso es sensato?>>

“<Temí que eso pudiera dañarme el cerebro;
Pero ahora que ya sé que cerebro no tengo,
Bueno, lo hago con mucha frecuencia.>>”[4]

El joven se comporta como si fuera adulto e intenta hacerlo razonar al padre de su conducta, que no es apropiada para su edad y le da mal ejemplo a él, que es su hijo. Él intenta de corregir a su padre, cuando debería ser al revés. El joven no tiene canas, pero tiene la sabiduría de un viejo. Hay una desubicación social en su relación con su padre: los roles están invertidos y esto representa a los dos mundos, que son el de las leyes lógicas y las buenas costumbres, enfocadas en el hijo y la irracionalidad y contravención de las buenas costumbres, reflejadas en el padre. El primero es el mundo de Alicia; el segundo, el país de las maravillas. Cada uno de los personajes está encerrado en su propio mundo y no quiere ceder, concibiendo al otro como irracional, porque la concepción del mundo del viejo padre William y la de su hijo son irreconciliables.
El padre, a diferencia del hijo, busca las sensaciones sin peligro de dañarse, porque no rijen para él las mismas leyes que para el hijo, ya que carece de cerebro –no lo usa y actúa por instinto- y se deja llevar por las sensaciones y quiere mostrar que a pesar de los años, su cuerpo responde tanto como el de un joven y mejor aún, como veremos. Sus canas no representan su experiencia, sino sólo el paso del tiempo. Le gustan las sensaciones fuertes y en aumento, porque sabe que no hay peligro en ello. Pero continuemos con las siguientes estrofas:

“<Y te has vuelto descomunalmente gordo;
Sin embargo, pasas la puerta dando un salto mortal.
¿Quieres explicarme la razón de eso?>>”

“<Conservé muy flexibles todos mis miembros
Usando este ungüento... un chelín la caja...
¿Me permites que te venda un par?>>”[5]

El viejo, nuevamente, obra según la irracionalidad del país de las maravillas, porque ningún ungüento puede permitirle a alguien mantener la flexibilidad de la edad temprana de la vida, menos aún si esa persona a engordado varios kilos. No es lógico que una persona pueda ser ágil con un cuerpo que no sea atlético. El viejo es conocedor de esta irracionalidad del país de las maravillas y por eso es sabio, a diferencia de su hijo. También es irracional que quiera venderle a su hijo un ungüento que supuestamente lo mantuvo flexible en sus miembros y no se lo dé gratuitamente. Se comporta como un extraño ante su hijo. También muestra con esto que es más importante –en el país de las maravillas- que es más importante aparentar que ser: aparentar ser joven que aceptar la edad que tiene. Pero, además, ¿para qué necesita el dinero si en el país de las maravillas no se utiliza? La irracionalidad continúa en las siguientes líneas:

“<Con nada más duro que el sebo,
Pero devoraste el ganso con huesos y pico...
¿Cómo te arreglaste para hacerlo?>>”

“Cuando joven –dijo el padre- estudié la ley,
Y discutí cada caso con mi esposa:
La fuerza que eso dio a mi mandíbula
La conservé el resto de mi vida>>”[6]

Aquí vemos que la fuerza no depende de la capacidad de uno, sino de una ley oculta, sólo conocida por algunos, como William, desconocida por la mayoría, como su hijo y su esposa, que se comportaban según leyes lógicas y buenas costumbres. Esa ley consiste en la falta de toda racionalidad en las cosas y las acciones de las personas y del país en general. Por eso, William sabe que puede comer todo lo que quiera –es un glotón- y que eso no va a afectar su excelente agilidad motriz ni su salud. Finalmente, se descubre las consecuencias de las acciones del viejo en la última estrofa:

“<Que tu vista es tan aguda como antaño;
Sin embargo, equilibras una anguila en la punta de la nariz.
¿Cómo te volviste tan endiabladamente diestro?>>”

“<-le dijo su padre-. ¡No te des tantas ínfulas!
¿Crees que puedo pasarme el día oyendo idioteces?
¡Lárgate, o te arrojaré por la escalera!” [7].

Vemos, finalmente, que los animales son dóciles a los seres humanos –en el país de las maravillas- si se sabe dominarlos, como sucede con la anguila. También, nuevamente, la habilidad no viene dada por la capacidad de cada uno, porque todo es posible si se conoce la ley del absurdo que domina este país y cómo manipularla para beneficio propio. El mundo del hijo no entendería jamás este comportamiento, porque se guía por otras leyes lógicas –y metafísicas- que no están presentes en la concepción de su padre. Además, el padre se cansa de las preguntas de su hijo y le responde groseramente, porque no es placentero el cuestionamiento del hijo acerca de cosas que para el padre son evidentes. La búsqueda del placer intenso va asociado a la violencia si no se consigue, porque se fuerza a las cosas a adecuarse a la voluntad de quien busca ese placer. Por eso, el padre William, que busca el placer en intensidad, reacciona violentamente.

Esta violencia rige a todo el país de las maravillas. Igualmente, todos los gatos sonríen y es lógico que así suceda, según la Duquesa. Pero el Gato es el único que reconoce la diferencia entre la lógica del mundo de Alicia y el del País de las maravillas, porque afirma que hace todo lo contrario a las costumbres que ella trae de su mundo, como mover la cola si está contento o gruñir si está enojado. El hace las cosas a la inversa.
En el mismo sentido, el Sombrerero le puso manteca a su reloj de bolsillo para que funcionara mejor, recomendado por la Liebre de Marzo, en el supuesto de que los mecanismo necesitan que los engrasen un poco. Pero utilizan la manteca con una función distinta a la que tiene y pretenden hacer con ella lo que no puede hacerse. Su locura llegó hasta el punto de que la Liebre de Marzo lo sumergió en el té para ver si se limpiaba de las migajas con las que había entrado la manteca al reloj. A esto se agrega que ambos proponen acertijos sin solución.
Además, la Falsa Tortuga se la pasaba llorando todo el tiempo, pero no tenía pena alguna, según el testimonio del Grifo. Aunque se podría reconocer una causa de su dolor en que el único sentido de su vida era terminar como Sopa para el paladar de otros. También suena extraño que una de las materias que “cursó” la Falsa Tortuga fuera Feificar, es decir, hacer más fea una cosa, porque eso hablaría de que los personajes de este país se mueven por envidia a la belleza del otro o por odio a la propia, o ambas a la vez.

4. Trato violento de los personajes entre sí.

Cuando Alicia llega a la casa de la Liebre de Marzo, ella estaba tomando el té con el Sombrerero y utilizaban a un Lirón como almohada, apoyando sus codos en él y hablando por encima de su cabeza; el Lirón estaba dormido.
También, cuando la ven llegar a Alicia, le dicen que no hay lugar para que ella se siente junto con ellos a la mesa, cuando en realidad la mesa era muy grande y los tres antes mencionados estaban sentados en una esquina.
Del mismo modo, la Liebre de Marzo es irónica cuando Alicia se sienta en la punta de la mesa, porque le invita a tomar vino, pero éste no estaba dentro de lo que se podía tomar. Lo hizo para mostrarle que ella no estaba invitada al té. Se llega al punto de que el Sombrerero la insulte por no aceptar las razones ilógicas del cuento del Lirón y hasta termina por ser grosero con ella, mandándole callar.
Incluso, la Liebre de Marzo y el Sombrerero, cuando Alicia partió de la casa del primero por sentirse ofendida por su trato, quisieron meter al Lirón en la tetera, sólo para divertirse. En el sufrimiento del otro encuentran su divertimento. Pero la crueldad se puede mantener con quien es igual o menos poderoso que uno, no con quien puede poner en peligro la propia vida: así, el Sombrerero se comporta de forma cobarde frente a la Reina –cuando tiene que comparecer como testigo- y no se muestra ante ella con la soberbia con que se había presentado ante Alicia.
De hecho, como ya dije, todos los animales tratan a Alicia con desprecio y falta de hospitalidad. El Loro quiere imponersele en las discusiones por ser mayor que ella.También la Duquesa y la Oruga la tratan con desprecio, por desconocer que en el País de las maravillas todo es posible. A la lista se agrega la Falsa Tortuga, que insulta a Alicia por no entender el cuento que relata su vida y que está llena de absurdos. El Grifo la trata con desprecio –hasta llegó a insultarla- y le mandó callar cuando ella empezaba a discutir con la Falsa Tortuga.
Igualmente, el Ratón –el mismo que Alicia se encontró al principio de su travesía- empiezó a contar una historia en la que se encuentraba involucrado él y un perro llamado Furia, que quiere hacerle un juicio, con las siguientes características:
a) Quiere celebrar un juicio, porque no tiene nada que hacer, es decir, por simple divertimento, que es un modo perverso del ejercicio del poder.
b) El juez y el fiscal va a ser representado por el perro, llamado Furia, es decir, será el acusador y también el que decida sobre la inocencia o culpabilidad del Ratón. Pero no se puede ser imparcial si se ejerce a la vez la función de juez y parte involucrada, por lo que el Ratón ya está condenado.
c) De hecho, el perro se propone revisar toda la causa y condenarlo a muerte, con lo cual la condena ya está establecida de antemano.
d) La conclusión es que el perro se quiere comer al Ratón y por esto el Ratón se encuentra triste.
En el campo de croquet, todos jugaban al mismo tiempo, peleándose por los erizos –que hacían las veces de pelota- sin esperar el turno de cada uno y discutiendo arduamente, hasta que la Reina montó en cólera y puso orden mandando a decapitar a algunos.
Asimismo, la Duquesa le dice a Alicia que ella tiene tanto derecho a pensar como los cerdos a volar...[8] En un país violento, el derecho se impone por la fuerza, como es el caso de la Reina y de sus servidores.
5. El gobierno de la reina y el de sus servidores.
Según las palabras del Conejo Blanco al principio de la obra, a la Duquesa no le gusta que la hagan esperar. También por un error, la Reina quería hacer decapitar a la carta número siete, porque le llevó bulbos de Tulipán en vez de cebollas. A esto se agrega que la Reina quiso decapitar a las cartas dos, cinco y siete por haber plantado un rosal de color blanco en lugar de uno rojo. Pero no logra su cometido y los soldados que debían cumplir la tarea le mintieron a la Reina para que ellos no corrieran la misma suerte.
Entre otras razones, también la Reina quiso hacer ejecutar a la Duquesa por haber recibido de ella una bofetada, porque la Duquesa había llegado tarde y, probablemente, la Reina la insultó. También, en otro momento, la Duquesa fue amenazada de muerte por la Reina para que la dejara a ella en compañía de Alicia.
Por faltarle el respeto al responderle que no era asunto suyo saber quiénes eran las cartas cinco, siete y dos, la Reina le quiso cortar la cabeza a Alicia.
Frente al caos en el que se encontraba el juego de croquet, la Reina quiso poner orden mandando a varios a que le cortaran la cabeza, mostrando una verdadera inestabilidad emocional y política, porque mantenía a todos en línea por medio de un gobierno de terror. A esto se agrega que quiso hacerle cortar la cabeza a tres jugadores por dejar pasar su turno en el juego de croquet. Si fracasaban en divertir a la Reina o si veía ella que alguno le hacía sombra en el juego, los mandaba a que le cortaran la cabeza: así terminó con todos los jugadores de croquet arrestados y condenados a muerte.
Asimismo, la cocinera de la Duquesa provocó mucho humo en la cocina y ella estaba acompañada por la misma Duquesa, que estaba sentada con un niño en brazos; también la cocinera le agregó mucha pimienta a la sopa que estaba preparando, sin preocuparse de la salud y el gusto de las personas que la fueran a tomar. Pero, por si fuera poco, esparció la pimienta por todos lados, haciendo estornudar a la Duquesa, al niño y a la misma Alicia. A esto se agrega todas las cosas que le arrojó la cocinera a la Duquesa y al niño una vez que terminó de preparar la sopa, acciones que no afectaron en nada el carácter de la Duquesa, a pesar de ser golpeada por algunas de las cosas que la cocinera le tiró.
De igual forma, la Duquesa trató con rudeza al niño y le cantó una canción en la que describía con pasión el maltrato al que tenía que ser sometido el niño para tenerlo callado y sometido, al tiempo que lo sacudía con violencia, en vez de acunarlo con cariño. Se defendía la Duquesa de los ataques que le dirigía Alicia, afirmando que cada uno debería ocuparse de lo suyo, es decir, dejar que el otro se comporte salvajemente, como ella mostraba. Hasta llegó a afirmar la misma Duquesa que quería que le cortaran la cabeza a Alicia para que dejara de molestarla con sus críticas. Y, finalmente, le tira al chico que tiene en sus brazos a Alicia para prepararse para ir a jugar al croquet con la Reina, que la había invitado: las relaciones sociales eran más importantes que la familia, según la concepción de la Duquesa.
La Duquesa, por otra parte, propone el individualismo –en sentido de egoísmo- como forma de vida, reflejado esto en lo que ella misma dice: “<>”[9]. Dicho de otro modo, propone que cada uno que se ocupe de lo suyo y así todo andará mejor. También esto se ve reafirmado por otra moraleja que sostuvo a continuación y que dice así: “<>”[10].

6. Los sentimientos de Alicia en el país de las maravillas.

Ante el fracaso de sus intentos por alcanzar la llavecita de la puerta pequeña que se encontraba en la mesa y que ella misma había dejado antes de tomar la poción que la hizo pequeña, se largó a llorar, pero al mismo tiempo, se reprendió por tomar esa actitud cobarde frente a la realidad, teniendo algo así como una doble personalidad frente a la situación y siendo muy severa consigo misma.
Con el cambio constante de tamaño, Alicia se siente confundida en su identidad personal y se pregunta si sigue siendo la misma. También duda en afirmar si es una niña u otra cosa cuando se transforma en serpiente por comer pedacitos de un hongo, por recomendación de una Oruga.
También consideró absurdo el premio que recibió de manos de Dodo por la Carrera de Comité, porque el dedal –en que consistía el premio- era suyo. Ella llora cuando todos los animales la dejan sola por no entenderla o sentir horror por lo que cuenta de Dinah y sus hábitos alimenticios.
Asimismo, se siente fastidiada con las respuestas del Lacayo Sapo, cuando ella le preguntaba cómo entrar a la casa de la Duquesa, porque no le decía nada que pudiera serle de utilidad y sus razonamientos carecían de lógica; además, parecía que su mente se encontraba en otro lado, al punto que ella sentía que se estaba volviendo loca. Termina por enojarse con él y lo insulta, llamándolo idiota.
De la misma forma, Alicia se siente indignada con el trato que le dirige la Liebre de Marzo y el Sombrerero en el té que se celebró en casa del primero. Hasta se llega a enojar cuando el Sombrerero le hace comentarios sobre su pelo, diciéndole que necesitaba cortárselo.
[1] CARROLL, Lewis; Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, Longseller, trad. por Eduardo Stilman, Buenos Aires, 2003, c. IX, p. 103.
[2] Ibid.
[3] Ibid., c. II, p. 28
[4] Ibid., c. V, p. 58.
[5] Ibid., pp. 58-59.
[6] Ibid., p. 59.
[7] Ibid.
[8] Cf., Ibid., c. IX, p. 104.
[9] Ibid., c. IX, p. 102.
[10] Ibid., p. 103.